
Por:
Federico Bernal

412. Culminada la guerra, la oposición y desde el Parlamento volvió a cargar contra la Primera Ministra. Pocos eran los que se habían creído los argumentos humanitarios, de libertad y de lucha contra el mal (democracia vs. dictadura) esgrimidos por Thatcher y sus funcionarios. A partir del 15 de junio, los pedidos de explicaciones sobre el desempeño y las responsabilidades del gobierno y las Fuerzas Armadas durante el conflicto comenzaron a lloverle a la “Dama de Hierro”. Si bien el Official Secrets Act protegía al gobierno conservador (ampliado en 1984 por 90 años más) la presión fue imposible de contener. Thatcher debía dar una respuesta. A tales efectos, creó dos comisiones de investigación. La primera, se expidió el 18 de enero de 1983. Se trataba del Informe Franks, ampliamente analizado y utilizado a lo largo de este suplemento. Como hemos visto, dicho informe eximió de culpas y responsabilidades al gobierno thatcherista. La segunda, menos conocida, tuvo a su cargo la investigación, el análisis y la propuesta para una “Política Británica a seguir para las Islas Falklands en el futuro”. Los temas de estudio variaron desde lo estrictamente militar a lo político y económico. En este fascículo analizaremos este último aspecto, sintetizado en las conclusiones del Informe Shackleton de fines de 1982.
413. El 18 de junio, el Comité Internacional de la Cruz Roja informa que recibió de la Argentina las garantías para que los barcos británicos Canberra y Norland, desarmados y sin escoltas, con miles de prisioneros argentinos a bordo, pudieran ingresar a puerto. Asimismo, informó que Gran Bretaña decidió permitir que los buques-hospital argentinos amarren en Puerto Argentino para retirar a los prisioneros enfermos y heridos, calculados en unos 400 (Lawrence Freedman. The Official History of the Falklands Campaign. Pág. 660).
414. Para el 20 de junio, 10.250 argentinos fueron repatriados. Quedaron en las islas unos 593 prisioneros categorizados como “especiales”, incluyendo el General Menéndez, 35 ingenieros (ayudaban a la remoción de las minas) y unos 200 conscriptos (Van der Bijl. Nine Battles. Pág. 224).
415. El 22 de junio, la Primera Ministro anuncia en el Parlamento el fin de la Zona Total de Exclusión de 200 millas y su remplazo por la Zona de Protección de las Islas Falklands de 150 millas. Se comunica a las autoridades argentinas que ningún barco ni avión civil puede ingresar a esta zona sin previo acuerdo con el gobierno británico (Freedman. Ob. Cit. Pág. 660).
416. El 14 de septiembre de 1982, en el marco de la cumbre del FMI en Toronto, la Argentina y Gran Bretaña acuerdan descongelar las cuentas en Buenos Aires y Londres y levantar las restricciones financieras. Las instituciones prestamistas británicas podían, a partir de ahora, volver a prestar a la Argentina, ingresando así en lo que vendría a ser el préstamo del FMI de enero de 1983 (Freedman. Ob. Cit. Pág. 660).
417. El 12 de octubre, Gran Bretaña celebra la victoria en Malvinas con una marcha masiva de las tropas de la Task Force por las calles de Londres. El acto se denominó “Victory Parade” (Desfile de la Victoria).
418. Si bien la guerra no resolvió la disputa, amparada en los argumentos de una guerra que “no provocó”, de la cual fue víctima (junto con los isleños, a los que ellos siempre –nos quieren hacer creer– reconocieron y protegieron), y de la cual fue absuelta de toda responsabilidad (Informe Franks), Gran Bretaña dio por terminada la cuestión Malvinas con la Argentina a partir del mismísimo 14 de junio de 1982. Tres fueron los grandes cambios operados a nivel de la política británica hacia las Islas. En primer lugar, terminar con toda presente y futura discusión con la Argentina en materia de soberanía. En segundo lugar, transformar la sociedad y la economía de las Islas Malvinas con la introducción de un régimen de licencias pesqueras que revolucionaran el sector comercial, económico y en infraestructura de las islas. “Comenzó a funcionar la Asociación de las Islas Falklands, con sede en Londres, para hacer lobby entre la población. Paralelamente, el gobierno kelper logró abrir una oficina en Londres para el lobby político hacia el gobierno británico” (Dodds. Ob. Cit. Pág. 185). En tercer lugar, introducir un cambio de tipo constitucional (a parti de 1985), a la vez que separando administrativamente a las Islas Georgias de las Malvinas y las Sandwich. La actualización de un informe elaborado por Lord Shackleton en 1976 sobre la economía y el potencial del archipiélago fue clave en el viraje histórico británico hacia su colonia en el Atlántico Sur.
419. En agosto de 1982 y a pedido de Margaret Thatcher (según algunos autores, el pedido de la Primera Ministra fue cursado el 1 de junio), Lord Shackleton termina y presenta la actualización de su reporte original de 1976 sobre “el potencial económico de las Islas Falklands”. El informe comienza por señalar que “resulta inaceptable el hecho de que la comunidad Falklands, compuesta de 1800 o menos individuos y defendida por una base militar de 3000 o más, sobreviva económicamente gracias al ingreso de las estampillas”. Con la finalidad de terminar con este atraso económico, recomienda un plan de desarrollo a largo plazo, fundamentado en una obligada reforma a nivel tenencia de la tierra (redistribución a isleños residentes), una profunda investigación en materia de explotación pesquera, planes de mejoramiento en infraestructura de servicios (electicidad, agua potable, etc.) “muchos de los cuales se encuentran severamente dañados o completamente destruidos por el reciente conflicto” (Hansard - House Debates. Lord Sittings. “Falkland Islands – The Shackleton Report”. 8 de diciembre de 1982). Finalmente, el Informe señalaba la importancia de la construcción de una base militar aérea, centrando el eje geoestratégico del archipiélago en las Islas Georgias. Específicamente sobre esta última señala que “a largo plazo podría alcanzar una importancia superlativa para el futuro desarrollo de la riqueza potencial del Sudoeste Atlántico, la Antártida y las Islas Falklands” Dodds. Ob. Cit. Págs. 185 y 187).
420. El compromiso del gobierno de Thatcher hacia los isleños comienza a ser manifestado con hechos concretos. El primero de ellos, la visita de John Nott a las islas del 22 al 25 de octubre de 1982. Seguiría algunos meses después la sorpresiva visita de la Primera Ministra.
421. El 4 de noviembre de 1982, la Asamblea General (Nueva York) se expide con la Resolución 37/9, favorable a la posición histórica argentina.
422. En 1982, Gran Bretaña lanza el “British Nationality (Falkland Islands) Amendment Act de 1982”. Unos 1400 isleños –con padres o abuelos nacidos en el Reino Unido– recibieron la ciudadanía británica. Desde entonces, los agraciados tendrían el derecho de ingreso y empleo en el Reino Unido. “Sin embargo, la ley negó la ciudadanía a unos 400 isleños cuyas intenciones y objetivos si bien son británicos, no cumplen con los requisitos de parentesco en padres y abuelos, pero sí tatarabuelos (nacidos en el Reino Unido)” (Hansard. House of Commons Debates. “Falkland Islands (British Citizenship)”. 22 de junio de 1982).
423. El 8 de diciembre de 1982, Francis Pym anuncia en los Comunes la aceptación oficial del Informe Shackleton actualizado, no obstante y en la misma alocución, informa el rechazo gubernamental a la propuesta central del informe: la venta pública a los isleños de todas las tierras cuyos propietarios no vivieran en ellas, independientemente de su explotación o no y del tipo de explotación que le apliquen (concepto del “absentee ownership”).
424. Thatcher visita a la colonia Falklands, en enero de 1983 (del 8 al 12). La acompaña John Fieldhouse, promovido entonces a Secretario Naval del Gobierno. Al respecto, Freedman en su libro citado relata algunas vivencias del encuentro: “En Stanley, los isleños le agradecieron a Thatcher en persona por la liberación de las Islas Falklands, así como también por la rehabilitación y el desarrollo de las islas. […] La respuesta de la señora Thatcher fue la más entusiasta jamás producida en las islas. El público estalló sin embargo cuando ella expresó: ‘Hoy, la Unión Jack flamea sobre Port Stanley, y que así continúe, para siempre’” (Pág. 672).
425. El 9 de junio de 1983, el Partido Conservador logra una contundente victoria electoral sobre el Partido Laborista. La diferencia entre el primer y segundo puesto fue la más amplia desde la victoria laborista de 1945. A fines de 1982, el desempleo en el Reino Unido había alcanzado un pico de 3 millones de personas sin trabajo, la mayor desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
426. En 1984 se crea la Corporación de Desarrollo de las Islas Falkland, responsable desde entonces del desarrollo y la modernización económica de las islas. La organización pública dependiente del gobierno kelper fue una de las prioridades sugeridas por el Informe Shackleton.
427. Desde diciembre de 1983, el presidente del Banco Central, Enrique García Vázquez y el ministro de economía, Bernardo Grinspun, iniciaron gestiones frente al Fondo y a los bancos acreedores para obtener un acuerdo que fortaleciera las exhaustas reservas internacionales, y permitiera renegociar la deuda (Noemí Brenta. Argentina Atrapada. Pág. 441).
428. En 1984, el gobierno de Raúl Alfonsín envía un Memorándum de Entendimiento al FMI y negocia con el Comité de Bancos Acreedores. El resultado: a fines del mismo año se firma un acuerdo Stand By con el FMI. La deuda externa heredada de la dictadura se ubicaba en 46.200 millones de dólares (casi el 70% del PBI), una inflación del 400%, un 25,3% de hogares pobres a nivel nacional (Mario Rapoport. Historia Política, Económica y Social de la Argentina. Págs. 678 y 740).
429. Entre 1984 y 1985 y a un costo inicial de 400 millones de libras, se termina la construcción de la Base Aérea de Mount Pleasant, tal cual había sugerido el Informe Shackleton. Su construcción fue posible gracias a los contribuyentes británicos (Dodds. Ob. Cit. Pág. 187).
430. A mediados de los ochenta, los kelpers inauguraron la explotación pesquera del archipiélago, verdadero motor del cambio socioeconómico isleño. Una vez más, el Informe Shackleton fue clave en este sentido, al colocar a la pesca como “prioridad en materia de desarrollo de las Falklands” a la vez que recomendando la creación de una zona específica para desarrollar esta actividad, protegida de la Argentina y de cualquier otro país. Nació así y en octubre de 1986, la Zona de Conservación y Manejo Interina de las Falkland Islands, de 150 millas de extensión (FICZ, en inglés). La FICZ “fue altamente exitosa y en la primera temporada alcanzó a asignar unas 200 licencias de pesca a empresas y a países […] como por ejemplo España y la Unión Soviética. El régimen de licencias pesqueras le permitió al gobierno isleño generar un adicional anual de 20 millones de libras. […] Para el segundo año, ingresaron unas 25 millones de libras, las cuales se destinaron a la construcción de una escuela secundaria de última generación, un hospital, la expansión de caminos y la puesta en marcha de servicios sociales adicionales a los existentes […], fundamentalmente en la mejora de los servicios públicos afectados por la guerra” (Dodds. Ob. Cit. Pág. 188).
431. En 1985, los isleños inauguraron su propia Constitución, para algunos autores, a imagen y semejanza de la vigente en Gibraltar. Desde entonces, las autoridades gubernamentales serían elegidas por voto directo y no simplemente designadas por el gobernador, quien limitaría su rol electivo a uno meramente consejero.
432. En 1987, previo a las elecciones presidenciales en el Reino Unido, los líderes laboristas insistían con abrir las discusiones con la Argentina por la soberanía de las islas. Neil Kinnock pero también David Steel (Partido Liberal) fueron sus más fieles promotores. Sin embargo, la victoria de Thatcher (tercer mandato) sumada al nuevo triunfo conservador de 1992 hizo estallar en mil pedazos tales iniciativas. Cuando el laborismo retornó al poder en 1997, los “deseos” de los isleños se habían transformado en una política de Estado. Internamente, esto es, a nivel Imperial, este es el año en el que finalmente y desde 1968, la posición de auto-determinación kelper termina por vencer.
El PRO no tiene apoyo por parte de la oposición, pero intenta encabezar el debate que derivará en la ratificación o desactivación del decreto que el jefe de gobierno porteño firmó para sostener legalmente al grupo Clarín. Uno de los puntos que mayor rechazo despierta es el que limita el derecho de huelga.






