
Por:
Boyanovksy Bazán
Una patota de cerca de 100 personas, con palos, algunos encapuchados y con actitud de barra brava más que de militantes sociales golpeó ayer al mediodía a maestros que protestaban frente a la Legislatura porteña y generó un cuadro de tensión en el ingreso de varios legisladores al Palacio, quienes se disponían a tratar entre otros proyectos la cuestionada derogación de la Junta de Clasificación Docente. Luego de golpear, amenazar y robar banderas de los manifestantes, los agresores se dispersaron hacia la calle Bolívar. Los maestros sostienen que el episodio fue "montado" por el macrismo y realizarán hoy una denuncia policial, en la que presentarán los números de patente de los cuatro micros en los que vieron llegar a la patota (ver recuadro). Por su parte, la legisladora del PRO Victoria Morales Gorleri denunció que fue golpeada en el mismo episodio, aunque apuntó hacia a los maestros.
"Quienes nos agredieron tenían guardapolvos blancos; a lo mejor había infiltrados", dijo. Gorleri logró introducir un proyecto de Resolución para repudiar el ataque a "cuatro legisladoras del PRO", que fue luego aprobado por el cuerpo, aunque no se permitió incluir el rechazo a la agresión sufrida por los docentes a pesar del pedido de una diputada del Frente Progresista. Para los docentes, en cambio, la patota "responde al PRO". Sobre todo porque extrañamente apareció en el mismo momento en que legisladores oficialistas se disponían a entrar por la puerta de la calle Yrigoyen y hasta dispusieron -intencional o accidentalmente- una suerte de corredor por el que ingresaron los funcionarios. "Gorleri vino con la patota y dice que le pegaron, es totalmente mentira. Lo que no pueden sostener es que tuvieron que traer una patota para pegarles a los docentes", dijo Néstor Di Milia, secretario adjunto de Ademys. "Fue una patota que fue traída específicamente por los sectores oficialistas", dijo Francisco Tito Nenna, legislador del Encuentro Popular para la Victoria y gremialista docente, momentos después del ataque. Durante la tarde de ayer, circulaban las versiones de que serían barras bravas boquenses o de Nueva Chicago, y que en el conflicto se había colado la interna de Boca, que celebra elecciones el próximo domingo. Desde el PRO insinuaron una vinculación con los docentes y hasta con el kirchnerismo. "Cuando llegaron la Policía Federal se retiró de Perú y quedaron cuatro motos sobre Yrigoyen. Ahí es cuando docentes de Ademys agreden a la diputada Gorleri. Hay que ser demasiado estúpido para creer que a tres días de las elecciones que va a ganar el candidato de Macri armemos esto", dijo un vocero del bloque PRO.
"Yo no sé quién los mandó, pero alguien los mandó", afirmó el diputado del MST en Proyecto Sur, Marcelo Parrilli. Como otros legisladores, Parrilli buscaba alguna puerta de ingreso al Palacio, que estaba rodeado por la protesta pacífica de los docentes. Pasadas las once supo que había un grupo de diputados PRO que aguardaba en la galería del Pasaje Roverano, que conecta Avenida de Mayo con Yrigoyen, para ingresar con la asistencia del personal de seguridad de la Legislatura. Parrilli contó que mientras esperaba, vio pasar dentro de la galería a "toda la patota esta, que serían 100, pero un grupo homogéneo de pibes, onda barrabrava, no tenía nada que ver con los docentes, ni con los manteros". El diputado aclaró que "había docentes frente a la puerta, pero el grupo que pasó por la galería no era de docentes, no tenían aspecto de militantes políticos, y sociales".
Según el relato de los maestros, los supuestos barras "despejaron" la zona a los golpes y luego formaron un curioso cordón, aunque en un clima tenso, con empujones y golpes.
Esta formación se puede apreciar en una foto que sacaron asesores del diputado Nenna. Por allí pasaron las diputadas del PRO Gorleri, Carmen Polledo, María Eugenia Rodríguez Araya y Raquel Herrero. La versión de Gorleri, que luego repitió en el recinto, apunta a los docentes. Sin embargo, Polledo reconoció que recibió golpes del grupo que atacó a los maestros.
Los diputados continuaban debatiendo anoche, mientras afuera seguían las manifestaciones y el personal de seguridad había dispuesto el cierre de las puertas.<