Tiempo Argentino

Edición: 22 de Mayo de 2012 | Ediciones Anteriores

22 de Mayo de 2012

+Buenos Aires

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"Hacen pelear a una familia"

Por:
Roberto Caballero

Cuando vemos la cartelización opinativa de los dos grandes diarios de la Argentina, para inventar un relato que los favorezca, o al menos los ponga en un lugar donde no tengan que dar explicaciones sobre sus oscuros negocios con Videla, comprobamos con orgullo profesional que nuestra pelea por el derecho a la información es útil y necesaria.
Tiempo Argentino va contra el falso consenso que asfixia a las verdades. Nos movemos en la jungla de falsedades que proponen los dueños del poder y del dinero, para revelar lo que ellos quieren ocultar. Ahora ustedes saben que Isidoro Graiver aparece en las portadas de Clarín y La Nación contradiciéndose a sí mismo. Acá están las pruebas. Él sabrá por qué hace lo que hace. Nosotros también. Y no ignoramos que es una víctima más en esta trama dolorosa. Conoció la cárcel, la tortura y el exilio, y hoy se ve envuelto en una pelea familiar y sucesoria, que involucra a su sobrina María Sol, agitada por los dos diarios que lo usan como ariete para mantener sus privilegios, en contra del Estado democrático. Hacen pelear a una familia golpeada por la más salvaje represión, que ellos jamás denunciaron desde sus páginas, para no perder un negocio. No les interesa la libertad de expresión. Lo que quieren es plata.
Cuando uno separa lo esencial de lo anecdótico, descubre que Lidia Papaleo de Graiver -que también fue vejada por la patota de Camps, no lo olvidemos- e Isidoro Graiver tienen versiones enfrentadas sobre un mismo suceso. Son los dichos de uno contra los del otro. Pero los dos diarios bajo sospecha no son los que van a contribuir a revelar lo que se ocultó maliciosamente durante 34 años. No se puede ser juez y parte. Como en cualquier proceso, los imputados no están obligados a decir la verdad.
Para saber lo que realmente ocurrió está la justicia de la democracia.
En eso, y nada menos que en eso, hoy este país es mucho mejor de lo que era ayer nomás, cuando Clarín y La Nación eran los oficialistas del terror.