
Por:
Maby Sosa
Acrobacias, malabares y escenas de clown son los tres elementos que de niño seguramente capturaron la atención de Gerardo Hochman. De grande, el hoy actor, director y docente está actualmente al frente de la escuela de La Arena, una compañía profesional formada por artistas de circo que, al igual que Hochman, son a la vez acróbatas, actores y bailarines. Desde sus comienzos, en 1992, viene creando espectáculos que tienen una gran poesía e impacto visual, que logran emocionar a través de una dramaturgia del movimiento, del espacio y del cuerpo en acción.
Hochman apostó hace años a la estética del circo y dirigió más de 20 espectáculos teatrales y circenses. Ese fue el camino que el actor, que este año recibió el reconocimiento de la Fundación Konex, eligió.
-¿Por qué te inclinaste por el circo para desarrollar tu carrera?
-A mí me gusta mucho contar con el cuerpo, y la acrobacia me dio esa posibilidad de hacer un espectáculo. Lo que más me interesa del circo es su lenguaje popular, que me permite expresar mis emociones y dirigirme a los espectadores sin necesidad de apelar a una formación intelectual. Con el circo llegás a todo el público y eso es lo que me atrajo primero.
-En general se aprovechan esas cosas para el teatro.
-Es una movida que influenció bastante a los espectáculos teatrales. Hoy hay actores que entrenan en el circo y eso se nota en su formación. Cada vez hay más actores que bailan, cantan y manejan la acrobacia en espectáculos. Es un lenguaje que enriquece mucho en todo sentido, por eso también veo que en las obras se incluyen escenas contando de esa manera, porque se puede explotar desde todos los lugares. Se ve mucho en óperas, comedias musicales, por ejemplo, es un recurso más.
-¿Lo tuyo está dentro de lo que se llama nuevo circo?
-Yo hago esto por intuición, no estoy enrolado en ningún movimiento en particular, a veces pierdo la distancia como para poder clasificarlo o enmarcar lo que hago. Lo mío tiene que ver con utilizar las técnicas del circo pero con intención de expresar algo propio, creo que eso es un poco lo que define al género hoy y no hecho a la antigua. En este circo, cada gesto acrobático está en función de una expresión, eso es lo que a mí me rige.
-¿Cómo funciona el texto en ese marco?
-El único espectáculo que partió de un texto propio fue Fulanos, fueron frases y poemas propios que aporté a los ensayos para llevar al espectáculo. En otros trabajos llegó después, viendo las improvisaciones, voy volcando en palabras que cuentan de manera metafórica lo que está por suceder. No trabajo con guión, trabajo con imágenes que pueden producir acción. <