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Tiempo Argentino
A golpe de vista, a pura cuenta básica, Vélez padeció el receso, sufrió el mercado de pases. Se fueron muchos: Rolando Zárate, Pablo Lima, Leandro Caruso, Rodrigo López, Marco Torsiglieri, Leandro Velázquez, Nicolás Cabrera, Leandro Coronel, entre otros. Y llegaron dos, apenas, sólo dos: Augusto Fernández, ex River, y Fernando Ortiz, ex Boca y San Lorenzo. "Aunque somos el equipo que menos se reforzó, tenemos un grupo que muy pocos tienen, desde la continuidad de trabajo. Estoy ilusionado con que Vélez pueda estar otra vez en la lucha por cosas importantes", dice Ricardo Gareca, el entrenador, consciente de que a falta de nuevos nombres, bueno es el proyecto.
El equipo de Villa Luro bien sabe de eso. Como acostumbra, el club apostó por los juveniles, darles rodaje a los jugadores de las inferiores. Los dos refuerzos, un volante joven pero con experiencia local e internacional, un central con trayectoria y títulos sobre el lomo, llegaron para apuntalar, para potenciar a los más chicos. "Vengo a sumar. Y ojalá que todo esto termine con un nuevo campeonato", se ilusionó Ortiz, campeón con el Boca de Bianchi. Y el Tigre lo elogió: "Puede aportar mucho, va a ser importante por la experiencia, porque conoce el puesto."
Las pérdidas, en apariencia más difíciles, se dieron en el ataque, con la salida del uruguayo López -el goleador se fue a Estudiantes de La Plata- y del Roly Zárate -se incorporó a Huracán-. Ahí arriba, Santiago Silva quedará como referente de área, con Juan Manuel Martínez -en primer lugar-, Jonatan Cristaldo y los pibes Berón, Piris y Conti como alternativas. Víctor Zapata, Leandro Somoza, Fabián Cubero, Sebastián Domínguez y Emiliano Papa son los otros jugadores de mayor trayectoria de un plantel cargado de jóvenes, tanto para el recambio habitual como para la formación del primer equipo, que apuesta por un fútbol agresivo, a partir de la creación de Maximiliano Moralez, ahora con la compañía de Augusto Fernández sobre la derecha. <