
Por:
Tiempo Argentino
Cuando jura que "estaba acostumbrado a otra vida", no miente el ex jugador de Cobresal y Atacama, amigo y compañero de Franklin Lobos en la cancha y en la mina. Integrante del seleccionado juvenil chileno, dejó de ser volante en 1999. Hoy es perforista. "Donde yo trabajo, hay mayor seguridad, pero siempre estamos expuestos. Nosotros entramos sin saber si vamos a salir", asegura.