
Por:
Alejandro Rofman
En primer lugar, es muy posible que el ciclo agrícola (soja y maíz en verano, trigo) crezca vigorosamente en relación a este año, dada la perspectiva de suficientes lluvias y la ampliación de la superficie sembrada. Ello supondría un incremento de un 25% en la producción de cereales y oleaginosas e implicará más divisas y más retenciones (un 30% de expansión en ingresos fiscales en este rubro).
El mayor ingreso de moneda extranjera se verá secundado por la menor carga de la deuda pública en dólares en relación a este año. Cálculos serios dicen que el total de las necesidades financieras para el próximo año sumarán unos 13 mil millones de dólares, pero los realmente exigibles en moneda extranjera son sólo la mitad, pues el resto de los títulos públicos están nominados en pesos y en poder de dependencias estatales (ANSES).
Es decir, estamos en presencia de mayor holgura externa y mejor desempeño productivo primario que en 2012. A ello se agregan expectativas favorables en la actividad automotriz, por la reanudación de la demanda brasileña y creciente avance de la construcción pública estimulada por recursos del Estado y los planes de vivienda. La construcción privada puede verse alentada –habida cuenta de que mucha de ella se nutre de las excelentes ganancias producidas por la agricultura de negocios–por los créditos estatales y por el uso de ahorros en dólares derivados hacia la inversión productiva.
Finalmente, no hay que descartar que a este panorama se incorporen los efectos de las políticas concertadas de sustitución de importaciones industriales y procesos de inversión productiva liderados por la minería y el petróleo producido por YPF. Si esta empresa ingresa a plenitud en la explotación de la Faja del Orinoco en Venezuela, las perspectivas son muy favorables.
Si acontece como arriba se detalla en 2013 (y las probabilidades de que así ocurra son significativas) asoma una especial inquietud: ¿cómo se va a distribuir un incremento positivo en el nivel de nuestro Producto Bruto (4, 5 o 6% sobre el 2012) entre los habitantes del país? Aquí juega un rol central la política económica del Estado Nacional.
Para que se profundice la distribución cada vez más igualitaria del ingreso es preciso acompañar el mayor flujo de bienes producidos con medidas oficiales acordes con este objetivo tales como: reforma tributaria, fuerte apoyo a la inversión social y a las pymes, mejoría de ingresos elevada a los más desfavorecidos (jubilados en especial), política de distribución de alimentos que acerquen la demanda a la oferta, campaña decidida contra el trabajo informal, programas de inserción de jóvenes que no trabajan ni estudian, etcétera. Sólo así el incremento esperado de la actividad económica será bienvenido.
El flamante titular de la UIA reconoció que "se ganó mucho" en estos diez años pero que en el último tiempo hay "problemas de competitividad y producción". "Destaco la vocación industrial del gobierno pero hay un intervencionismo que no me gusta", sostuvo en Vorterix.


El empresario recibió a la prensa en su chacra de la ciudad santacruceña de Río Gallegos para demostrar que no posee una bóveda en su quincho como lo había indicado la diputada Elisa Carrió.




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