ENTREVISTA A JOHN WEEKS, INVESTIGADOR MARXISTA DE LA UNIVERSITY OF LONDON

“Ni la derecha ni la izquierda podrán afrontar la incontrolable deuda griega”

El economista asegura que la salida de la Eurozona para el país heleno es una fatalidad que ya no depende
de una decisión política. Recomienda llevar adelante una estrategia en común con Italia, Portugal y España.

“Ni la derecha ni la izquierda podrán afrontar la incontrolable deuda griega”

A pesar de considerarse un marxista influenciado por Lord Keynes, John Weeks cree improbable, aunque añora, una revolución socialista. Por ello, el economista confía, no incauto, en que el capitalismo se puede adaptar a la vida humana. Para lograrlo establece requisitos: pleno empleo a través de una efectiva política fiscal, estatización del sistema financiero para eliminar la especulación, ingreso mínimo universal y derecho a la organización sindical.
Weeks fue docente en la School of Oriental and African Studies de la Universidad de Londres, cargo del que actualmente está jubilado. A sus 57 años, es un investigador londinense que lucha contra el imperialismo de ideas. Al ser entrevistado por Tiempo Argentino decidió hablar en castellano por negarse al dominio del inglés sobre los idiomas. Siempre controversial, cree que la economía hoy es una herramienta para justificar los problemas y crímenes del sistema. Aunque considere a la Unión Europea (UE) una excelente herramiente para unir a un continente cuyos dos últimos siglos fueron guerras, adjudica culpa en quienes crearon el euro sin considerar las diferentes productividades de los miembros. Le designa a la gestión de Angela Merkel gran responsabilidad por la situación actual.

–¿Qué ocurrió en los inicios de la crisis europea?
–En mayo de 2008 se torna incontrolable la deuda para Grecia, que en realidad era menor al 0,1% de las reservas del Banco Central de la Unión Europea (BCE). Era posible, entonces, para esa entidad cancelar la totalidad de la deuda. Así se hubiera eliminado el problema y después atacado su causa estructural en un escenario más calmo. Ahora, gracias a las políticas erróneas de austeridad, se ha convertido a esa situación menor en un fracaso continental. En 2009 comienzan los problemas en Italia, España y Portugal, por lo que poco a poco se tornó más difícil controlar los problemas causados por la especulación. Fue como una bola de nieve que aumentó de tamaño temporalmente. Grecia e Italia son los que tienen serios compromisos crediticios. La deuda española, en relación a su PBI, es del 58%; incluso menor a la alemana, que ronda el 63 por ciento. El déficit en España se debe principalmente a la compra de activos tóxicos de los bancos de bandera. Estos, además de haber especulado con los préstamos en su país, tenían una fuerte presencia en el mercado estadounidense cuando estalló allí la burbuja inmobiliaria. Hoy existen únicamente por el buen corazón del Estado.
–¿Qué soluciones propone?
–En principio establecería tres. Una requeriría que los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España) abandonen el euro en conjunto y hagan política fiscal expansiva en sus propias monedas. Así la situación de sus mercados internos en tres años sería más favorable. Es el camino más recomendado. Empero, es impracticable: los gobiernos especulan erradamente costos muy altos para este accionar. Otra es que Grecia, por su cuenta, devalúe y deje de honrar los servicios de su deuda. No sería una circunstancia ideal, pero sí mejor a las políticas que mantiene. Perjudicaría al BCE, FMI y otros acreedores, pero no dejaría, como actualmente lo hace, su destino en las manos de Alemania. Esta opción es la que veo más probable. Mi última propuesta implicaría subsidios temporarios a las exportaciones de esta periferia europea. Así sus manufacturas adquirirían mayor competitividad en el mercado alemán. El problema básico es que el Estado germano mantiene un gran excedente en el intercambio dentro de la Eurozona. Si Merkel hubiera impulsado mayor gasto público, dado su alto PBI y su superávit fiscal, esto hubiese sido viable. Un año atrás habría resuelto la crisis griega, pero a esta altura es demasiado tarde. Tomaría más de seis meses en hacer efecto en las exportaciones helenas y el crecimiento de su país.
–¿Qué sucederá con Grecia?
–Antes de septiembre su gobierno saldrá del euro y entrará en cesación de pagos. Eso sucederá sin importar quién gane las elecciones en junio, porque ni la derecha ni la izquierda podrían honrar su deuda. Si por algún motivo el futuro gobierno decidiera pagarla, debería recortar todos los otros gastos y, entonces, la economía caería aun más, acompañada por los sueldos. No obstante ningún escenario es auspicioso en lo inmediato, Grecia debe tomar un giro en sus políticas. Los salarios reales han caído el 40% en el último par de años.
Nadie sabe cuánto debería depreciarse su moneda, así que esto podría significar inflación muy alta atrás de la devaluación. Y, al igual que en la Argentina, habría una reducción brusca en el poder de compra. Estas medidas, tomadas por un eventual gobierno del candidato de la oposición, Alexis Tsipras, podría despejar la tormenta en menos de un lustro. Debería buscarse un crecimiento liderado por las exportaciones, imitando las políticas de Néstor Kirchner en 2003.<

 

Los consejos de John Maynard Keynes

 

–¿Cómo está el resto de la Eurozona?
–Alemania persigue una estrategia basada en la exportación que, aunque sea a expensas de sus vecinos, le resulta muy efectiva. Sus grandes compañías exportan sus manufacturas a China, que es un mercado en expansión. Los problemas en el resto de la Eurozona hacen, justamente, más competitivas a las firmas germanas. Por eso no me parece que el euro sea una preocupación central para ellos. Además, admitió que no aumentará su gasto público a pesar de el reclamo de Barack Obama. En el norte de Europa la situación es gris. No están en apuros como los PIGS, pero tampoco blindados. Aquí repetiré una receta de John Keynes por decir que la demanda agregada solucionaría todos los problemas. Mayor gasto estatal fomentaría la demanda a tiempo para que vuelvan a hacer rentables a la industria. Con ello se recuperarían, pero siempre dependiendo de la fuerza con que repercuta la caída de los PIGS.

 

Default y devaluación

 

–¿Qué ocurrirá con el sistema financiero y los bancos acreedores?
–Mi análisis me sugiere que habrá una crisis bancaria en Europa. Es difícil predecirlo, pero creo que empezará con la salida del euro de Grecia y su entrada en default. Varios de los grandes bancos españoles que están en una posición débil se derrumbarán. Probablemente también los de Portugal e Italia; pero no en Francia ni en el norte de Europa. Será penosa pero no para todos, sí para los países periféricos. Si bien acrecentará la recesión de todos, Alemania sufrirá muy poco.
Los grandes bancos germanos son acreedores de gran parte de la deuda griega, pero han pasado su último año cubriendo su exposición ante la situación. Se han protegido comprando activos con créditos a muy baja tasa de interés del BCE. Por lo que están preparados para un colapso financiero. A pesar de ser un país chico y su deuda grande con relación a su tamaño, el default de Grecia no causará la bancarrota de ningún banco alemán.