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Tiempo Argentino
Cuando Pablo Lugüercio metió el derechazo desde afuera del área, Racing no sólo consiguió un empate transitorio antes de la derrota. Además, logró que por primera vez en el torneo uno de sus delanteros convirtiera un gol. Hasta aquí, de los tres tantos que había marcado el equipo de Avellaneda, uno era de un mediocampista y los otros dos, de defensores. Ayer se cortó.
Y justo fue Lugüercio. El Payaso, que estuvo a punto de irse del club, siempre fue marcado como un jugador sin gol. La gente de Racing lo ama por su entrega. Él mete, lucha y juega. Pero le cuesta convertir. Por eso, tal vez, parecía que quedaba relegado por Gabriel Hauche al inicio del campeonato. Y, sin embargo, Miguel Ángel Russo se la jugó para que formara dupla con Claudio Bieler. Aunque Lugüercio juega más retrasado, casi como un volante más de creación juntándose con Giovanni Moreno.
Para Racing, el gol del Payaso fue romper un maleficio. En el primer partido, ante All Boys, Matías Martínez, un defensor, convirtió el gol del triunfo. Y ante Boca, marcaron Claudio Yacob, un mediocampista, y Marcos Cáceres, otro del fondo.
Por otro lado, a uno de esos goleadores circunstanciales, Yacob, se le terminó el changüí. La próxima fecha deberá cumplir la suspensión por la expulsión ante All Boys. Bruno Zuculini, que ayer estuvo en la cancha, se recuperó de su lesión en la rodilla. Racing no podrá volver a utilizar el 225 cuando visite a Olimpo en Bahía Blanca. Lo que tendrá que pensar Russo es cómo reemplazar a Yacob, clave en la mitad de la cancha. El técnico no tiene demasiado recambio. La cosa estará entre Zuculini y el pibe Sebastián Mayorga. Tendrá que decidir. <