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Tiempo Argentino
Mustafá Ahmadi Roshan fue asesinado ayer al explotar una bomba colocada en el auto en que viajaba. El científico iraní trabajaba en Natanz, la principal planta enriquecedora de uranio. Según el vocero del ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Ramin Mehmanparast, el "acto terrorista" se vincula con las sanciones promovidas por los Estados Unidos y la Unión Europea a raíz del desarrollo de su programa nuclear y criticó a "los países occidentales y los partidarios del régimen sionista" por su "silencio cómplice". Roshan es el cuarto científico muerto en los últimos dos años.
"Entre las presiones irracionales para que Irán no tenga energía nuclear pacífica y la publicación de los nombres de los científicos nucleares y su eliminación física hay una relación directa", aseguró Mehmanparast, vinculando el atentado con la creciente presión internacional que sufre su país. El vocero de la Cancillería agregó luego que "el régimen sionista y los aliados de ese régimen terrorista deben responder ante las naciones independientes del mundo y aceptar las responsabilidades de esos actos".
Medios iraníes y funcionarios de menor rango fueron menos cautelosos e inculparon directamente al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dependiente de la ONU, de haber pasado el nombre de Roshan a los servicios de inteligencia estadounidenses e iraníes. "Inspectores del OIEA se reunieron con él recientemente", sugirió la agencia de noticias iraní Mehr.
Las palabras viajaron rápido y las respuestas no se hicieron esperar. "No sé quien lo mató pero no lo estamos llorando", señaló el vocero del ejercito israelí, Yoav Poli Mordechai, consultado acerca de la responsabilidad de su país. La vocera del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Victoria Nuland, por su parte, contestó a la misma pregunta diciendo que no tenía "ninguna información que compartir", aunque indicó que desde la dependencia encargada de las relaciones exteriores, querían condenar "cualquier asesinato o atentado contra una persona inocente".
El científico asesinado ayer tenía 32 años y era un experto químico y director de la instalación de enriquecimiento de uranio de la planta de Natanz, en el centro del país, reportó la agencia iraní Fars. Según la misma agencia, Roshan estaba dentro de un vehículo Peugeot 405 junto con otras dos personas cuando estalló el artefacto en un barrio del norte de Teherán. Pocas horas después, el chofer del automóvil también falleció como consecuencia de las heridas provocadas por la explosión.
Las noticias que llegaban a Irán desde el exterior no sólo se vinculaban con repercusiones del nuevo asesinato. Entremezcladas con ellas, la República Islámica sumó ayer los mensajes de apoyo de dos aliados clave en la disputa contra las sanciones internacionales: Rusia y China. Ambos países rechazaron la aplicación de sanciones y, aún más, el vicecanciller ruso, Serghei Riabkov, agregó que estas medidas "alejaron de una solución negociable". <
Ap, Ansa, Efe