Quizás esta afirmación, con la que encabezo la columna, suene injusta o por lo menos imprudente, y no es que yo quiera quitarles responsabilidades a los inescrupulosos e inadaptados que, sistemáticamente, asisten a los lugares de esparcimiento público y masivo con el fin de causar daños, o por lo menos molestias e incomodidades al común de la gente, sino que voy a pedirle que me dé el beneficio de la duda hasta tanto termine de leer el artículo.
Para situarnos un escenario posible, vamos a tomar en consideración la siguiente analogía. “El estadio de fútbol(o cualquier recinto que prefiera, afectado a un espectáculo) se comporta, en su funcionamiento integral, como el organismo humano, o sea, si ingiero (ingresa) alimentos de mala calidad, (con antecedentes y problemas de adaptación social), lo más probable es que esto conlleve a que tenga una mala calidad de vida y mi salud se vea resentida (tenga ambientes hostiles, violentos, agresivos) y en caso extremo muera (y hasta muerte por enfrentamientos entre barras y policías, o barras y barras, o inocentes que quedan atrapados en medio de los escenarios mencionados).
El “antibiótico” social y jurídico que existe actualmente para resolver esta patología en los estadios es la aplicación del derecho de admisión y/o prohibición de concurrencia y/o inhabilitación de concurrencia.
Lo primero que debemos hacer es saber quiénes son los responsables de controlar, en los ingresos al estadio de fútbol, qué, quiénes y de qué manera lo hacen los aficionados.
¿Quiénes son los responsables de controlar el ingreso a los estadios? Esta cuestión, que hoy es un hecho de voluntades, es en realidad una obligación jurídica de ejercicios, públicos y privados, de las entidades que vamos a mencionar: 1.- El Estado Nacional (Ministerio de Seguridad). 2.-  Provincias (Ministerio de Seguridad). 3.- Municipios o comunas (áreas de inspección y habilitaciones). 4.- Clubes locales y visitantes (A.C.A.P y protocolos internos). 5.- A.F.A (o entidades organizadoras) inspectores y/o veedores.
Marcos jurídicos que regulan el accionar, en los espectáculos deportivos, de cada una de las instituciones mencionadas.
Nación: Ley 20.655/74, Ley 23.184/85, Ley 24.192/93, Decreto 1466/97, Ley 26.358/08 y su modificatorias.
Provincias: constituciones provinciales y códigos de faltas.
Municipios y comunas: leyes orgánicas y todo tipo de digestos propios.
Clubes: Reglamentaciones organizacionales con encuadre jurídico en tanto el deber de seguridad lo exige (derecho de admisión) Ley 26.370/08 art. 4.
Entes organizadores (AFA): Responsabilidad objetiva por ser el responsable de la organización y obtener ganancia del desarrollo de los eventos y su riesgo creado (art. 1113 cc) y art 50 Ley 24.192/93.
Sobre qué, quiénes y de qué manera ingresan los aficionados a los estadios, recomiendo leer los articulados de la Ley 24.192/93 donde se encuentran cosas interesantísimas. Creo, personalmente, que en materia deportiva hay mucha legislación y son bastante buenas, el problema radica en que se aplican mal, tarde o nunca. ¿Será falta de capacitación, formación y entrenamiento específico del personal afectado a este tipo de eventos?
Por lo tanto, estimado amigo, sabiendo que existen normas y responsables de hacerlas cumplir, dígame sinceramente si no coincide conmigo en que “el problema no es quién infringe, sino quién controla”.