
Por:
Ezequiel Scher
La frase apareció en Twitter, rebotó en Facebook con carteles de burla: "Santamarina nos hizo más partido que River." Pero eso no fue lo preocupante. Sino que el que arrancó esta cadena fue nada más y nada menos que Julio César Falcioni, el mismo que estuvo el jueves a la noche en el banco de suplentes dirigiendo al equipo campeón del fútbol argentino que empató contra al conjunto de Tandil que juega en el Argentino A.
Lejos de decir, con sinceridad, lo que dijo Agustín Orion al terminar el encuentro ("si perdíamos hubiera sido una vergüenza) o lo que analizó Juan Román Riquelme ("a muchos nos falta agarrar ritmo todavía, nos falta bastante"), el entrenador salió a felicitar al rival, a acusar al enemigo íntimo boquense y a seguir en la misma línea que viene construyendo desde que ganó el último Apertura: "Somos los campeones, la discusión se termina ahí."
Una gambeta. Una forma de zafarse de la presión. Un chivo expiatorio. La frase contra River puede pensarse desde ese lugar. Porque, claro, mover la pelota hacia los lugares tribuneros sirve como forma de escaparle al eje central que queda del empate frente a Santamarina y al recuerdo del resto de los encuentros de verano, incluido el partido frente a los dirigidos por Matías Almeyda: ¿qué le pasa al campeón?
Boca no parece el mismo que a principio del campeonato pasado, con Riquelme al mando del bote, jugaba demostrando constantemente ser el mejor del fútbol argentino, con un Walter Erviti participativo en el movimiento de la pelota, con Darío Cvitanich bien picante y con Lucas Viatri como arete movedizo. Tampoco se asemeja al de la segunda parte del torneo, ese que comandaba el vértigo del Pochi Chávez y que apostaba por la velocidad como elemento fundamental de ataque.
Boca juega poco. Aun así, puede ganar, porque los rivales también terminan jugando poco. Pero en el concepto del entrenador, haber salido campeón le da una inmunidad frente a las críticas.
Más a la tarde, en Fox Sports, el técnico salió a hablar sobre sus declaraciones y sobre el partido contra Santamarina. Allí, aclaró: "Tuvimos un primer tiempo flojísimo, pero el segundo fuimos muy superiores al rival. Eso sí, estamos en período de preparación, es lógico que no podamos estar en el mejor nivel." Aunque de los once que estuvieron de titulares, tan sólo hubo dos que no habían estado en otros amistosos: Riquelme y Clemente Rodríguez. Y, difícilmente, sea un problema de preparación de pretemporada el conflicto de juego de Boca: todos los que jugaron de entrada están en el club desde hace más de seis meses y la mayor complicación fue la posibilidad de circular la pelota.
Boca arrancará el torneo el viernes que viene, en La Bombonera, contra Olimpo. Luego viajará a Venezuela, para enfrentarse al Zamora, arrancando la Copa Libertadores. Terminará el otro domingo en Santa Fe, contra Unión. Toda una seguidilla muy pesada, donde se empezará a ver oficialmente si los amistosos fueron simplemente pruebas o si son complicaciones de base que tiene el campeón.
A la mañana, Falcioni fue duro con River. Por la tarde, arrancó planteando algunos análisis sobre el bajo nivel. Pero poco, muy poco, le duraron las reflexiones porque cuando le siguieron consultando por el conjunto, aclaró: "Yo no me preocuparía por Boca, me preocuparía por los rivales que no nos ganan desde abril." <