Tiempo Argentino

Edición: 22 de Febrero de 2012

22 de Febrero de 2012

+Buenos Aires

T26.8° H50%

Bitácora de un navegante musical

Legendario integrante de Génesis, guitarrista virtuoso capaz de pasar del rock sinfónico a la música de Erik Satie. Compositor imaginativo. Reflexiones del hombre que tiene la música en su ADN.

Por:
Gustavo Bolasini y Carlos Salatino

Steve Hackett, junto con Robert Fripp, es seguramente uno de los guitarristas más admirados e influyentes del rock progresivo y sinfónico, acaba de editar un nuevo trabajo, Beyond The Shrouded Horizon (no publicado todavía en Argentina), en el que demuestra una vez más su gran ductilidad como guitarrista y su notable labor como compositor.
Impredecible, taciturno y con una personalidad en la que conviven su pasión por la música y su interés por situaciones y manifestaciones que escapan a la órbita de lo terrenal (forma parte de una agrupación que estudia estos fenómenos paranormales que tiene su sede en la casa que perteneciera a Sir Arthur Conan Doyle en Londres), Hackett saltó a la consideración musical internacional en 1970 al ingresar a la banda de rock progresivo y sinfónico Genesis, con la que grabó seis álbumes hasta 1977.
"De pequeño me interesé por el violín, el piano y la flauta traversa. Pero la armónica fue el primer instrumento con el que sentí que podía expresarme más a gusto. Luego llegó mi amor por la guitarra", comentó en ocasión de su última visita a la Argentina en 2001.
Con influencias que van de Bach a John Mayall, Hackett publicó desde 1975 (con la aparición de su primer disco solista, The Voyage of Acolyte) más de una veintena de álbumes en los que aborda principalmente el género rock progresivo y se destaca como un músico de gran expresividad tanto en la guitarra eléctrica como en la acústica. Pero, además, se manifiesta como un gran compositor y guitarrista de música clásica, como lo demuestran sus composiciones orquestales A Midsummer Night's Dream de 1997 y Metamorpheus de 2005, y sus trabajos realizados para guitarra solista como Bay of Kings de 1983, Momentum de 1988 o Sketches of Satie de 2000 junto con su hermano John en flauta.
En Beyond the Shrouded Horizon expone todas sus facetas compositivas y sus inquietudes musicales desplegadas en géneros como el rock, la música clásica, el jazz y la música sin fronteras ni tiempos.

-¿De qué manera se gestó tu nuevo disco, Beyond the Shrouded Horizon?
-Las canciones fueron escritas en un período de cuatro años y grabadas en diferentes momentos. Comencé con este proyecto mientras estaba grabando otros álbumes, como mi disco anterior Out of the Tunnel's Mouth. También estaba trabajando con Chris Squire, el bajista de Yes, en su álbum Swiss Choir. Estaba realizando muchas cosas al mismo tiempo, incluyendo las presentaciones en vivo, así que el proceso de producción fue complicado y tomó más tiempo del que esperaba. No pude concluir todo este material por un largo período. Pero ahora que está terminado y publicado estoy contento ya que salió en un momento único, porque creo que ha sido el álbum con más detalles en el que he estado involucrado y probablemente el trabajo más minucioso que cualquiera de los que haya hecho, ya que hay más de 300 pistas de grabación allí. Hay temas que fueron concebidos con muchas capas de sobregrabaciones, como si se construyera una pared de sonido.
-¿Beyond the Shrouded Horizon es una obra de concepto o se trata canciones separadas?
-En las canciones hay algunas cosas en cuanto a lo letrístico y lo musical que reaparecen en el disco. Es decir que es conceptual en cierto sentido. Yo creo que hay dos cosas que mantienen las canciones unidas: la idea de diversidad y, a la vez, una especie de continuación de una en otra. Es una especie de recorrido o de odisea, donde hay un mar de sonidos y ese sonido se mueve en olas, como en un viaje. Cuando viajás te movés de un lugar a otro, y en las canciones de este disco hay distintos estilos que representan esos "lugares". La mayor influencia que tuve para hacer este álbum es la gente de distintas razas con la que me encontrado en el mundo. En el último tiempo me convertí en una persona mucho más viajada y he vivido muchas experiencias en los distintos lugares que visité. Todo eso está hablando a través de mí en este disco.
-¿Qué participación tuvieron los nuevos integrantes de tu banda, Nick Beggs (bajo, stick y voces) y Amanda Lehmann (guitarra y voces), y los músicos invitados en tu nuevo disco?
-Se integraron de manera notable al grupo con el que venimos trabajando desde 1999, conformado por Roger King en teclados, Gary O'Toole en batería y Rob Townsend en vientos. Pero más allá de la participación de los miembros de la banda, hay colaboraciones de Chris Squire en bajo y de Simon Phillips en batería. Hay algunas orquestaciones también, con la participación de Dick Driver en contrabajo, Richard Stuart en cello, Christine Townsend en violín y viola, y mi hermano John en flauta y canto. Sumados a los músicos de la banda, tuvimos unos cuantos cantantes en este álbum.
-Es sumamente bella y sugerente la imagen de la tapa del disco. ¿Quién la hizo?
-La foto de tapa es de Harry Pears, y la sacó hace algún tiempo en Bali. Sí que es hermosa, ¿verdad? La tomó alrededor de las cuatro de la mañana, y me gustó utilizarla para la carátula del disco ya que tiene esa atmósfera sugerente que creo que tiene que ver con el contenido del álbum.
-Si bien el álbum es simple, hay también una edición de lujo que consta de dos CD. ¿Por qué motivo se hizo de esta manera en vez de sacar un disco doble común?
-Esto es algo que fue sugerido por la industria discográfica. Fui obligado por la editora a hacerlo de esta manera. Fue su idea y es así como funcionan las cosas. Está el disco principal y un "disco bonus", que se podría haber integrado perfectamente en un álbum doble normal. Para mí hubiera sido más simple hacer directamente un disco doble. Tengo la libertad de editar mis discos en la forma que quiero. Pero esa era la cantidad y el formato que en este momento quería la compañía.
-En el disco dos de la edición de lujo hiciste una versión del tema "Tommy" del álbum Moving Waves del grupo holandés Focus. ¿Qué es lo que encontrás en la música de Focus para que te haya llevado a hacerlo?
-Me gusta mucho "Tommy" porque creo que es una muy buena canción. En la época en la que formaba parte de Génesis nos gustaba mucho Focus. A Phil Collins y al resto de los otros muchachos de Génesis también les gustaba. Es una melodía como de jazz y muchos consideran que ya es una melodía clásica y a mucha gente le gusta. Alguien me comentó que también Carlos Santana estaba haciendo una versión de este tema. Es una canción que me gusta mucho, como también me gusta la mayor parte de las canciones de ese disco. Creo que se está convirtiendo en una especie de "standard" para guitarristas, si es que ya no se ha convertido en eso aún.
-¿Tenés material compuesto para otro trabajo vinculado al rock o tu próximo álbum va a ser orquestal o de guitarra sola?
-Estoy componiendo todo el tiempo y cuando llegue el momento de sacar un nuevo álbum voy a tener que elegir. Probablemente sea otro álbum de rock, aunque también me gustaría hacer algo acústico. En algunas ocasiones me gusta mucho más que tenga esta característica.
-¿Qué nos podés contar del disco que grabaste en colaboración con Chris Squire?
-Hicimos un álbum con Chris Squire y ahora estamos tratando de negociar con alguna compañía discográfica. Normalmente produzco mis propios álbumes, pero Chris puso a una persona a manejar este proyecto, y una vez que esté listo el contrato será tiempo de que sea presentado. Espero que salga en algún momento del año próximo.
-Recientemente hiciste colaboraciones con otros artistas como Chris Squire, Marco Lo Muscio, Cavalli Cocchi, Lanzetti & Roversi y Nick Magnus.
-Me gusta mucho trabajar con otra gente. Toqué en Grace For Drowning, el nuevo álbum de Steven Wilson de Porcupine Tree. También estuve en el disco del baterista Gary Husband titulado Dirty and Beautiful, en el que además participaron John McLaughlin, Robin Trower y Allan Holdsworth, y fue un trabajo muy interesante. También estuve en el último álbum de John Wetton y participé en el álbum solista de Rob Reed, tecladista de la banda Magenta.
-En una nota que te hicieron hace unos meses mencionaste entre los 10 álbumes que cambiaron tu vida a Watermark de Art Garfunkel, Sixty One Highway Revisited de Bob Dylan y Ladies of the Canyon de Joni Mitchell ¿De qué manera influyó la música folk americana en tu manera de componer?
- Me he enamorado del sonido de la música americana. Los músicos ingleses hemos sido influidos fuertemente por la música americana, así como creo que la música americana también fue influida por la música inglesa. De todas maneras creo que los ingleses hemos sido más influidos por la música americana que lo que hemos hecho nosotros en ella. La música folk es muy importante, ya que creo que en cierto modo la música pop deriva de ella. Alguien como Joni Mitchell, que originalmente era una cantante folk, no me parece que sea solamente eso. Lo mismo ocurre con Bob Dylan y Simon & Garfunkel. Todos ellos surgen de la música folk americana, pero logran expandir los límites del género.
-En 1999 publicaste Darktown, un álbum en que se percibió un giro en los aspectos compositivos de tu música. ¿Cómo hacés para mantener un nivel de calidad tan alto en cada nuevo disco?
-Ese disco fue importante para mí porque comencé a trabajar con Roger King, quien además de ser un gran tecladista es productor y una persona que conoce mucho sobre las nuevas tecnologías que se aplican a la música. Respecto de la composición, sólo uso la música que me sale de la cabeza y creo que gran parte del mérito de los resultados finales es por la gente con la que trabajo, como Roger o mi esposa Jo. Como sabés hemos hecho juntos muchas cosas, muchos álbumes desde Darktown y un montón de otras cosas también, algunas más cercanas al rock y otras que tienen que ver con música clásica. Lo importante es que seguimos siendo pasionales respecto a la música.
-¿Qué beneficios te da la tecnología en el momento de componer y de qué manera convive con lo artesanal?
-Cuando una canción nace está primero en mi imaginación. La tecnología te sirve para poder hacer una versión de esa canción. Pero una vez que hacemos el boceto, normalmente tenemos músicos reales tocando, ¡a menos que nos parezca que la tecnología lo hace mejor que los músicos! Así que usamos músicos y tecnología, muchas veces en forma de secuencia. Sinceramente prefiero que todo sea hecho por músicos. Pero cuando utilizamos músicos y tecnología, todo eso lo mezclamos y tiende a dar un resultado muy interesante. Es como tener una persona tocando y que el fantasma de otra persona también esté tocando atrás. Pasa algo mágico cuando se dan esas condiciones. Es como una orquesta de seres vivos y una orquesta de fantasmas. Pero lo llamativo es que cuando todo eso se junta, se lleva a cabo una extraña mezcla de elementos, y hasta a veces no podés saber cómo va a terminar sonando. Me gustan las orquestaciones y prefiero hacerlas con músicos siempre que pueda. La diferencia entre lo que es tocar en vivo y lo que es el sonido de sampler ya no es relevante, porque podemos darles forma a las cosas. La manera en que grabamos las distintas capas de música se transforma en algo como hacer una película, ya que no pasa en tiempo real. Vos contás una historia, pero a veces empezás a contarla desde el final.
-¿Considerás que desde Darktown a la fecha este es tu período más creativo?
-Creo que estoy en mi período más creativo, y me parece que en este álbum puse mucho trabajo para lograr el resultado que obtuvimos. Sinceramente, me sorprende que lo hayamos terminado, para serles honesto porque había muchas cosas para hacer en él. Por ejemplo, en el tema que cierra el disco, "Turn This Island Earth" hay más de 300 canales grabados. Esto hace que tengas que cambiar la computadora para poder manejar tanta memoria. Es como trabajar en una gran ciudad populosa. La música es como una película, pero en lugar de hacerse para los ojos se hace para los oídos y, así como se hacen cosas para que impacten a la vista, también se hace lo mismo para que impacten al escucharlas.
-¿Qué bandas te gustan hoy?
-Hay algunas bandas que me gustan mucho, como Elbow. Muse también me gusta. Su disco The Resistance me pareció muy bueno. Hay muchos más grupos y creo que hay mucha música buena dando vueltas por ahí, como la que hacen bandas de jazz húngaras, que tocan una música original con improvisaciones. Me gusta mucho el jazz, la música judía y la gitana, ya que creo que tienen un uso más flexible de las armonías y de los tiempos. También hay muchas cosas que me parecen muy interesantes del Este de Europa.
-¿Sentís que junto a Peter Gabriel son los ex integrantes de Genesis a los que más respeto y reconocimiento les profesan los fanáticos del grupo?
- Para los que estuvimos en Genesis alguna vez, creo que tenemos la suerte de tener el aprecio de sus fans. Han sido muy fieles a nosotros y el reconocimiento aún continúa. Me gusta tener una orientación musical orquestal, una conjunción de banda/orquesta u orquesta/banda. Creo que es una aproximación a la música que nos permite realizar todo lo imaginable y, para la gente que nos sigue desde ese entonces, esta diversidad significa todo. Creo que Genesis fue una banda con mucha diversidad musical, ya que nunca hizo un álbum en un estilo similar al otro. Hay mucho material que compusimos y que no se ha escuchado todavía, ya que siempre iban surgiendo cosas nuevas. Cada uno de nosotros en nuestras carreras solistas representamos una continuación de un viaje musical apasionante.
-¿Hay posibilidades de una nueva visita a la Argentina para tocar?
-Me gustaría mucho volver a la Argentina. Ha pasado bastante tiempo desde que fui por última vez. Mis contactos están trabajando y espero tener la oportunidad de volver a tocar pronto allí ya que me interesa encontrarme con mis viejos amigos... ¡Y además hacer amigos nuevos!   <