Tiempo Argentino

Edición: 31 de Julio de 2014 | Ediciones Anteriores

31 de Julio de 2014

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Cuando las nubes se tiñen con todos los colores de la imaginación

Diego Bianki y Ruth Kaufman, creadores del sello Pequeño Editor, convocaron a artistas de todo el mundo para intervenir fotografías del cielo. El resultado es un libro-álbum poético que cautiva a públicos de todas las edades.

Por:
Ivana Romero

Una de las escenas más tiernas y memorables de la película de animación Up, de Pixar, sucede cuando el protagonista, Carl Fredricksen, mira las nubes junto a su novia Ellie. Recostados en el pasto, con las cabezas juntas, los jóvenes amantes observan el cielo tratando de adivinar qué nube tiene forma de dragón, de flor, de barco. Los personajes no son de carne y hueso sino dibujos animados. Pero allí, con la sombra de las nubes dibujadas sobre el rostro, son la quintaesencia de un amor que han sentido muchos que no tienen corazón de animación 3D sino humano.
Mirar nubes y buscarles formas. Eso también hicieron Diego Bianki y su mujer Ruth Kaufman, creadores de la editorial Pequeño Editor, durante unas vacaciones en la playa. Y de una idea tan simple surgió Con la cabeza en las nubes, un libro bellísimo que incluye fotografías, dibujos, imágenes poéticas de nubes intervenidas, que se transforman en duendes o sapos que tapan el sol. Luego de tomar más de tres mil fotografías, Bianki y Kaufman les dieron formas reconocibles a las nubes y convocaron a otros artistas como Maitena, Isol, Guillermo Ueno, para hacer lo mismo. Pero no sólo eso. Además, diseñaron un dossier con información científica donde se puede aprender cómo se forman las nubes, qué diferencia los cirros de los nimboestratos, y otros datos aportados por The Cloud Appreciation Society (Sociedad de Observación de las Nubes) de la NASA.
"De repente vi una nube con una forma que me gustó mucho y pensé que sería lindo poder detener ese momento. Me di cuenta entonces que con una cámara de fotos podía capturar la imagen. Por último apareció el dibujo como una forma de redondear esa imagen y de abrir el juego, como cuando uno mira una nube en el cielo y le explica al otro qué está viendo. A veces el que te escucha la ve enseguida, otras veces te retruca con una figura completamente diferente. Mientras tanto, el viento va haciendo lo suyo y la nube que estabas dibujando con la mirada ya tiene una forma nueva", cuenta Ruth, escritora y docente, sobre el origen del libro y del diálogo que establecieron los artistas con las imágenes de "100% nubes sin retoque digital".
"Ahora que tienes este libro en tus manos, quitarás los pies de la tierra y comprobarás qué fabuloso es dibujar... ¡con la cabeza en las nubes!", proclama la contratapa. Y es que el libro tiene la magia de un cielo capturado en un instante, y que permite a la imaginación volar, ya que se puede mirar de atrás para adelante, de adelante para atrás. O abrir al azar, así como quien cierra los ojos y vuelve a abrirlos para decidir que esa nube es, sin lugar a dudas, un elefante campeón olímpico de salto.
Como otros títulos que integran la colección de Pequeño Editor, Con la cabeza en las nubes forma parte de los libros-álbum; es decir, objetos donde la imagen y el texto dialogan de una forma personal y donde cada elemento, desde la textura suave de la hoja hasta el color dominante, es parte de un diseño meticulosa. Como resultado, el libro mantiene una frescura que invita a lectores de todas las edades a sumergirse en ese mundo levísimo y celeste. "Parte del encanto de Con la cabeza... es que se trata de un libro de factura completamente artesanal; la gran mayoría de las fotos las tomé yo con mi camarita digital", cuenta Ruth. Y algo más, agrega: en esas 64 páginas se condensa "la fascinación por captar el momento".
Este trabajo sumó el esfuerzo de varios creativos que viven en todo el mundo, empezando por Bianki, ilustrador, artista gráfico irreverente que a comienzos de los noventa fundó con Sergio Lánger la mítica revista de arte y cómics Lápiz Japonés. La escritora considera que "el libro en colaboración, esta idea de ser muchos los que trabajamos en un mismo proyecto", permite transformar una idea sencilla como la forma de una nube, en un espacio de investigación editorial y artística. Así es como, vía mail y hasta concretarse, este libro y otros títulos de Pequeño Editor viajaron como archivo con ideas de ida y vuelta por la Argentina, España, Portugal, Bélgica, Francia y Uruguay.
¿Es un libro para chicos o para grandes? La pregunta se repite cada vez que un lector se encuentra en una estantería con estos libros inclasificables. "A nosotros nos resulta sugestivo, desafiante, trabajar en el vaivén; es decir, no cerrarnos en un concepto de lector niño, estar atentos a las posibilidades lectoras de los niños -tanto del texto como de la imagen-, no dejarlos afuera, ser inclusivos pero del modo más flexible posible. No es algo que pueda definirse a priori: esto es/no es para los niños. Lo vamos experimentando en cada caso", asegura Ruth.
El libro sumó un blog <libroconlacabezaenlasnubes.blogspot.com>, donde cada quien puede subir su propia nube reinventada. Así lo están haciendo chicos de todo el país, que utilizan el libro como material de juego y estudio en la escuela. Ese es el caso de Agostina, una nena tucumana de 11 años que, al lado de la foto que publicó, explica: "En esta imagen mi visión fue la de un niño y un hipopótamo con pelo, jugando a las escondidas con un ratón y un cobayo". Así que, estimado lector, cuando el mundo de acá abajo lo agobie, mire hacia arriba, allí donde se deslizan universos efímeros, inexplorados.  <