Tiempo Argentino

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22 de Mayo de 2012

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La defensa en bloque de la libertad de empresa

Por:
Felipe Yapur

En más de una oportunidad, los partidos de la oposición suelen acusar al gobierno nacional de tener como blanco de sus críticas a los medios de comunicación, sobre todo al Grupo Clarín, y despreciar o ignorar lo que estas fuerzas políticas puedan decir o anunciar. Al menos en eso no se equivocan. Pero si se trata de hablar de la pelea por el poder real, es claro que estas organizaciones político partidarias que tienen representación parlamentaria, lejos están de ser realmente el poder o de intentar disputarlo. La cena de los capitostes del PJ conservador con Héctor Magnetto o las fieras defensas de los intereses del Grupo Clarín que realizan los diputados del radicalismo y de la Coalición Cívica de Elisa Carrió, dan cuenta de quién es uno de los protagonistas del verdadero poder al que el gobierno de Cristina Fernández le disputa el centro del ring.
Al principio de los tiempos kirchneristas, pareció que era un capricho eso de pelearse con un medio de comunicación concentrado. Sin embargo, y con el correr de los años, los hechos fueron demostrando cómo y qué costo tiene la disputa por el poder real. Qué representa uno y otro. Cuál es el proyecto de país que tiene, por caso, el Frente para la Victoria, y cuál es el que tienen las corporaciones que utilizan a los representantes de partidos políticos, que aunque elegidos democráticamente se mueven como alfiles de un modelo político y económico que se expresó crudamente en los liberales años '90, pero que nació en los dolorosos y sangrientos '70, con la dictadura militar de Jorge Rafael Videla.
Papel Prensa, e incluso Fibertel, son inmejorables ejemplos para ver cómo se expresan buena parte de los bloques de la oposición en esto de lo que es ser y defender el poder real.
Cuando se anunció que Fibertel no existía más y que no estaba autorizado el uso de su licencia por parte de Cablevisión, empresa de Clarín, la oposición casi se inmola en defensa de la libertad de expresión. La que más cerca estuvo de las llamas fue la radical Silvana Giudici, quien confundió el transporte y flujo de datos a través de Internet con el manejo y control de contenidos. También dijo que con esta medida el gobierno buscó beneficiar a las empresas telefónicas. Pero la radical, que estaba tan concentrada en defender lo que ella consideraba un ataque artero al grupo de sus amores, ni siquiera recordó que es representante de un partido que nació en la defensa de las instituciones y en contra de las corporaciones. Tal vez, como tantos otros de sus correligionarios, lo sabe, pero ya eso no importa.
El caso de la papelera no sólo saca a relucir la defensa -por parte de la oposición parlamentaria- de los intereses de dos empresas gráficas, como Clarín y La Nación, sino las más oscuras y profundas convicciones sobre lo ocurrido en los años de la dictadura militar. Las referencias a la relaciones de David Graiver con Montoneros, que conspicuos representantes de los partidos de la oposición han deslizado a modo de explicación de aquella infame operación comercial es una versión apenas aggiornada de la Teoría de los Dos Demonios, que inventó la dictadura (y sus socios civiles) y que hoy algunas crónicas periodísticas desempolvan como si fueran nuevas. Estos representantes políticos en el Parlamento, la hacen suya, la difunden y demuestran la verdadera visión y proyecto de país que incuban y aplicarían en caso de ser gobierno.
La defensa en bloque de la libertad de empresa y su posición súper dominante en el mercado del papel para diarios está mal disfrazada con aquellos argumentos de la violación a la libertad de expresión. Con el correr de los meses, a la oposición en el Parlamento se le nota cada vez más cuáles son sus intenciones y sus intereses. El próximo martes, cuando comience la discusión en la Comisión de Comercio, del proyecto que declara de interés público la producción del insumo básico para los diarios, esos intereses se expresarán con crudeza. Pero, qué duda cabe, servirá para que la sociedad pueda ver, en vivo y en directo, cómo aquellos partidos o diputados que se dicen defensores de los intereses populares, hablan a favor de los dividendos que durante décadas embolsó Papel Prensa en detrimento de cientos de diarios del interior del país.
Seguramente se escucharán palabras o frases como Montoneros o transacción comercial en libertad, como si en esos años -los de la dictadura cívico militar- la libertad hubiera sido un derecho de uso pleno cuando, junto al de la vida, fueron los más pisoteados y vulnerados que haya sufrido la historia reciente de la Argentina. <