
Por:
Tiempo Argentino
Aunque en el marco del derecho internacional las misiones extranjeras en cualquier país están protegidas como zona extraterritorial dentro de un Estado, Gran Bretaña pretende valerse de una ley propia para entrar a la embajada de Ecuador, detener a Julian Assange y entregarlo a Suecia, donde será juzgado por un presunto delito sexual. Por sobre las reglas universales, Londres quiere hacer prevalecer una norma de jerarquía secundaria.
La situación está regulada por la Convención de Viena del 18 de abril de 1961, que determina el estatus diplomático y establece que las autoridades del país donde se encuentran las embajadas no tienen jurisdicción y soberanía dentro de esos territorios. El artículo 22 de la Convención dice que "los edificios de la misión (diplomática) son inviolables", y agrega que "los representantes del Estado receptor sólo pueden acceder con la aprobación del jefe de esa misión".
La regulación es válida para todas las instalaciones que integran una representación diplomática. Por ello, está prohibido todo registro de ese espacio. Los diplomáticos gozan de inmunidad y no pueden ser detenidos. A propósito de la actual crisis, un funcionario alemán recordó ayer que, en agosto de 2002, cuando opositores iraquíes ocuparon la misión de Irak en Berlín y retuvieron a varios rehenes, para tomar el edificio y liberarlos la policía tuvo que esperar la autorización de Bagdad.
Para burlar los mandatos de la Convención de Viena, Gran Bretaña rescató una ley impulsada en 1987 por la entonces primera ministra Margaret Thatcher, votada en medio de fuertes tensiones con Libia. La norma se impuso tres años después de que una agente de policía muriera durante una protesta frente a la embajada libia por un disparo procedente del interior del edificio. Thatcher argumentó que era necesario el poder de revocar el estatus diplomático a "embajadas que son usadas en apoyo de actividades terroristas".
La sola mención de la posibilidad de volver a aplicar esa ley fue criticada por diplomáticos y analistas británicos. "Creo que el Foreign Office (la Cancillería) se ha extralimitado. Si vivimos en un mundo donde los gobiernos pueden revocar arbitrariamente la inmunidad y entrar en las embajadas, entonces la vida de nuestros diplomáticos y la posibilidad de desempeñar su trabajo normalmente en lugares como Moscú o Corea del Norte será casi imposible", dijo Tony Brenton, ex embajador de Gran Bretaña en la capital rusa.
El diplomático agregó que a Londres le quedaría como última opción romper relaciones con Ecuador, expulsar a su embajador, cerrar la embajada y, entonces sí, detener a Assange. «
Dpa y Ansa
La Cámara alta debatirá el miércoles en sesión especial el proyecto que propicia la exteriorización voluntaria de la tenencia de moneda extranjera a través de diversas herramientas financieras. La norma fue debatida en dos extensos plenarios de comisiones.







Argentina
Quiroga no sostuvo ante la justicia las denuncias que llevó a la televisión
Argentina
El FBI presionó para frenar la causa por lavado de dinero contra Clarín
Argentina
Sociedad
Argentina