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Quiénes son los formadores de precios Federico Trofelli en la Argentina

Los especialistas les atribuyen responsabilidad en la inflación y en la apropiación de los excedentes. Por qué aseguran que hacen acuerdos para no invertir, manteniendo una baja producción y aumentando las ganancias.

Son los mismos de siempre pero más concentrados. Manejan los precios, producen inflación e intentan apropiarse de los excedentes de la economía. Una amplia gama de economistas y especialistas consultados por Tiempo Argentino detallaron quiénes son los principales formadores de precios del país y, por consiguiente, responsables de los aumentos. La alta concentración económica en sectores clave del proceso productivo genera una puja distributiva que favorece a los actores más fuertes en desmedro de los más vulnerables, quienes son despojados del excedente financiero.
Hay rubros de la economía, cuyo consumo atraviesa a todos los sectores sociales, que están en pocas manos dejando al resto de las empresas sin posibilidades de competir (ver infografía). Cualquier modificación en estos actores repercute en toda la cadena de valores. Más graves aun son los acuerdos que, por lo bajo, se establecen entre estas empresas con posiciones dominantes con el fin de no invertir para mantener una baja producción y aumentar sus ganancias sin riesgo alguno. Así se imponen precios que no tienen relación con los costos de producción sino con la especulación de exprimir hasta el último centavo del asalariado. En este juego tampoco faltan las trampas y extorsiones para quedarse con el negocio (ver recuadro).
El investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Martín Schorr, explicó que "hay una relación muy estrecha entre la concentración de los mercados, que se acentuó mucho en los últimos años, y la inflación". Destacó como centrales a los insumos básicos como el acero, petróleo y sus derivados, la agroindustria, industrias químicas y la celulosa. "Generalmente están ligados a capital extranjero o son actores locales muy transnacionalizados", agregó. "Los insumos intermedios que son utilizados por todas las industrias erosionan la rentabilidad de la producción final. Por ejemplo, en los bienes de capital, un sector con mucha presencia de pymes, el principal problema fue el costo del acero", explicó Schorr. Este mercado está prácticamente monopolizado por Siderar.
Casi la mitad de la producción del hierro y el cemento está concentrada en dos empresas: Acindar y Loma Negra (hoy en manos del grupo brasileño Camargo Correa), respectivamente. Ambos materiales son imprescindibles para la construcción. El investigador de flacso afirmó que "la suba de precios de este sector fue muy superior a la de otros rubros industriales, es decir que captaron renta diferencial, los excedentes. El epicentro de estos aumentos no fueron las empresas constructoras, sino los precios ligados a firmas tan concentradas."
El caso de Arcor es emblemático en la agroindustria nacional. Hoy tiene bajo su imperio decenas de empresas que la posicionaron como la principal productora mundial de caramelos y, en infinita expansión, acapara espacios privilegiados en el mercado de las golosinas, galletas, helados, chocolates y alimentos. Produce sus principales insumos: fructuosa y glucosa (ingenios de azúcar en Tucumán), trozos de maíz, harina, sémola, leche (posee 2900 vacas) y hasta fabrica el cartón corrugado para sus envases, convirtiéndose en el principal productor de este material en el país.
Sin controles ni competidores acordes a estas megaempresas, una sola modificación en la cadena de valores terminaría afectando a un sinfín de variables.
El economista Carlos Heller, hoy sentado en las filas de Nuevo Encuentro, resumió: "El dato que incidió fuertemente en el aumento de alimentos fue la Asignación Universal por Hijo, que le dio capacidad de consumo a un sector que vuelca absolutamente todo lo que recibe a artículos de primera necesidad." Y justificó: "Se observa perfectamente cómo la puja distributiva hace que los formadores de precios se apropien de parte de ese beneficio."
Heller argumentó que el Estado "recauda impuestos y transfiere a los sectores más débiles pero vía aumento de precios, la economía concentrada recupera parte de ese ingreso".
Por otra parte, un trabajo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, encabezado por el coordinador académico del Plan Fénix, Alberto Müller, planteó el escenario de una de las industrias más concentradas: la producción petroquímica, aglomerada principalmente en cuatro polos con el 70% de la capacidad total (Bahía Blanca, Ensenada, Campana y San Lorenzo-San Martín). Müller explicó que tradicionalmente el Estado se hizo cargo de estos emprendimientos que si bien son costosos, "tienen muy buena rentabilidad". Los principales grupos económicos que se reparten esta torta son seis: Dow Química Argentina SA, ICI Argentina SAIC, Atanor SCA, Repsol - YPF SA, Petrobras Energía SA y Solvay Idupa SAIC.
"Las empresas sostienen que no forman precios sino que se manejan con excedentes", detalló Müller, al tiempo que ironizó: "A veces es raro cómo se comportan, porque importan y exportan el mismo producto." El especialista reveló cómo se reparten el mercado: "Las administradoras de gases, por ejemplo, tienen un instituto donde se juntan para ver qué va a producir cada una." El docente aclaró que esto sucede en todo el mundo y reconoció que son pocos competidores como para pelearse. Los datos despejan dudas: sobre un total de 107 productos que derivan de la petroquímica, sólo 13 son elaborados por más de dos empresas.
Los hipermercados también tienen fuerte incidencia en los precios y cuentan con el privilegio de ser el último eslabón para los consumidores. La concentración es excesiva: Cencosud (Jumbo, Disco, Supervea, Easy y varios centros comerciales); Carrefour (Norte y Día); y Coto. Vicente Lourenzo, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), indicó que sus "conductas influyen a la hora de evaluar la conformación de un ajuste de precios". El empresario recalcó la importancia de los supermercadistas chinos que "le han quitado una porción muy importante del mercado a los híper y están actuando como reguladores de precios".
Pedro Busetti, titular de Defensa de Usuarios y Consumidores (DEUCO) adhirió a la teoría de la avanzada asiática como un nuevo competidor. "Los hipermercados llegaron a centralizar el 60% de la venta de alimentos, hoy es del 40%." Muchas de estas grandes cadenas fueron denunciadas por presionar a los proveedores para que les vendieran más barato o pagarle con varios meses de retraso.
En otro orden, el representante de CAME se desentendió sobre las acusaciones de generar inflación que pesan sobre los comerciantes: "Lo único que hacemos es trasladar costos, porque si el inmediato anterior a nosotros aumenta ya que, a su vez, el anterior aumentó y así sucesivamente... generaríamos un ajuste de precios para no obtener rentabilidad nula." Además, Lourenzo sostuvo que "el único sector de la cadena que puede dar un aumento sin razones son los formadores de precios, aquellos proveedores o importadores de la materia prima que tienen cierta independencia o potestad para fijar valores".
Las asociaciones de consumidores destacan el poder que tiene el usuario "a través de presentaciones judiciales o dejando de comprar ciertos productos para no convalidar estas prácticas. El cliente puede generar cierto equilibrio", advirtió Pablo Chamatrópolus, presidente de Asociación Ciudadana y concejal de San Isidro.
La herramienta de la movilización ciudadana es considerada por algunos, como José Sbatella, titular de la Unidad de Información Financiera (estuvo a cargo de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia), quien indicó que "la movilización ciudadana es un mecanismo útil y se vislumbró (en el 2005) con Shell" cuando los precios de las naftas se disparaban. El funcionario agregó que la concentración económica debe ser regulada, "está mal visto que el poder político controle los precios pero tiene que haber institutos que sigan el mercado, fijen la distribución territorial y pongan precios acordes a la tasa de costos".
Los acuerdos de precios con el gobierno parecen un parche más que una solución definitiva y deberían aplicarse en casos especiales porque puede tener efectos no deseados. Según Martín Schorr, "si bien logran contener la inflación, puede ser peligroso. En la industria láctea, por ejemplo, se cierra con Mastellone (La Serenísima - Danone) que traslada el ajuste a sus proveedores. Terminan perdiendo los pequeños tamberos, con lo cual hay cierto incentivo para que Mastellone los termine comprando."
Así las cosas, una investigación realizada por el equipo de colaboradores del economista y el diputado nacional, Claudio Lozano, da cuenta de que una élite de 200 empresas se quedaron con el 31,6% del PBI en 1997, 51,3% en 2005 y 56,1% en 2007. Durante estos años, la cúpula de estas empresas a veces sólo cambió de manos, pero la tendencia continúa siendo la fusión y concentración. Y no parece revertirse.<