Un periodista de Tiempo Argentino fue testigo de la audiencia

Griesa frenó pago a bonistas y el país denunció abuso de autoridad

No obstante, el juez de Nueva York no embargó el depósito de U$S 539 millones que hizo la Argentina para los que ingresaron a los canjes. Los representantes legales del Estado y los buitres continuaron negociando.

Griesa frenó pago a bonistas y el país denunció abuso de autoridad

Pienso que debería devolver el dinero que le depositó la República Argentina", se escuchó desde los parlantes del recinto 26B de los tribunales de Nueva York.
Era la voz ajada de Thomas Griesa que respondía a la consulta del abogado del Bank of New York Mellon (BONY) sobre qué hacer con esos U$S 539 millones que el gobierno argentino depositó para el pago a los bonistas que se adhirieron a la reestructuración de la deuda.
No fue la respuesta que esperaban los abogados de los fondos buitre, que pugnaron por el embargo, pero tampoco la deseada por los representantes de la Argentina, porque impidió que se efectivice la cancelación anticipada del vencimiento del próximo lunes. Una decisión que, más tarde, el Ministerio de Economía calificó como "insólita e inédita" porque "pretende anular el pago" (ver aparte). De todas formas, Griesa no cerró la puerta porque ordenó a las partes continuar con las negociaciones con el mediador que designó, Daniel Pollack.
La amplia sala de audiencias se encuentra en el piso 26 del imponente edificio de tribunales ubicado en el Downtown, muy cerca del Barrio Chino.
Sus paredes están revestidas de una madera oscura y un piso con una mullida alfombra de color bordó provocan una combinación que le otorga a la sala una atmósfera similar al de un templo pero con ausencia total de imágenes.
Sólo un gran tapiz con figuras geométricas rompe la monotonía de las paredes que se ubica justo detrás del asiento del juez y de una bandera norteamericana.
Luego está el estrado, alto y por arriba del resto de las instalaciones. A continuación están los escritorios de los abogados y a su derecha se encuentran las dos filas de asientos destinados a los jurados que ayer estaban despobladas.
Luego está el espacio destinado al público que se sienta en largos asientos, similares a los de las iglesias. La luz natural llega también desde la derecha y a través de unas ventanas desde donde se puede ver casi todo Manhattan.
Ayer, ese recinto estaba colmado de abogados, bonistas y periodistas. Todos debieron levantarse cuando el secretario de la corte dijo con voz grave: "Allrigth" y Griesa ingresó con paso cansino.
La pronunciada joroba hacía parecer que su cabeza nacía desde el pecho, y la toga, que cubría esa protuberancia y el resto de su cuerpo, asemejaba el nacimiento de las alas de esa ave carroñera conocida como buitre.
Cuando se sentó, su cabeza apenas sobresalía del estrado y desde allí atendió a los abogados que representan a las partes en conflicto. Estaba de malhumor porque la audiencia solicitada por Robert Cohen, representante del fondo buitre NML, lo habían obligado a suspender sus vacaciones.
Griesa le dio la palabra a Cohen. El abogado aseguró que la Argentina incurrió en una violación de lo ordenado por este tribunal al realizar el pago del vencimiento del 30 de junio.
Cohen exigió que se aplique una advertencia por este "desacato" y la implementación de un Discovery, una medida a través de la cual se informan todos los bienes que posee la Argentina en el exterior para que sean embargados.
El juez no le respondió de inmediato y prefirió escuchar al resto de los abogados. Se detuvo un instante más con Eric Schaffer, el abogado de BONY, a quien le pidió detalles de la operación realizada por la Argentina. Schaffer le dijo que el jueves se depositaron los 539 millones y que todavía permanecían en poder de la entidad bancaria.
El abogado, con una voz algo trémula, preguntó despacio qué debería hacer con ese dinero. Fue allí que Griesa dio una respuesta no deseada por los buitres: "Pienso que deberías devolver el dinero (I think you should return the money)." El uso del potencial sorprendió porque de esa manera la posibilidad del embargo requerido por Cohen se diluía. Scheffer, quien reconoció que todavía no había recibido una orden de la Argentina sobre qué hacer con ese dinero, se mostró preocupado por alguna posible consecuencia legal si efectivizaban el pago y, agregó sin que nadie se lo preguntara, que su banco reconocía la jurisdicción de los tribunales de Nueva York. Griesa lo tranquilizó con un cavernoso: "Ustedes no hicieron nada malo", aunque agregó que el deposito era "una maniobra ilegal" que no pensaba convalidar.
La posición argentina la representó Carmine Bocuzzi, quien señaló que el pago al BONY responde a una "decisión soberana de honrar sus deudas" que implica cumplir en tiempo y forma con los plazos acordados durante la reestructuración de la deuda.
Boccuzzi alcanzó a afirmar que el pago fue realizado porque se buscó evitar una posible presentación de demandas judiciales e insistió con la voluntad del país de seguir negociando con la parte demandante. Pero Griesa no lo dejó continuar para insistir con su perorata de que cualquier intento de pagar a los bonistas no será permitido y advirtió que aquel que lo haga incurrirá en la figura del desacato.
El juez tampoco dejó hablar al abogado que se presentó en representación de bonistas europeos, quien quiso saber si avalaría un cambio de jurisdicción.
Griesa le dijo muchas gracias y lo mandó a sentar porque cada vez que a un abogado le daban la palabra debía hablar desde un atril.
Habían transcurrido casi una hora y media del inicio de la audiencia, comenzó a las 10:40 (una hora menos que en la Argentina), cuando Cohen volvió a hablar pero esta vez sin pronunciar la palabra "desacato" ni mucho menos considerar el pago realizado como "una actitud desafiante".
Todo lo contrario, el abogado del fondo buitre NML terminó reconociendo que tiene "la esperanza de tener la oportunidad de negociar".
Una frase que terminó coincidiendo con las últimas palabras de Griesa al recomendarles a las partes en conflicto que retomen las negociaciones con el mediador designado, Daniel Pollack: "Sería deseable, si es posible, llegar a un acuerdo", dijo y dio por concluido el encuentro. Griesa se levantó con dificultad, son 84 años los que carga sobre su humanidad, y se apoyó en el respaldo de su sillón para darse impulso para retirarse por la misma puerta por la que había ingresado.
Casi de inmediato, todos los abogados partieron raudos evitando a los periodistas. Había concluido una mañana ajetreada.  «

 

 

 

 

una semana agitada

 Cautelar: Argentina presentó un recurso por la vigencia del "stay", es decir, la medida cautelar que permitía llevar a cabo los pagos de deuda a los acreedores que ingresaron al canje.
 Rechazo y peligro de embargo: Griesa rechazó la petición argentina, exigió que las partes apuren una negociación y nombró al abogado Daniel Pollack como mediador.
 Pago a los bonistas: el jueves Argentina depósito más de U$S 1000 en el Bank of New York Mellon para hacer frente a los vencimientos del lunes.
 Bloqueo y abuso de autoridad: Griesa ordenó al banco que devuelva los fondos al Banco Central. Para el gobierno, la medida implica un abuso de autoridad ya que se expidió sobre títulos que nunca fueron objeto de litigio entre Argentina y NML.

 

 

 

 

weisbrot también los acusa

Mark Weisbrot, reconocido economista del Centro para la Investigación Económica y Política (CEPR, por sus siglas en inglés) con sede en Washington y habitual columnista de medios internacionales como The Guardian, advirtió que la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos "significa que un fondo buitre o cualquier holdout puede evitar o destruir un acuerdo existente negociado con el resto de los tenedores de bonos. Esto (por la decisión de la Corte) limita severamente la capacidad de acreedores y deudores para llegar a un acuerdo en casos de crisis de deuda soberana, lo cual es muy importante para el funcionamiento de los mercados financieros internacionales".  A través de una columna de opinión titulada “Who shot Argentina? (¿Quién le disparó a Argentina?)” y reproducida por distintos medios y portales informativos, el economista apuntó al fuerte lobby de los fondos buitres y sectores del Congreso, "en su mayoría neoconservadores, y la delegación de la Florida, que quieren a un partido político diferente en el poder en Argentina después de las elecciones"  a la hora de identificar a los responsables detrás de la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos.