Opinión

La evidencia

Publicado el 5 de Septiembre de 2010


 

La especulación es enemiga de la verdad. No hablo de la duda. Me refiero a la fascinación por la opinión pendular, donde un día se afirma una cosa y al siguiente todo lo contrario, con igual énfasis y ligereza. Una práctica bastante extendida entre los opinadores del sistema tradicional de medios. Así es como terminan confundiendo a las audiencias, que al final de la jornada no pueden determinar qué es lo cierto y qué no lo es, de todo lo que se dijo. Estos profesionales del vale todo también lo intentaron con el despojo accionario de Papel Prensa a la familia Graiver, llevado a cabo por los diarios Clarín, La Nación y La Razón en complicidad con Videla y Martínez de Hoz. Por suerte, ahí están las pruebas que demuestran que se trató de un robo infame perpetrado por la alianza cívico-militar que dio el golpe del ’76 y no un mero “acuerdo entre privados”, como quisieron hacernos creer Clarín y La Nación. Vencidos estos argumentos, la otra falacia que trataron de fabricar es que no había evidencia que permitiera involucrar a los accionistas de los diarios en delitos de lesa humanidad. Eran, decían, ingenuos compradores de “buena fe”.
El juez Daniel Rafecas ha sido el primero que salió al cruce de esta mentira, al declarar “inescindible” el traspaso de Papel Prensa de las torturas que se investigan en la causa Camps.
Ahora el Equipo de Investigación de Tiempo Argentino ofrece documentos extraviados en la burocracia estatal durante 27 años de democracia. Son los que permiten reconstruir la verdad de lo ocurrido: el jefe de los torturadores de la familia Graiver se juntaba con Héctor Magnetto y los otros directores de diarios beneficiados para armar los interrogatorios, que en Puesto Vasco se hacían a punta de picana.
No son opiniones. Cualquier palabra que yo quiera agregar está de más.
Esta vez los que hablan son los documentos.