Todos los miércoles, jueves y viernes de julio estará abierta la muestra fotográfica Sin pose y sin permiso, basada en el suceso logrado por un proyecto artístico conocido como Chicas Bondi, cuyo autor o autores prefieren el anonimato. Se trata, básicamente, de una serie de fotografías de mujeres desprevenidas en el colectivo subidas a las redes sociales. En la inauguración de la muestra, en la galería espacio Estudio (Avenida Santa Fe 1284), varios grupos feministas –entre los que se destaca uno llamado Chicas Bondiola– realizó un escrache pacífico para denunciar lo que, entienden, es un acto de violencia de género.
La cuestión empezó a finales del año pasado, cuando a Chicas Bondi se le cruzó una señorita muy bonita en el colectivo y la fotografió para subirla luego a la red. De inmediato, se generó un público que le (o les) hizo pensar en darle continuidad y armar un perfil de Facebook y una cuenta de Twitter, que por estos días tienen 12 mil y 4000 seguidores respectivamente. "No hubo premeditación –explica Laurinha Videla Jáuregui, curadora de la muestra y vocera del proyecto–. Chicas Bondi sacó una foto inspirado por la magia del momento, la subió y empezó a tener una respuesta que todavía sigue dando vueltas en la red."
La crítica de las feministas hacia el proyecto se basa en dos ejes: por un lado, encuentran una vulneración del derecho a la imagen y por otro, señalan que se refuerza el estereotipo femenino. Ángeles Baudino, abogada, estuvo volanteando en la inauguración de la muestra, en una especie de escrache pacífico, y le dijo a Tiempo Argentino: "Al subir fotos tomadas involuntariamente, se está violando el derecho a la intimidad que es un derecho personalísimo. Dicen que esta muestra es arte, pero tu derecho termina donde empieza el del otro. Claramente, el arte no puede violar derechos personalísimos."
Por otro lado, las chicas aseguran que el grueso de las fotografiadas responde al estereotipo de mujeres jóvenes y flacas. "El patrón de mujer que se elige es el hegemónico actual de cosificación de la mujer, que excluye mujeres de diferentes etnias, de diferentes edades", dice Zara Benaventos Ceppi, estudiante de filosofía de la UBA que estuvo en la inauguración de la muestra. Zara estaba acompañada por chicas de con.textuadas, La Marcha de Las Putas, Especies en Riesgo de Extinción, Atrevete Buenos Aires Hollaback y Chicas Bondiola.
LA IMAGEN ES TODO. En lo que respecta al derecho a la imagen, hasta hace poco tiempo cualquier imagen tomada en espacios públicos podía ser publicada, a menos que hubiera expreso pedido judicial. Pero la redacción del nuevo Código Civil no deja lugar a interpretaciones y reconoce el derecho a la imagen como derecho humano posible de ser agredido, aunque no siempre implique un ataque a la intimidad ni al honor (ver nota en pág. 36).
"La agresión de Chicas Bondi es un cruce entre la agresión verbal gratuita que recibimos las mujeres –por ejemplo cuando nos dicen una grosería por la calle– con el mundo digital, que puede viralizar en segundos un aspecto de nuestra intimidad que queremos proteger", dice Inti María Tidball-Binz, representante de Atrévete Buenos Aires Hollaback. Sin dudas, el debate acerca de la imagen y la privacidad está, por estos momentos, en pañales. Las infinitas cámaras en los semáforos, bancos y puertas de edificios registran permanentemente la actividad de calles y veredas sin que lo notemos. A eso se suman servicios de vigilancia satelital como Google Earth, la geolocalización de los teléfonos celulares y la información sobre desplazamientos que tiene la tarjeta SUBE. La tecnología está desdibujando los contornos de lo individual.
DE BONDIS, BONDIOLAS Y ESTEREOTIPOS. En un blog habilitado especialmente a partir del surgimiento de Chicas Bondi, la agrupación Atrévete Buenos Aires < http://buenosaires.ihollaback.org/> escribió: "Rechazamos la idea detrás del proyecto: una expresión de machismo que, bajo la excusa de ser artística, plantea a la mujer como 'cuerpo decorativo' que en la vía pública cumple la función de cosa opinable." En sintonía, Benaventos Ceppi agrega: "A las chicas que aparecen en las fotos puede una tranquilamente encontrarlas en las revistas de modas, porque son iguales a las modelos. Sólo que en el mundo de la moda les pagan y les piden permiso."
Pero no todos tienen la misma opinión. Videla Jáuregui, la curadora, por su parte, asegura que "la utilización de estereotipos no es criticable en el arte, Chicas Bondi es un artista que tiene su estética que puede gustar o no, pero es esa y no otra. Y, sinceramente no veo que haya una discriminación del no fotografiado". La noche de la inauguración de la muestra, tanto dentro como fuera de la sala se desató el debate en torno a este aspecto de la cuestión. ¿Es el arte un estigmatizador de prejuicios o un agilizador de los debates al poner los temas en cuestión? Videla Jáuregui toma partido: "Hay una belleza que no está producida ni planificada, que no se ata a estereotipos y esa belleza es la que rescata, precisamente, Chicas Bondi. Y lo hace en un medio de transporte, no en un estudio ni un lugar trillado de poses para fotos de modelo. La belleza es más cotidiana en estas fotos." «
para todos los gustos
Si bien hay notas en disidencia, la enorme mayoría de los comentariosque deja el público en las fotos de las redes sociales contiene un mensaje positivo hacia el proyecto artístico. Hay quienes apuntan opiniones respecto de la belleza de las retratadas, hay quienes lo hacen respecto de los colores o la luz de algunas fotos, hay quienes buscan detalles en los demás pasajeros y hay quienes se reconocen en una foto. Y están, claro, quienes entienden que hay un exceso en la exhibición de imágenes de manera involuntaria. Algunos comentarios en Facebook lo demuestran, como el que deja el usuario Pichi Campana: "Te felicito, muy original. Aparte se puede apreciar las expresiones de los rostros y las miradas, algunas ausentes otras pensativas, preocupadas, tristes etc. Muy buen trabajo." O el de Julián Matías Fernández: "Es perfecta la sombra y el contraste de luz con el señor. Es mi foto favorita hasta el momento."
Abundan, claro, los mensajes que califican a las señoritas con todo tipo de vulgaridades y los que aseguran haberse enamorado. Y están los mensajes como el de Andrea Cruz: "todo muy bonito! Se lo puede llamar de distintas maneras. chicas muy bonitas, jóvenes. Pero sos muy discriminativo y tenés poca visión para la belleza q solo lo reflejas en lo lindo y joven. No t olvides que los grandes artistas no tuvieron musas q irradiaban gran belleza. O quizás ese no sea tu motivo, o solo x morbo o x q no podrías llegar a ellas mas q x una foto." O el mensaje de Gaby Caremoli: "Noté que son todas jovencitas. Podrías buscar señoras bondi y ver como se refleja en otras edades la belleza y no digo señoras viejitas sino personas de 40 a 50 años con rostros mas cansados y con otras historias que contar." Y están, también, las que se mueren de ganas de estar ahí: Ana Quiroga, "Yo ando en el 168 , quiero una foto mía en tu album jajajaja". O Melina Sabatini: "Podrían hacer un chicas bondi nacional. Los bondis viajan, las chicas también!!!!!!" Y en Twitter, algo similar, aunque con una cuota alta de ironía, apunta la usuaria Misia Pataca (@avecestanmujer) : "La paranoia que me agarró enterarme de @chicasbondi man, hasta que vi que no viajan en metrobus casi me compro un peine y todo."
"es insólito que se cuestione lo que registro en un espacio público"
El o la autora (se desconoce) del proyecto Chicas Bondi accedió a dialogar con Tiempo Argentino desde el anonimato.
–¿Qué querés decir con el proyecto Chicas Bondi?
–Chicas Bondi plantea un punto de vista más inquisitivo que declarativo. En un principio se trató de exponer a la feminidad y su belleza con una mirada más descontracturada y natural, desde la foto robada, sin pose. El contexto del bondi tuvo y tiene un rol central en esto, ya que, al menos yo percibo que realza, a través de la contradicción, la belleza de la mujer, y la muestra en el contexto de un espacio cotidiano, que a pesar de ser tan característico de Buenos Aires, está prácticamente olvidado por los artistas de la ciudad. Desde ya que no se planteaba un cambio rotundo en el paradigma de belleza. Sí un rechazo hacia un paradigma nuevo que se impone desde los medios, de mujeres artificiales, ya sea por el uso y abuso de cirugías estéticas, como del Photoshop y demás retoques de imagen digitales. Hoy por hoy esa pregunta ya encontró respuesta, prueba de ello es el crecimiento viral que tuvo Chicas Bondi en las redes y la repercusión en los medios.
–¿Qué opinás respecto a la crítica que hacen del uso de la imagen de otro de manera involuntaria?
–¿Qué puedo opinar? Me resulta insólito. Si desde un principio hubiera pensado que estaba haciendo algo incorrecto, ni siquiera lo hubiera empezado. No le encuentro sentido alguno a que se me cuestione que haga un registro de lo que veo en un espacio público. De hecho, ni siquiera considero que haga uso de la imagen de otro, sino de la percepción que tuve de una escena en la que estuve presente.
–La captura de las imágenes, ¿sigue siendo circunstancial o salís a cazar?
–Sólo hago viajes que necesito. Tengo una vida atareada, por lo que me muevo mucho. Puede pasar que elija hacer combinaciones diferentes para un mismo trayecto, o que para conseguir una foto me tenga que parar en la puerta como si fuera a bajar y por ende, hacerlo; y tomar el siguiente para terminar mi viaje.
–¿Por qué elegís el anonimato?
–Porque pienso que muchas veces, conocer al autor sugestiona la percepción e interpretación que la gente tiene de una obra, y yo prefiero que hagan su valoración de forma independiente. Como te dije al principio, el punto de vista es más inquisitivo que declarativo.
–¿Hasta dónde pensás llegar con Chicas Bondi?
–Nada de esto fue parte de un plan premeditado. No hubo un objetivo inicial determinado, no lo hay ahora. Mi realización, en lo personal, se da en el proceso de materialización de la idea en obra. A partir de ahí cada objetivo surgió del ida y vuelta que se generó de Chicas Bondi con la gente en la forma de participación en las redes sociales, o en propuestas de realización de nuevos desafíos.