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Tiempo Argentino
La bandera colonial de las islas Malvinas amaneció ayer izada en varios edificios oficiales del Reino Unido, incluida la sede del gobierno que encabeza David Cameron. Fue la manera simbólica que eligió el primer ministro para conmemorar lo que los ingleses llaman el día de la “liberación”, a 30 años de la rendición argentina en la guerra por el archipiélago. A la hora de las palabras, el funcionario fue más contundente. Dijo que “las islas Malvinas no pueden jugarse como si fuera una partida de Monopoly” y que si se habla de soberanía “no habrá absolutamente ninguna negociación”.
“Esto no es un juego de Monopoly mundial, con naciones que se pasan territorios entre ellas. Es sobre los isleños determinando su propio futuro”, agregó en un lujoso salón del histórico Lincolns Inn en el acto conmemorativo del fin del conflicto armado, que transcurrió al mismo tiempo que Cristina Fernández hacía su discurso en el Comité de Descolonización de la ONU. “El Reino Unido no tiene intenciones agresivas hacia ustedes. Las acusaciones de militarización y de amenazas nucleares son hipérboles y propaganda”, señaló en su único discurso oficial y se quejó por las medidas impulsadas por el gobierno argentino para restringir el curso de barcos con la bandera de las islas.
“Pero no subestimen nuestra determinación. Las amenazas no funcionarán. Los intentos de intimidar a los isleños no surtirán efecto. Porque el Reino Unido está preparado y dispuesto para defender a los habitantes de las Falkland en cualquier momento”, amenazó Cameron.
Por su parte, un vocero del primer ministro británico, David Cameron, dijo que la bandera ondeó en Downing Street, la sede del gobierno, como tributo a quienes murieron en el conflicto armado de 74 días y para mostrar su solidaridad con las 3000 personas que viven allí. El Ministerio de Defensa fue más allá: izó además las banderas del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. En tanto, el secretario de Estado británico de Relaciones Exteriores para Latinoamérica, Jeremy Browne, se mostró emocionado durante las celebraciones realizadas en el archipiélago en el Atlántico Sur. “Creo que es difícil transmitir a todo aquel que no está aquí, que está en casa, en Gran Bretaña, lo mucho que esto significa para los habitantes de las Falklands”, dijo. “Cientos de personas se encuentran aquí bajo un frío francamente glacial, un clima inhóspito, y lo están haciendo porque están muy agradecidos por lo que hemos conseguido para ellos 30 años atrás”, reivindicó.
Browne acompañó a los apenas 3000 habitantes de las Malvinas que conmemoraron ayer el fin de la guerra. Ex combatientes, viudas de militares, los isleños y políticos de ambos lados del Atlántico, asistieron a una serie de actos. Además de una ofrenda floral a los militares caídos, los actos, celebrados en un clima invernal, incluyeron un desfile militar con los regimientos de la Marina, Paracaidistas y la Real Fuerza Aérea que se enfrentaron a los argentinos liderados por Mario Benjamín Menéndez y una misa en la catedral anglicana de la Iglesia de Cristo. Todo fue transmitido por televisión, en directo, en el Reino Unido.
Los actos, de todos modos, tuvieron que ser morigerados por el mal tiempo. “La celebración de la Liberación es el evento más importante en el calendario anual”, le dijo a la agencia AFP Alex Olmedo, propietario de un hotel en la isla. Pero la temperatura de 3º C, las nevadas, lluvia y un viento de 40 km por hora hicieron que se recortaran las celebraciones previstas para que se extendieran hasta la medianoche.
Jeremy Browne, el funcionario que viajó a las Malvinas, es el mismo que en sus continuos viajes al continente, como enviado del Foreign Office, trata de ganarse la simpatía, o al menos la neutralidad, de los países latinoamericanos respecto de la causa de las Malvinas, con la firma de acuerdos comerciales y de cooperación económica, algo que, de momento, no parece haber dado todos los resultados imaginados en Londres. <
El senador nacional por el Frente Cívico cruzó fuerte al gobernador cordobés por su pedido de beneficios para los represores a cambio de información: “Alguien debería decirle a ese sinvergüenza de mierda que los genocidas no son delincuentes comunes”. Escuchá el audio de Radio América.
La ministra de Seguridad Nilda Garré dijo no sorprenderse con los dichos del gobernador de Córdoba, quien históricamente tuvo “una posición de contemplación con los delitos de lesa humanidad”. Alak afirmó que “las penas tienen que ser las que marca el Código y los jueces”.





