
Por:
Tiempo Argentino
Sr. Basteiro.- Señora presidenta: en primer lugar solicito autorización para insertar parte de mi exposición en el Diario de Sesiones. No obstante ello, quiero hacer algunas reflexiones que me parece importante señalar en esta noche histórica para toda la sociedad argentina.
Desde el socialismo de la provincia de Buenos Aires, dentro del bloque Nuevo Encuentro Popular y Solidario, venimos a plantear el apoyo al dictamen de mayoría, que se asienta en uno de los proyectos que cofirmamos los integrantes de este bloque y que es de autoría de la señora diputada Vilma Ibarra.
Tenemos el convencimiento absoluto de que estamos haciendo lo necesario y lo legítimo. Se trata de un derecho que comienza a adecuar la legislación argentina a la realidad que viven sectores muy importantes de la sociedad, que en este debate demuestran que se cruzan transversalmente.
Aquí no hay partidos políticos o ideologías que hagan que determinados ciudadanos se paren en un lugar o en otro. Eso lo estamos viviendo en este Congreso. Muchas personas están reclamando la necesidad de legislar para que puedan tener el derecho de unirse en matrimonio personas del mismo sexo si así lo desean. Y ese es un derecho que este Congreso debe contemplar, más allá de las cuestiones religiosas o ideológicas.
Esta situación se vive de la misma manera, incluso con diferentes realidades sociales, en todo nuestro país, ya que es un hecho que abarca de norte a sur, desde el extremo norte de Jujuy hasta Tierra del Fuego, desde la Cordillera de los Andes hasta el litoral. Me refiero a esta necesidad que se tiene de que este derecho de las personas, este derecho individual, sea establecido en el Código Civil, en el artículo 172, en apenas dos o tres párrafos. Más allá de que el proyecto estipula la modificación de muchos de ellos, hay un párrafo esencial que me parece importante destacar y que muestra de qué manera va a empezar a cambiar, agregando simplemente unas pocas palabras.
Uno de los párrafos dice que el matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos con independencia de que los contrayentes sean del mismo o de diferente sexo. Con esa modificación que estamos haciendo al incluir "del mismo" sexo estamos abriendo o cerrando un capítulo de discriminación que la legislación argentina le impone a las personas que han elegido vivir su sexualidad de la manera que les parezca, sin tener que dar cuenta a nadie por la forma en la que eligieron vivir, construir, tener sueños y llevar adelante proyectos en cada uno de los lugares en los que nos toque trabajar, convivir o luchar. Esto se puede dar en el ámbito de los sindicatos, de las universidades y de los trabajos desde los cuales peleamos por un país mejor, que a partir de esta sesión comienza a transitar un cambio profundo.
Tal como se planteó a lo largo del debate, fueron años de pelea. A través de nuestra lucha buscamos terminar con actitudes discriminatorias que hace unos años parecían tontas e infantiles. Por ello, que en el Siglo XXI podamos igualar los derechos de las parejas homosexuales con los de las heterosexuales, sin duda es un avance significativo. Es un avance similar al que implicó la sanción de la ley de divorcio en la década del 50 -que luego se retomó con la recuperación de la democracia o la obtención por parte de las mujeres del derecho al voto. Hoy nos parece inconcebible que las mujeres hayan alcanzado ese derecho recién en la década del 50. Todos esos avances se produjeron porque la sociedad fue madurando y evolucionando. Por eso hoy podemos estar discutiendo este tema en el recinto.
Por otra parte, quiero hacer algunas reflexiones sobre determinados conceptos que hemos escuchado a lo largo del debate. En este sentido, algunos diputados plantearon que solamente ocho o diez países en el mundo avanzaron en la aplicación de una legislación de este tipo. La verdad que plantear eso como argumento para convalidar una posición negativa es tonto e infantil.
Por suerte vivimos en un país que ha sido ejemplo en materia de evolución legislativa en diferentes campos que se vinculan con la vida cotidiana de los argentinos. Tan sólo baste mencionar que el derecho laboral argentino fue ejemplo durante muchos años. Digo esto porque hemos ganado prestigio internacional por tener una legislación de avanzada en la materia. Sólo los sectores reaccionarios o de derecha se enfrentaron a esa postura porque no querían hacer lugar a la vigencia de los derechos de los trabajadores.
La Argentina también fue ejemplo en materia de una legislación de avanzada para castigar los crímenes de lesa humanidad. Esto también nos muestra como una sociedad adulta y madura.
Por lo tanto, es imprescindible que esta noche sigamos avanzando en ese sentido aprobando esta reforma al Código Civil, para que las parejas homosexuales tengan derecho al matrimonio y sean iguales ante la ley.
Para finalizar, quiero plantear algo que me preocupa. Estamos aquí hablando en contra de la discriminación y a favor de los derechos y la libertad. Por eso, me preocupa haber escuchado el día de hoy en más de una oportunidad en los pasillos de este Congreso distintos comentarios sobre la situación que vivían algunos legisladores que recibían llamados de representantes de la Iglesia para plantearles de qué manera deberían votar. Sería lamentable que esto se haya concretado a través de la actitud de algunos sacerdotes, obispos o monseñores, que en vez de proclamar el amor y la igualdad entre las personas en contra de la discriminación, estén ocupados y preocupados tratando de detener una legislación que sólo va a traer más derecho y más igualdad a todos los argentinos. (Aplausos en las bancas y en las galerías.) <