
Por:
M.F.B.
Gracias al bienvenido pretexto de los aniversarios y los ambiciosos planes de reediciones de las discográficas, el último álbum de estudio de The Doors reaparece ahora en las bateas con sonido remasterizado por el mismo técnico de grabación de 1971, y con el agregado de un segundo CD lleno de tomas alternativas y dos inéditos.
L.A. Woman, cabe recordar, fue el "regreso" de la banda a un concepto grupal casi de garage, prescindiendo de la producción artística de Paul A. Rothchild, que trabajó con el grupo durante sus cinco discos anteriores, desde el debut mismo. Además de contar con un tono más aguerrido, áspero y marcadamente blusero, pasó a la historia como el álbum póstumo de The Doors, ya que Jim Morrison viajó a Francia inmediatamente después de grabarlo, y allí murió, antes de la edición del disco.
Si bien ya hubo una reedición en el año 2007, esta versión agrega la aparición de "She Smells So Nice", un blues acelerado en la veta del "Got My Mojo Working" que popularizó Muddy Waters. Además, hay versiones alternativas que no aparecían en 2007, que al fanático y estudioso le agregarán nuevos puntos de vista sobre el trabajo de la banda en el estudio, tocando prácticamente en vivo, todos juntos, y con el agregado de Jerry Scheff, el bajista de Elvis Presley en los años '70.
El resto, por si alguno no lo había escuchado, es un auténtico clásico del rock, de esos que aparecen en las votaciones de mejores discos de la historia, gracias a hits como "Riders On The Storm", "Love Her Madly" y el tema que da título al álbum. Vale la pena prestar atención también a "The Changeling" and "L'America", con un inspirado Morrison jugando a ser el primer poeta maldito (y borracho y drogado) del rock, mientras la banda se saca chispas siguiéndole el paso.
Imperdible para neófitos y fanáticos.<