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Maby Sosa (Enviada especial)
Pasó una nueva edición del Festival de Peñas que hace 45 años se realiza en la cordobesa ciudad de Villa María. La tercera noche tenía tres platos fuertes: Soledad, Abel Pintos y Los Nocheros. Ellos fueron los encargados de mantener llenas las butacas del Anfiteatro Centenario, que promediando la noche de todas maneras se iba despoblando.
El comienzo fue al ritmo de las cumbias del chileno Américo, que comenzó con "Tu hipocresía", siguió con "Entre el odio y el amor" y "Lástima por ti", pero continuó con sus hits, "Te vas", "Me enamoré de ti" y "Que levante la mano". El paso del chileno por el escenario colmó las expectativas del público, que en su gran parte esperaban la presentación de Soledad pero no dudaron en sumarse a los sones románticos.
Como estaba previsto, antes de la medianoche apareció la primera del combo de estrellas musicales del domingo. El Huracán llegó al escenario con un compilado folklórico que comenzó con "Vivir es hoy", "Entre a mis pagos sin golpear", "Chacarera de un triste", "A Don Ata" y cerró con un emotivo tema junto a su hermana Natalia.
Si bien el público respondió a los pedidos de la Sole, ella se mostró lejos de aquel que años atrás caía rendido a sus pies. Pero su carisma y el manejo de escenario de la cantante lograron despegar de los asientos a muchos de los 7000 que a esa hora estaban en el anfiteatro.
Así fue como con el pedido de su sapukay, logró despertar a la tribuna del anfiteatro para realizar una eufórica versión de "Lucerito alba" y todo el gentío gritando sapukay.
El fin de semana permitió rearmar el circuito de peñas a los villamarienses. Alrededor de 20 peñas rodean la costanera donde se realiza el festival y que albergan sobre todo al público de la ciudad.
El clima acompañó al festival y permitió que las ferias y la costanera permanecieran colmadas de familias.
Después, Soledad se animó a cantar varios de sus temas nuevos, que fueron bien recibidos por el público. "Me siento más segura en mi carrera, por eso me animo a cantar mis canciones", explicó la cantante minutos después, ya en la conferencia de prensa.
Para el final, la artista se reservó un engachado de temas alegres que dejaron bien en alto el ánimo.
Ya entrada la madrugada, a la 1:30 de la mañana, cuando ya se sabía de sobra que la noche iba a ser la más larga del festival, subió Abel Pintos y el anfiteatro lo recibió de pie.
Con el sostén de una banda que lo acompaña con excelencia a nivel musical, Pintos hizo gala de una gran voz. El comienzo fue con "Solo", luego llegó "Peregrinos", "No me olvides", "Flores en el río", y una débil versión de "Halleluja", de León Gieco.
Pintos canta con fuerza, se mueve con soltura en el escenario y mientras canta su seducción parece no tener fin. El cantante siguió su repertorio con una versión de "Aventura" que eligió terminar a capela ante la ovación general. También hizo una dulce versión de "La llave", el tema que Jorge Rojas incluyó en el repertorio de su nuevo disco, y volvió para el bis con "Revolución".
La noche se estaba terminando. Sólo quedaba Los Nocheros, que subieron después de las 2:30 con un set en el que prevaleció el repertorio folklórico. El tema de arranque fue "Yo soy tu río", después se vino "La simple", siguió "La yapa" y terminó con "Balderrama". Mientras tanto, la plaza iba a quedándose con cada vez menos gente.
El cierre de los salteños fue con un compilado de carnavalitos que, en medio de bailes, permitió cerrar una extenuante noche.
Esta edición tuvo, como todas, un homenaje a alguna gran figura. Este año fue un reconocimiento a Valeria Lynch, una de las artistas más queridas por ese festival. Además, también se distinguió a César Isella, que con un recital meramente fogonero anunció nuevamente su despedida de los escenarios.
El festival tuvo tres números fuertes: La Mona Jiménez, Jorge Rojas y Abel Pintos. Ellos fueron los artistas más convocantes y más brillantes a la hora de hablar de lo musical. La grilla dejó la sensación de que se necesitaba un número más fuerte todavía, que lograra imponer el espíritu festivalero durante las tres jornadas.
La mística de La Mona, el encanto de Rojas y el brillo de Pintos estuvieron cerca de lograrlo. Se terminó una edición más, las expectativas quedan para el año que viene. <