Bonasso y Clarín

El dragón de Liverpool y la pulga: Miguelitos made in Gran Bretaña

Bonasso puede opinar lo que se le antoje y publicarlo donde le plazca. Pero resulta vergonzoso hacerlo en la prensa británica, justamente en tiempos de escalada exponencial malvinera y de avanzada conservadora a nivel mundial.

El trágico fallecimiento del subsecretario de Comercio y Relaciones Internacionales de la Nación, Iván Heyn, postergó la salida de la presente columna. El pasado 20 de diciembre, el periodista Miguel Bonasso publicó en el periódico británico The Guardian una nota titulada "Argentina is no paradise". En ella, el ex diputado nacional critica duramente la política económica y social del kirchnerismo, a la vez que vaticina: "El país podría presenciar un regreso de aquellas manifestaciones [19 y 20 de diciembre]" en un "futuro próximo". Un día después, el diario Clarín la publicaba íntegra en castellano. La opinión de Bonasso -típico pensamiento del neoliberalismo en su variante de izquierda- no ofrece nada nuevo. Sin embargo, lo que sí resulta interesante son las opiniones de los lectores del periódico e investigadores británicos. Por un lado, más de 70 jugosos e instructivos comentarios acompañan al artículo en su versión en inglés. Veremos algunos de ellos. También, rescataremos una carta al editor con fecha del 22 de diciembre, cuya autora es Diana Raby, investigadora de la Universidad de Liverpool. Y por último, aunque no menos importante, un análisis político del por qué de la columna del ex parlamentarista argentino y su insólita omisión a la cuestión Malvinas.

BONASSO Y CLARÍN CONTRA MARK  WEISBROT. No resulta ninguna coincidencia que el artículo de Bonasso -el más crítico hacia el gobierno nacional publicado por la prensa británica en los últimos meses- haya visto la luz en este momento y lo haya hecho además y justamente en The Guardian. Del momento, hablaremos al final. ¿Por qué en The Guardian? Porque es desde este periódico de tendencia centro-izquierdista europea donde el economista Mark Weisbrot viene realizando desde hace años una sólida defensa del modelo socioeconómico argentino vigente desde 2003. Ahora bien y como se dijo, el 21 de diciembre el diario Clarín publica íntegramente el artículo de Bonasso, obviamente, traducido al castellano. Y no es que esté mal, si no fuera porque Weisbrot no corrió con igual trato. En efecto, al colocar "Mark Weisbrot" en el buscador online de Clarín, el resultado arroja once artículos. Pero ninguno de ellos es una traducción a un artículo original del economista. A propósito, vale la pena revisar la frondosa cantidad de informes y columnas que dicho investigador dedicó a la defensa del modelo de desarrollo argentino desde The Guardian, entre otros medios. Resumiendo, la prensa británica centro-izquierdista decidió contrarrestar a Weisbrot haciendo uso de un izquierdista argentino. Nada más astuto y oportuno. Del otro lado del océano, Clarín se encargaba lisa y llanamente de censurarlo. Perfecto trabajo de pinzas. Pero si Clarín lo censura, nosotros no. La posición de Weisbrot fue presentada en nuestra columna del 30/10/11 titulada: "De semicolonia a Nación. La revolución redistributiva (2003-...)". Asimismo y especialmente, recomendamos la lectura del informe de su autoría: "The Argentine Success Story and its Implications" (CEPR - 10/2011).
 
LECTORES BRITÁNICOS ALECCIONAN A BONASSO. Señor Bonasso, le recomendamos leer los comentarios a su nota. Mire el segundo, por ejemplo, de un tal Celtiberico, en relación a la dependencia del PBI argentino hacia las exportaciones de soja y maíz que usted plantea como problema fundamental: "La concentración de la tierra en manos de una minoría es moneda corriente en muchas sociedades, pero lo es especialmente en América Latina. [...] La Argentina debería estar muy preocupada". ¿Qué diría Celtiberico si se enterara que Ud. se colocó en la misma vereda que la oligarquía agropecuaria durante el conflicto por la 125 o la Ley de Medios, y, más grave aún, que de ahí no se ha movido? Luego de leer a Bonasso y como se advierte de la mayoría de los comentarios, los lectores de izquierda de The Guardian, opositores en su inmensa mayoría al gobierno de Cameron, comienzan a ver a la Argentina de modo más negativo. Pero por suerte, además de tales conceptos aparecieron sus opuestos. Entre ellos, el más aleccionador resultó el que lleva la firma de Euangray: "[La opinión de Bonasso] ataca al FMI, despliega una grosera incomprensión de los fundamentos básicos en economía, se queja de que los banqueros se quedan con todo, pretende que las decisiones del gobierno no sean obstaculizadas por el Mercado [omiten la existencia de un enemigo todopoderoso] y critica que el crecimiento no se traduce instantáneamente en desarrollo. Sí, se trata de una perspectiva izquierdista."

UN DRAGÓN DE LIVERPOOL CONTRA LA PULGA ARGENTINA. Finalmente, tenemos la carta de lectores de la investigadora de Liverpool. Esto dice: "Miguel Bonasso fracasa en reconocer el verdadero significado del nuevo curso que el país ha tomado bajo la dirección del ex presidente Néstor Kirchner y ahora con su viuda y sucesora Cristina Fernández. Los Kirchner no sólo han restablecido la estabilidad y el crecimiento con mejoras sociales, sino que han convertido a la Argentina en un actor estratégico en el proyecto de integración regional latinoamericano basado en la soberanía, la justicia social y el comercio equitativo representado en el Mercosur, el Alba y la CELAC. [...] Cristina Fernández no puede hacer todo de una vez, por eso la Argentina sigue dependiendo de la exportación de soja y maíz. Ella enfrenta una feroz oposición de las mismas élites que se benefician de esas exportaciones. [...] Nosotros, en el Reino Unido y en Europa, deberíamos aprender de su ejemplo". ¿Por qué Clarín no tradujo la opinión de Raby?

MALVINAS, PULGAS Y MIGUELITOS. Bonasso puede opinar lo que se le antoje y publicarlo donde más le plazca. Sin embargo, resulta como mínimo vergonzoso haberse decidido por la prensa británica, justamente en tiempos de escalada exponencial malvinera (y a las puertas de su 30º aniversario), justamente en tiempos de brutal avanzada conservadora a nivel mundial. Pues bien, el artículo de Bonasso no sólo debilita a la Argentina desde un enfoque de izquierda dirigido a lectores de izquierda, sino que corre el eje de la discusión a favor del Foreign Office y Downing Street. Pegarle al gobierno argentino que puso de pie a América del Sur contra la ocupación ilegítima en Malvinas es clave para debilitar su accionar, presencia, respeto y respaldo, tanto regional como en el plano internacional. Que un británico lo haga es lógico. ¿Pero que lo haga un argentino? ¿Que lo haga Bonasso? Peor aún, dice el ex diputado en su crónica: "El gobierno [de Cristina Fernández] está conduciendo a la Argentina a un modelo de extracción de recursos primarios como en épocas coloniales." Sin entrar a debatir la cuestión minera, ¿cómo puede ser que, teniendo la posibilidad de dirigirse a millones de ciudadanos británicos, Bonasso ignore mencionar el colonialismo británico en Malvinas y la depredación pesquera, petrolera y gasífera (en ciernes)? Para terminar, una frase de Abelardo Ramos que lo explica todo: "Es obvio que el imperialismo no se propone ejercer culturalmente su influjo mediante la discusión de las obras completas de Nixon o de campañas de simpatía hacia la gestión filantrópica de la CIA...". Codovilla, Ghioldi y la sempiterna reacción en su versión de izquierda prosiguen gracias a las obras maestras de los Bonasso, entre muchos otros. "Pulgas", como alguna vez fueran calificados; "pulgas" -en nuestro caso, miguelitos- siempre funcionales al retorno del neoliberalismo en la Argentina, un país que junto a otras naciones emergentes ascendió vertiginosamente como pieza clave del fin del orden económico conservador en el mundo, como pieza clave de una Patria Grande soberana, desarrollada y socialmente justa. Todo sea para bajarla. <