OPINIÓN

Entre juan xxiii y juan pablo ii

Dos temas centrales estuvieron presentes en el nombramiento de Jorge Bergoglio como papa, el ordenamiento del Vaticano, envuelto en escándalos económicos, chantajes sexuales y pedofilia, y el freno al crecimiento de los movimientos populares latinoamericanos, bautizados por el Documento de Aparecida, cuyo redactor fue el mismo Bergoglio, como "regímenes de corte neopopulista" que expresan "diversas formas de regresión autoritaria por vía democrática".

Con respecto al primer tema, Bergoglio ya ha tomado una serie de medidas, la primera de las cuales fue el nombramiento de una comisión de ocho cardenales coordinados por Oscar Rodríguez Madariaga, cardenal hondureño que participó del golpe "inteligente" que destituyó a Zelaya.
Por otra parte, de esos ocho, tres, entre los que se cuenta el nombrado coordinador, "han sido implicados en el encubrimiento de sacerdotes pedófilos" según Daniel Álvarez, profesor de estudios religiosos en la Universidad Internacional de Florida.
Las ambigüedades entre las que se está moviendo el pontífice en la  reforma de la Iglesia han tenido una contundente manifestación en la política de canonizaciones. Efectivamente, Juan Pablo II va a ser canonizado al mismo tiempo que Juan XXIII, dos papas que expresan dos modelos de Iglesia contrapuestos. Toda la prolongada actuación de Juan Pablo II estuvo orientada a desmontar la Iglesia que se fue construyendo con las orientaciones emanadas del Concilio Vaticano II. ¿Cómo va a hacer Francisco para poner armonizar dos concepciones de Iglesia tan contrapuestas? La canonización de Álvaro Portillo, sucesor de Josemaría Escrivá de Balaguer acompañando a la de Juan Pablo II indica hacia donde se inclina la balanza.  
Por otra parte, ¿es creíble una política de lucha contra la pedofilia con la canonización del papa que protegió a pedófilos como es el caso del Sacerdote mexicano Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo? ¿Y qué pasa con el cura Grassi? Se dirá que es necesario ir despacio. En eso podemos estar de acuerdo, pero los instrumentos utilizados no pueden menos de hacernos dudar sobre la seriedad de la tarea. Con respecto a América Latina en general, y en especial a la Argentina, por una parte ha recibido a numerosos dirigentes políticos a quienes les ha obsequiado el Documento de Aparecida, para que se vayan enterando del pensamiento de los obispos latinoamericanos. La Conferencia Episcopal Argentina tomó nota de la orientación que ahora viene de Roma y se apresuró reclamar que se trabaje por "la plena vigencia de la división de poderes", al mismo tiempo que aclara que la inclusión social sólo se logrará mediante "la calidad institucional".
"Cuenten conmigo", le dijo Francisco a Estela de Carlotto, en los pocos minutos que se hizo para atenderla. No puede no asombrar la escasa, por ser benévolo, atención prestada a la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo con la esmerada atención  a personajes como el momo Venegas y otros amigos.
Sin duda que con Bergoglio la cara de la Iglesia ha cambiado, pero quien piense que comienza la recuperación de una Iglesia parecida a la que se fue construyendo a raíz del Concilio Vaticano II, no tardará en desilusionarse.