
Por:
Mercedes Méndez
La obra Ojos cerrados logra activar con fuerza sentidos como el gusto, el olfato y el oído, y despierta la conciencia a mundos internos desconocidos y sutiles. Con once artistas en escena y la condición para el espectador de que debe entrar a escena con los ojos vendados y confiar en los actores que lo guían hasta el asiento, el espectáculo fue creciendo con convocatoria gracias a las experiencias que cuentan quienes atraviesan este camino perceptivo.
"Los comentarios de la gente son muy profundos. Trabajamos con el amor, esa es la devolución que tenemos de la gente; nos dicen que se sintieron cuidados y queridos. Hay un enorme gesto de confianza por parte del público al aceptar ponerse las vendas. Enseguida hablan de las vivencias y de los sentimientos con los que se conectan. En una época donde todos desconfían de todos, dónde estás buscando por dónde te pueden traicionar, que la gente se anime a participar de un espectáculo en el cual le vendan los ojos y tienen que confiar en un desconocido es muy importante", cuenta Maisa Pereira, una de las integrantes.
La experiencia para quienes eligen anular el sentido de la vista, para priorizar los otros tiene sus requisitos. El público debe ingresar de a uno, con las vendas puestas y guiado por uno de los actores. "Una vez que está todo el público sentado, comenzamos a trabajar con todos nuestros elementos. Hay mucha música en vivo y también trabajamos con aromas, texturas. Se despierta el sentido de la percepción. Se van atravesando distintos mundos sensoriales. En nuestras obras no hay texto. No hay una historia. Lo que planteamos es un armado estético. Se trabaja con los contrastes de luces y sombras. Enseguida se despiertan las emociones, es bastante inevitable para el público que conecten con las emociones", explica.
El hecho de que sus espectáculos no planteen una línea discursiva ni busque contar una historia es uno de los puntos que los diferencia con el resto de las compañías de teatro que trabajan con la oscuridad. Pereira explica la diferencia: "Somos el primer grupo de teatro sensorial, porque nosotros surgimos de trabajar con la sensación, más que con la historia. No tenemos un contenido narrativo. Hay alguna palabra, pero que forma parte de un planteo estético más general. Trabajamos con la sensación, con el sentir. La gente misma nos hace una gran devolución sobre las cosas que les pasan con la obra, cosas que ni siquiera nosotros imaginamos que les podrían pasar. Si el espectador puede dejar la mente de lado, el viaje es ilimitado. Uno siente menos cuando piensa más." <