Tiempo Argentino

Edición: 22 de Febrero de 2012

22 de Febrero de 2012

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La dictadura en los pasillos del colegio

Mañana se estrena un nuevo film dirigido por Diego Lerman. Cuenta la historia de una preceptora del Nacional de Buenos Aires que dedica sus días a vigilar cada movimiento de los alumnos y detectar indicios de un posible motín.

Por:
Tiempo Argentino

La novela Ciencias Morales de Martín Kohan logró vencer la negativa que Diego Lerman mantenía, acerca de hacer una película centrada en la época de la dictadura. "Tengo una historia familiar vinculada a la persecución, al exilio y desaparición durante la dictadura militar. Siempre me negué a hacer cine con esa parte de mi vida. Sin embargo, cuando leí la novela de Kohan sentí que era perfecta para involucrarme. La historia tiene muchas capas de sentido, la dictadura no es una trama temática, sino que actúa como contexto", sustenta el realizador. Su adaptación dio origen a La mirada invisible, su tercera película (luego de Tan de repente y Mientras tanto), que se estrena mañana.
El film narra el mundo del Colegio Nacional de Buenos Aires durante los días previos a la Guerra de las Malvinas en 1982, desde el punto de vista de una joven preceptora, Marita, interpretada por Julieta Zylberberg. Ella es la portadora de una mirada que persigue con obsesión y minuciosidad lo que hacen los alumnos; la encargada de hacer que se respeten las reglas, por más absurdas que estas sean. Su jefe, el señor Biasutto, encarnado por Osmar Núñez, sentencia: "La subversión es un cáncer", y esa frase definirá su lucha. Con 23 años, Marita interpreta que si los alumnos fuman en el baño, ya hay síntomas de un posible motín. Comienza entonces a perseguir un casi imperceptible olor a cigarrillo, y llega a esconderse en los baños de los varones para sorprender a los rebeldes fumadores, a fin de llevarlos ante la autoridad y así ayudar a imponer a ultranza el reglamento establecido. Sobre la trama, Lerman define: "Es una fábula moral ambientada en la dictadura. A través de una historia muy sencilla y singular aparece en toda su dimensión el sistema represivo de la época."
 La película, que pasó por la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes, se suma al debate que hace un tiempo se da en nuestro país: el papel de la sociedad civil entre 1976 y 1983. "Me interesaba ese lugar de contexto que tiene la dictadura. En cambio, cuando el régimen militar se vuelve tema en una película, se agota y se vacía de sentido. Yo busqué entrar por este lugar, en el que siento que todavía hay mucho discurso por generar. Desde las instituciones, los sistemas, los lugares, los engranajes que armaron el sistema represivo", explica Lerman.
Los personajes no generan empatía en el espectador sino todo lo contrario. "El desafío era contar este sistema desde el poder. Y eso, para mí, era una singularidad que me parecía muy atrapante de la novela. No se ve qué hacen los alumnos, sólo lo que hace Marita."
Tras el estreno en Buenos Aires, La mirada invisible hará un recorrido por los festivales de San Sebastián y Río de Janeiro, y también tiene programados estrenos en Suiza, Canadá, Francia y los Estados Unidos.
La exhibición, asegura el realizador, sigue siendo el gran problema de cine independiente, "El mayor desafío ahora es que permanezca en las salas el tiempo suficiente para llegar a un público más amplio. A mí no me interesa que sea una película elitista. Todo lo contrario, espero que sea lo más masiva posible."<