Tiempo Argentino

Edición: 23 de Abril de 2014 | Ediciones Anteriores

23 de Abril de 2014

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Antártida: el continente congelado

Único en el mundo por su pureza ambiental, es además el lugar más frío y menos explorado del planeta. Desde noviembre a marzo, es posible visitarlo, especialmente en cruceros.

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Tiempo Argentino

El Canal de Beagle, en el que confluyen las aguas de los océanos Atlántico y Pacífico, pertenece a una región paradisíaca situada en el extremo más austral de América del Sur, limitado al norte por la Isla Grande de Tierra del Fuego y al sur por las islas Navarino, Gordon, O'Brien, Picton y Nueva. En el plano turístico, la región es un destino con variantes de temporadas.
Una forma de acceder al paisaje que circunda al canal y a los principales atractivos de la zona es navegar en catamarán, gomón o velero, modificando los recorridos según la época del año.
Un circuito de todo el año parte de Ushuaia, visitando la Isla de los Lobos, donde se observan diversas especies de aves y una colonia de lobos marinos, y el Faro Les Eclareirs, en la entrada de la Bahía de Ushuaia.
Una variante de verano incluye la Bahía de Lapataia, o bien practicar trekking en el Parque Nacional. Entre la segunda quincena de noviembre y la primera de abril, la excursión a la Isla de los Lobos se extiende hasta la reserva de los Pingüinos en la Isla Martillo y la Estancia Harverton.
Otros recorridos parten de Bahía Ensenada, en el Parque Nacional de Tierra del Fuego, navegando hasta la Isla Redonda, desde donde se tiene una impactante vista panorámica.
Entre  octubre y abril, se puede llegar en bus desde Ushuaia hasta la Estancia Harberton. Desde allí hay salidas regulares a la Pingüinera, en la Isla Martillo.
Hay además opciones de navegación que llegan hasta Staten Island, los Canales Fueguinos y el Cabo de Hornos.
Todos estos recorridos son experiencias conmovedoras por paisajes fueguinos desbordantes de belleza y naturaleza marina; que suma una abundante variedad en avifauna, como cormoranes, gaviotas, golondrinas, además de pingüinos, lobos marinos y orcas.
Otra posibilidad fascinante  es conocer la Antártida Argentina, situada a poco más de 1000 km al sur de Ushuaia. No hay en el mundo un lugar tan atractivo por lo impresionante, misterioso y su pureza ambiental como el Continente Blanco. Cubren la Antártida 14 millones de km2 de capas de hielo de hasta 4000 m de espesor, excediendo la masa continental de unos 9 millones de km2. Estas características, además de determinantes de su topografía, han influido en la evolución de su naturaleza. Por la cantidad de montañas que lo cubren, es el más alto de los continentes, con un promedio de 2050 m sobre el nivel del mar, además del más venteado y frío, y el menos explorado y poblado del planeta.
La mayoría de los animales que habitan la Antártida están adaptados para vivir en un mar helado. Las focas cangrejeras y las de Ross habitan tanto sobre como bajo la capa de hielo. También es hábitat de las focas leopardo, que permanecen mucho tiempo fuera del agua. El pingüino Emperador vive en el mar helado durante el invierno, los demás pingüinos lo hacen sobre el hielo en el verano, pero se acercan al borde de la capa helada sobre el mar durante el resto del año. Muchas aves marinas se desenvuelven sobre el hielo para cazar y alimentarse.
Ushuaia es la "Puerta de Entrada a la Antártida", todos los buques que visitan el Continente Blanco parten del puerto de la provincia más autral, lo que es fundamental para atender la logística operativa. Las embarcaciones que realizan las excursiones cuentan con la capacidad, comodidades y confort necesario para este tipo de viajes.
Entre mediados de noviembre y de marzo, meses correspondientes al verano austral, tiene lugar la temporada turística antártica, durante la cual distintos tipos de embarcaciones, principalmente cruceros y en menor cantidad veleros, realizan esta aventura sin igual en el Continente Blanco.
Zarpando de Ushuaia con proa al sur, en procura de la península antártica, los buques deben cruzar durante dos días de navegación el emblemático Pasaje Drake.
El primer encuentro del turista con una realidad sorprendente y desconocida es la luminosidad que hace inexistentes las noches de profunda oscuridad habituales en alta mar. Los días se extienden hasta lo inimaginable, culminando en penumbras pasada la media noche, lo que hace necesario consultar el reloj para no perder la noción del tiempo y las horas de sueño. A ello contribuye el clima de fiesta de abordo, amenizado con canto, música, baile y shows, luego de pantagruélicas cenas regadas con buenos vinos. Otro encantador momento de éxtasis es perderse en la contemplación, en la inmensidad de ese bravo, silencioso mar sin fronteras, de profundos azules, que sólo turba el pasar de alguna foca boyando sobre un témpano de caprichosas formas, o un grupo de delfines jugueteando por largos tramos junto al buque. No es extraño cruzarse con otro barco, lo que origina una algarabía general que se vuelca sobre la banda de avistaje, con agitar de brazos y pañuelos a manera de saludo, que complementan toques de sirena de ambas naves.  
Durante el cruce, naturalistas y científicos organizan conferencias y charlas sobre temas ambientales, características e importancia de los destinos que se van a visitar. Una mayor cantidad de pájaros que siguen la estela que deja el buque y el encuentro con extrañas formas de masas hielo cristalino de tenues celestes anuncian la cercanía del continente.
Arribados a los lugares predeterminados para cada excursión, siempre dependiendo de las condiciones climáticas, se realizan desembarcos que incluyen visitas a las bases de distintos países integrantes del tratado que ordena el continente, entre ellas la de Almirante Brown de la Argentina.
En el verano, las costas se mantienen sin hielo y se pude contemplar sobre las rocas pingüinos de las especies Penacho Amarillo, Adelia, Papúa y Barbijo. Se ven focas y elefantes marinos que descansan en las islas o sobre platones de hielo a la deriva o se zambullen en el mar en busca de alimentos. También a petreles, albatros, cormoranes y gaviotas que surcan los cielos.
Otro de los grandes atractivos, especialmente cuando se navega el Estrecho de Gerlache, son las ballenas jorobadas jugueteando en esas aguas o cercanas a Bahía Paraíso, otro lugar de desembarco, cuyo nombre refleja la magnificente belleza de sus paisajes.
En general se necesitan por lo menos ocho días para realizar este crucero, aunque si se desea incluir el Cabo de Hornos, las Islas Sándwich, Orcadas, Georgias y  Malvinas, serán necesarios hasta 20 días.
De acuerdo a la elección, puede realizarse un viaje de lujo o algo más sencillo. El costo base es de U$S 3000 por persona, viajando en cabinas triples o cuádruples con baño compartido. <