Tiempo Argentino

Edición: 22 de Mayo de 2012 | Ediciones Anteriores

22 de Mayo de 2012

+Buenos Aires

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Dip. Lidia Satragno a favor - pro - bs. as.

Por:
Tiempo Argentino

Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Sr. Solanas.- Señor presidente: voy a agregar algunas ideas a todo lo dicho, solidarizándome con tantos legisladores y conceptos vertidos esta tarde. Bien se ha dicho que es una tarde muy peculiar y que nos llena de satisfacción.
Después de varias semanas en que esta Cámara no encontraba el rumbo, hoy nos encuentra unidos en el tratamiento de una iniciativa que viene a contestar una larga injusticia pero lo más lindo es que legisladores de distintas corrientes de opinión, de distintos partidos políticos estamos coincidiendo en la idea de más democracia, de más justicia y de más igualdad en la Argentina. 
Por eso, saludo a todos los legisladores que hoy van a dar su voto al proyecto de la mayoría. Saludo a los autores del proyecto, la señora diputada Vilma Ibarra, y los diputados que la acompañaron, Cecilia Merchán, Liliana Parada, Lozano, Macaluse y tantos otros. Saludo sobre todo esa lucha solitaria  y firme que llevó adelante la comunidad homosexual argentina, la Federación Argentina de Lesibianas, Gays, Bisexuales y Trans, luchando por la igualdad, contra la hipocresía, contra la discriminación y contra la persecución.
La Argentina ha librado grandes batallas culturales en el siglo pasado y las sigue librando hoy, y deberemos librar grandes batallas para demostrar que se puede transformar esta sociedad, que la podemos transformar en una sociedad más solidaria, una sociedad de cooperación, pudiendo realizar el sueño de la Argentina que hemos soñado.
Simplemente quiero decir, para no reiterar todos los otros argumentos que ya se vertieron sobre el derecho al matrimonio, que es un derecho universal y que no hay ningún código, ningún paradigma ni ninguna religión que pueda encorsetar los sentimientos, los afectos o el amor que está en la base de cualquier relación humana.
No hay Patria sin identidad y sin memoria, señor presidente. La Patria ha sido la acumulación de esfuerzos extraordinarios motivados por el amor a la tierra, el amor a las comunidades que acá se asentaron, la integración con los pueblos originarios; y la Argentina -recordémoslo  es una formación plural que debe agradecer los aportes plurales de distintas corrientes migratorias, de distintos pensamientos, culturas y religiones, generando una comunidad abierta. Precisamente la Constitución Nacional en su artículo 75, inciso 19, reconoce que el Congreso debe proteger la identidad y la pluralidad cultural. Sería obvio decir que en lo más hondo de la identidad y de la condición humana está ese territorio misterioso de los afectos y los sentimientos y la sexualidad. Pretender reglar, encorsetar o meter los sentimientos humanos dentro de reglamentaciones, acciones y códigos que fueron coercitivos es la historia del atraso, de la reacción de los ultramontanos. La literatura ha retratado una gran variedad de historias y relaciones humanas que nos mostraron que todos esos esfuerzos represivos fueron vanos.
Por eso, señor presidente, en respeto a la identidad, a la libertad, a la libre elección de las parejas y de la sexualidad y porque es obligación del Estado proteger a las familias, nosotros apoyamos decididamente este dictamen de mayoría y volvemos a saludar a todos para que esta tarde se corone con una gran votación el matrimonio civil de personas de igual sexo. (Aplausos.) <


Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Sr. Gil Lavedra.- Señor presidente: voy a votar a favor del dictamen de mayoría.
- Aplausos en las galerías.
Sr. Gil Lavedra.- Con todo respeto a quienes ya han expresado las razones por las cuales piensan distinto, debo decir que yo también sigo luchando contra mis propios prejuicios. Quiero explicar brevemente cuáles son las razones que me inclinan a votar con total convicción por el dictamen de mayoría.
Sustancialmente se trata de razones de índole jurídica. Creo que el artículo 172 del Código Civil, que data del siglo XIX, al excluir a las personas de un mismo sexo de la posibilidad de contraer matrimonio plantea una discriminación inadmisible, porque lo hace sobre la base de la orientación sexual de las personas. Me gustaría fundar este punto.
La jurisprudencia de la Corte norteamericana, que ha sido receptada también por la Corte argentina, crea la llamada "categoría sospechosa". Esto significa que cuando el legislador hace una distinción basada en razones de raza, género o alguna otra cuestión relativa a minorías, está configurando una categoría sospechosa, que goza de la presunción de inconstitucionalidad. Por lo tanto, para justificar la validez de la distinción y sostener una necesidad social imperiosa, nuestra Corte dice que es necesaria una justificación racional entre el fin que busca el Estado y el medio que se utiliza.
Pues bien, la orientación sexual de las personas es una categoría sospechosa. Este es el criterio del Tribunal Europeo de Derechos Humanos a partir del caso Karner, y también del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y el que a su vez han establecido las cortes constitucionales de Sudáfrica, Canadá y Bélgica, porque se establece una distinción desventajosa para una determinada minoría.
Yo no encuentro ninguna razón imperiosa ni atendible para que los heterosexuales podamos gozar de mayores derechos que los homosexuales. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
¿Por qué los heterosexuales podemos disfrutar de todos los derechos que brinda la institución del matrimonio y no quienes tienen una orientación sexual distinta? Creo que las razones de oportunidad que se han dado en este recinto, que pueden resultar atendibles pero no me parecen suficientes, ni las razones de tradición ni por supuesto las religiosas, alcanzan a establecer este estándar de una necesidad imperiosa que convalide una distinción razonable.
Tampoco alcanza otra respetable posición de darles un "cachito" de derechos. ¿Cuál es la razón por la cual se le da un pedazo y no todo? ¿Qué justifica la distinción?
Honestamente, creo que esta norma es saludable. Muchas personas tienen convicciones morales muy profundas y fuertes que determinan su propio plan de vida, pero aún si estas creencias morales llegan a ser las de la mayoría de una sociedad, esa mayoría no tiene derecho a imponerle al Estado la obligación de compartir esas creencias y en base a ello quitar a otros sus derechos.
- Aplausos en las galerías.
Sr. Gil Lavedra.- Por lo tanto, voy a acompañar el dictamen de mayoría, y quienes también lo van a hacer están tratando de establecer una sociedad más abierta, más libre y más igualitaria. Estamos haciendo carnadura  de un derecho básico consagrado en el artículo 19 de nuestra Constitución,  que es el de la autonomía. Me refiero a la autonomía para buscar la diversidad en preferencias, valores, principios e ideas, y no la uniformidad.
En definitiva, señor presidente, quienes así vamos a votar esta noche lo hacemos a favor del derecho a ser diferentes. (Aplausos en las bancas y en las galerías.) <

Sr. Presidente (Alfonsín).- Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.
Sra. Satragno.- Señor presidente: el 3 de diciembre yo era la decana de esta Cámara, quiere decir que era la más vieja. No sé si eso se sostendrá pero lo que sí es bien cierto es que durante tres cuartos de siglo he estado observando lo que pasa en la República Argentina. He visto manifestarse la impiedad a lo largo de los años con los que tienen una diferente preferencia sexual, desde el colegio primario, en los juegos en la plaza, hasta en la pubertad, en los colegios pupilos donde normalmente tanto niñas como niños eran violados por los mayores. También he visto, en el medio donde me he desempeñado durante tantísimos años, a grandes estrellas del cine, el teatro, la televisión, la radio, hacer esfuerzos desmesurados para ocultar su calidad de homosexuales, para no ser rechazados, para que no se los repudiara.
El doctor Manuel Belgrano solía decir que gobernar es hacer feliz al pueblo que se gobierna. Yo creo que hay argentinos, que sumados se escriben con cifras de siete números, que no son felices, que viven disimulando, que son rechazados por sus familias, compañeros de trabajo, por sus compañeros de equipo de deportes, que son señalados con el dedo. Y para mí las cosas son justas o injustas, no hay "injustitas"; y ésta es una enorme injusticia.
Hace 50 años mi madre, que era una especie de angelito que nunca en su vida había dicho una mala palabra, que jamás hablaba de sexo, en la mesa donde estábamos comiendo de pronto dijo: "Después del 2000 los sexos van a empezar a confundirse". A mí se me cayeron los cubiertos y dije: "¿Qué estás diciendo, mamá?". Contestó: "Eso no más", y siguió comiendo.  No creo que lleguen a confundirse por completo, porque si no yo quedaría totalmente afuera. Pero sí creo que esa gente que ha padecido tanto y que ha luchado tanto por su reivindicación, debe tener el reconocimiento que la ley le debe; tienen los mismos derechos que todos los demás. Yo estoy por el voto afirmativo. (Aplausos en las galerías y en las bancas.) <