Tiempo Argentino

Edición: 22 de Febrero de 2012

22 de Febrero de 2012

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Crece el misterio en el caso Erica: su novio dejó una carta y desapareció

El domingo le entregó la nota y las llaves de su auto y de la casa a su padre. Poco después la justicia ordenó un allanamiento en su vivienda de Lanús. Según la familia de la joven embarazada, él tiene mucho que ver con que no se sepa nada de ella.

Por:
Sebastián Hacher

La policía bonaerense allanó ayer la casa donde vivían Daniel Lagostena y Erica Soriano, la joven embarazada que está desaparecida desde el 21 de agosto. Pero esta vez no la buscaban a ella, sino a su novio. El padre de Daniel denunció el domingo que su hijo le había dejado las llaves de la casa junto con una carta de despedida, y que luego se marchó con rumbo desconocido, sembrando más misterio en el caso.
Horas después, la justicia ordenó allanar de urgencia el domicilio. Al entrar en la casa de Lanús, los investigadores encontraron una carta y el formulario 08 del auto, al parecer para que su padre lo vendiera.
En la nota, Lagostena escribió que se iba porque no quería ser "el chivo expiatorio de este caso, ni de Scioli". También aseguró que en la causa "hay declaraciones falsas", y que el psicodiagnóstico al que lo sometieron "fue mal hecho".
Según el procedimiento que se hizo en su vivienda, quedó claro que Lagostena se fue del lugar por sus propios medios, ya que no había rastros de violencia. La policía tampoco encontró pistas de Erica. Revisaron el piso de la casa y no aparecieron signos de que el suelo hubiera sido removido, un patrón que suele repetirse en crímenes de pareja.
Los voceros de la causa, sin embargo, ayer preferían mantener un cauto silencio: por lo bajo reconocieron que el caso se inclina hacia lo que ellos llaman un "hecho de índole privada", aunque todavía no hay pruebas concretas contra la pareja de Erica.
Daniel Lagostena tiene 50 años y desde el primer día fue señalado por la familia de su novia como uno de los posibles responsables de la desaparición. En una entrevista publicada el lunes por Tiempo Argentino, Verónica Soriano dijo que ella y su madre habían invitado a Daniel a las marchas por Erica, pero que nunca quiso participar.
La hermana de la joven desaparecida también contó que su cuñado "es una persona muy posesiva y controladora, que lloraba todo el tiempo para dar lástima. Si mi hermana llegaba diez minutos tarde, montaba una escena y no la dejaba dormir en toda la noche."
Erica desapareció el sábado 21 de agosto a las 9. Tenía que ir desde Lanús a Villa Adelina para almorzar con su familia. Antes de salir discutió con Lagostena, y este "le tironeó la cartera para que no se fuera", según la versión que él contó a la familia de ella. Después de esa discusión Erica se fue sola, con el celular y algo de dinero. Horas después, la madre llamó por teléfono. Primero intentó comunicarse con su hija, pero como no atendía marcó el número de Daniel. "¿Qué pasó que no vinieron?", le preguntó. "Erica salió para allá", dijo el hombre. Cuando María Esther le dijo que su hija no había llegado, Daniel respondió: "Y bueno, se habrá perdido."
Ayer, la madre de Erica se enteró de la desaparición de Lagostena por los medios de prensa. "Nosotros no teníamos ningún tipo de  comunicación con él", dijo Maria Esther Soriano a este diario. "Hablamos por última vez un día después de que desapareció mi hija. El diálogo que tuvimos es indescriptible. De hecho, fue un monólogo: él habló solo y no dijo nada, empezó a dar vueltas con las palabras, como hace siempre. Es un manipulador", agregó.
Según Maria Esther, Lagostena se valía de las lágrimas y trataba de causar lástima para conmover a los demás. "No es un hombre violento, sino todo lo contrario: es muy manso y muy pensante. Lo de él pasa por una manipulación emocional, por hacer que el otro se sienta culpable. Ejerce un tipo de violencia psicológica. Es lo que hacía con mi hija, y lo que está haciendo ahora al irse: victimizarse", dijo la mujer.
Tanto Lagostena como Erica tienen hijos de relaciones anteriores. El de Lagostena se llama Nahuel y, según solía contar él, no podía verlo porque la ex mujer se lo impedía.
La hija de Erica tiene 12 años y vivió con ella hasta poco antes de que su madre desapareciera. En julio, la nena se mudó con su padre, porque no soportaba la convivencia con Lagostena.
Alejarse de ella fue un golpe duro para Erica, que sólo compensaba en parte con su embarazo. Al momento de desaparecer estaba entrando en le segundo mes. <