Tiempo Argentino

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21 de Mayo de 2013

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Acusan a la policía de Cataluña de haber matado a un argentino

La versión oficial es que se intentó ahorcar en una comisaría de Girona y que murió poco después en un hospital. Pero su familia asegura que recibió una paliza mientras estaba detenido. El Consulado no fue notificado por las autoridades.

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Juan Pablo Torroija murió lejos y solo. Ninguno de sus dos hijos, ni su familia que dejó en Buenos Aires pudieron acompañarlo en la víspera. Agonizó en una cama de la sala de cuidados intensivos del Hospital Josep Trueta de Girona, en España, adonde llegó hace ocho años con la fe intacta en prosperar.  "Daños irreversibles por asfixia ", había sentenciado, unas horas antes, el último parte médico.
No hay precisiones porque la policía no las entregó, pero se sabe que Torroija fue detenido en la noche del 10 o durante la madrugada del 11 de julio y llevado a una comisaría bajo el cargo de intento de robo y donde, según los voceros oficiales, intentó ahorcarse.
Los allegados a la víctima, sin embargo, dicen otra cosa: juran que el hombre fue golpeado con saña por agentes de la Mossos D'Esquadra, la fuerza autónoma de Cataluña, y abandonado, moribundo, en la guardia del hospital. El caso es grave porque el Consulado argentino jamás fue notificado de la muerte y porque, además, viola protocolos internacionales sobre torturas y tratamiento cruel a personas privadas de su libertad.

VIAJE POR AMOR. Por Jazmín Eyerhalde, una española que lo conquistó en su visita a la Argentina, y porque las cosas aquí no marchaban todo lo bien que deseaba,  "Juampi " no dudó en probar suerte en Barcelona. La experiencia comenzó amable: tuvo una hija, la segunda porque ya era padre de un varón, y también trabajos no tan mal pagos. El divorcio, cuatro años más tarde, fue impiadoso: además de la mujer, perdió su casa y el abandono lo convenció de enrolarse en la causa Okupa. En los últimos tres años participó del movimiento y también en las manifestaciones de los  "indignados ", pero la represión sufrida, con desalojo incluido, hizo que se mudara a Girona, una ciudad más pequeña y menos convulsionada.
La familia que quedó en Argentina recibía novedades regularmente, pero las alarmas se encendieron el 10 de julio. En total, fueron 18 días sin que Juan Pablo atendiera el celular, contestara un mail o se conectara a alguna red social. Desesperadas, su madre y su hermana se comunicaron con amigos suyos en Barcelona para saber algo más.
El sábado, un compañero de Juan Pablo que pidió anonimato reveló el drama. Contó que se enteró de boca de un italiano que su amigo había sido detenido y llevado a la comisaría de Vista Alegre, pero al llegar le dijeron que había sido trasladado al hospital por un intento de suicidio en el calabozo. El hombre relató que llegó a ver a Juan Pablo convaleciente, golpeado de manera brutal en la cabeza, en las costillas del lado izquierdo, en ambos brazos, piernas y que lo que más llamó su atención fue la marca del cuello, que no parecía un rastro de ahorque, sino la lesión del tipo traumático que produce la asfixia mecánica. Otro detalle que no olvidó fue que todas las heridas estaban cubiertas con una cinta blanca para, pensó, disimular la violencia.
El amigo pidió explicaciones pero los médicos apenas contestaron que el paciente ingresó a la guardia a las 4 de la mañana del día 11 y que no tenía muchas chances de sobrevivir. Juan Pablo murió el día 14 y su cuerpo fue trasladado a la funeraria Mémora y puesto a disposición del Juzgado N° 1 de Girona.
Juan Pablo tenía seguro social y domicilio español pero las autoridades no avisaron de su detención y posterior fallecimiento.
 "Hacía poco que había hablado con él y me contó que la policía estaba muy dura con los inmigrantes y que se sentía perseguido ", recordó Ana Sol, su hermana menor.
 "Nosotros –continuó– no tuvimos acceso a la causa pero nos enteramos por la Cancillería (ver recuadro) que la autopsia confirmó todo lo que nos dijo el amigo. A Juampi lo mataron." «

 

 

tuvo una vida agitada

Juan Pablo Torroija tenía 41 años y era padre de dos hijos: un varón de 17 años y una nena de siete, que pese a ser hija de una española, se preocupó por que naciera en la Argentina.
“Juampi”, como lo llamaban los íntimos, tuvo una vida agitada. Hijo de Elida “Wendy” Domínguez y del militante del Partido Revolucionario del Pueblo (PRT) Omar Torroija, a los cinco años sufrió el exilio político y debió instalarse junto al resto de su familia en Venezuela, luego de que su padre estuviera preso y su vida corriera peligro.
En 1986, y con la democracia consolidada, la familia se repatrió y vivió un tiempo en Trelew y otro en Capital Federal. Sus primeros trabajos fueron en el rubro gastronómico, hasta que conoció a Jazmín y decidió mudarse con ella a España.
 Allí, fue contratado en empleos informales, generalmente para armar sonidos en fiestas. Con su hermana Ana Sol compartía el gusto por la música: ella es cantante y percusionista en un banda. Juan Pablo también tenía un medio hermano, que vive en España, pero en la ciudad de Málaga. Precisamente fue él quien viajó hasta Girona para reconocer el cuerpo.

 

la familia pidió ayuda a la cancillería

Tanto Ana Sol Torroija como Elida Domínguez Rodríguez, hermana y madre de Juan Pablo, le solicitaron al canciller Héctor Timerman que “tenga a bien disponer de todos los medios a fines de asistir a la familia”.
“La serie de irregularidades en el proceso de detención y posterior fallecimiento de Juan Pablo; la falta de comunicación por parte de las autoridades judiciales españolas de los hechos; las declaraciones propias de los compañeros de Juan Pablo, quienes denuncian una situación de persecución, asedio, detención y tortura en dependencias policiales; así como los innumerables casos de fallecimiento de jóvenes (y especialmente inmigrantes) en situación de detención en dependencias de policía en España, hacen que lo sucedido sea un caso de extrema gravedad porque no sólo se han violado todos los derechos de Juan Pablo y de su familia, sino también del Estado argentino como última representación”, dice el documento presentado por la dos mujeres.
Una fuente de la cancillería confió a Tiempo Argentino que “la gravedad del hecho se centra no sólo en la falta de comunicación al Consulado sino en que cualquiera sea la presunción de la causa de la muerte –ya sea violenta o no–, en ámbitos de privación de libertad se presume violación de los Derechos Humanos por la Convención Internacional contra los Malos Tratos y las Torturas."

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bnieves
2012-07-31 10:54:30 hs

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arenato
2012-07-31 10:19:37 hs

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