
Por:
Alejandro Wall
El 16 de julio cayó viernes. Julio Grondona escuchaba a Carlos Bilardo, director general de selecciones nacionales. A su lado estaba el subdirector, Humberto, hijo del jefe de la AFA. Grondona había regresado de Sudáfrica el lunes. Un día después, Ernesto Cherquis Bialo anunciaba que la AFA le ofrecería a Diego Maradona continuar como técnico de la Selección hasta 2014. "Sin condicionamientos", advirtió. Aquel viernes, sin embargo, sobre la mesa giraban cuestionamientos hacia el cuerpo técnico. Alejandro Mancuso y Fernando Signorini encabezaban las broncas. Comenzaba a hornearse la salida de Diego. Bilardo sabía que tocando a esos hombres lo tocaba a Maradona. Llegó hasta su puesto junto a Diego pero desde ayer sabe cómo seguir sin él. Ahora, después del interinato de Sergio Batista, sueña con Alejandro Sabella en el banco de suplentes.
Diez días después de esa reunión, Grondona le llevó a Maradona los nombres que debía sacrificar. Era el fin. Por la tarde, Diego habló con todos sus colaboradores y les anunció que la Selección se terminaba para todos. Ahora, dicen, quiere tomarse un tiempo para salir a contar qué pasó. Aunque responsabiliza a Grondona por la jugada que lo sacó del puesto, ve a Bilardo como un operador en las sombras de su salida.
Ayer, mientras Cherquis Bialo informaba acerca de la situación de Diego, un periodista consultó sobre el Narigón. "Sigue siendo director general de selecciones nacionales", respondió el vocero de la AFA. Y explicó: "Su función excede las contingencias del técnico de la Selección." El entrenador campeón en México '86 tiene contrato hasta 2011. El año pasado, muy decidido, había dicho: "Si se va él, me voy yo." Fue en abril de 2009. Ayer, abrió su programa de radio sin hacer mención a estos asuntos aunque contó que está con reuniones por la Selección.
"Es Cobos", dicen cerca del Diez quienes gustan de las teorías conspirativas. La reunión que encabeza esta nota existió: Tiempo Argentino pudo verificarla con tres fuentes diferentes de la AFA. Para ese día, según cuentan, Grondona ya sabía del viaje de Diego a Venezuela. Se lo había informado Gastón Granados, presidente de Tristán Suárez y encargado de llevar adelante las negociaciones con el técnico. En ese encuentro, Bilardo expuso su informe. No sólo cuestionó a Mancuso en la toma de decisiones tácticas, también le pegó a Signorini por supuestas deficiencias físicas del plantel. Desde ese día, comenzaron a circular en la prensa esos nombres como futuros condicionamientos al Diez.
Las diferencias entre Mancuso y Bilardo fueron públicas. La polémica entre ambos llegó a niveles desopilantes cuando el manager, después de unas declaraciones del ayudante de campo, amenazó con contar "quién es Mancuso" en su programa. La sangre no llegó al río porque Grondona los sentó a todos en el predio de Ezeiza. Signorini no tuvo disputas mediáticas, pero su amistad con César Luis Menotti es demasiado conocida en el ambiente del fútbol.
"Para mí es un halago ser 'menottista'. Y fui elegido para ser el preparador físico de la Selección por un tal Maradona, quien algo habrá hecho por algún dirigente y algún técnico", dijo ayer el preparador físico en declaraciones a TyC Sports, en un clarísimo tiro por elevación a Grondona y Bilardo.
Maradona tuvo una relación tormentosa con el mánager desde el mismísimo momento en que ambos desembarcaron en la Selección. A Diego no le gustaban las intrigas de Bilardo. Tampoco esa paranoia que hizo tan famoso al Narigón. Sospechaba que le filtraba asuntos internos a la prensa. Le desconfiaba mucho: lo quería lejos. De nada servía que Humbertito, uno de los que convenció a su padre para unirlos, le reclamara al Diez que escuchara más al Doctor. "A Bilardo lo pusieron por si yo fallaba", dijo Maradona después de la clasificación al Mundial en el Centenario de Montevideo. Aquella noche se dieron un abrazo que para muchos fue sobreactuado.
En Pretoria, Bilardo asomó poco la cabeza. Su rol quedó confinado a tareas burócraticas. Su bajo perfil en Sudáfrica se extendió a Buenos Aires. No obstante, mantuvo contactos permanentes con Humbertito. Las opiniones de ambos ayudaron erosionar la figura de Maradona. El secretario general de la AFA, José Luis Meiszner, dijo ayer que había "un disgusto generalizado" entre los miembros del comité ejecutivo del organismo.
La salida de Diego le permitirá a Bilardo engordar su poder dentro de la estructura de selecciones nacionales. No es una casualidad que Sabella aparezca como el principal candidato a remplazar a Diego. El técnico de Estudiantes es del agrado de Grondona, quien hace tiempo que amasa ese nombre para DT de la Selección. Y el Narigón, por supuesto, levantó el pulgar de entrada. Bilardo conoce a Sabella desde que lo dirigió en el Pincha de 1982. Tampoco tendrá problemas si el elegido es Miguel Ángel Russo, otro hombre que salió de su riñón.
"Nos cagaron", se lamentaban ayer cerca de Maradona. "Diego nunca creyó que Grondona le podía hacer algo así", decían. Creen, además, que el gobierno les soltó la mano. Y que Don Julio, al notar eso, avanzó con la topadora. También señalan los movimientos de Bilardo, que ahora quedó a sus anchas en la Selección. Obsesivo por las tácticas, el Narigón armó su jugada. Aquí están los resultados: no son pocos los que aseguran que ganó <