Tiempo Argentino

Edición: 22 de Mayo de 2012 | Ediciones Anteriores

22 de Mayo de 2012

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"Hay cada vez más interés por lo asombroso de los resultados"

Por:
creador del coach ontológico., Rafael Echeverría Chileno

Mi primer encuentro con el coaching ontológico fue en 1988, cuando me integré a trabajar con Fernando Flores, en California. Lo que hacíamos era una práctica bastante informal, que difiere muy profundamente con lo que ha llegado a ser hoy en día.
Durante las últimas dos décadas el coaching ontológico ha alcanzado una asombrosa profundidad conceptual, por ejemplo, en la relación que mantiene con la filosofía de Nietzsche, con la hermenéutica y la fenomenología, o su acercamiento a los últimos desarrollos registrados en neurobiología. Actualmente, hemos diseñado procesos exigentes de formación, en dos etapas distintas: la que forma coaches ontológicos de nivel junior y la de programas "avanzados" que forma coaches de nivel senior. Creo que hay cada vez más interés en el estudio del coaching ontológico por el carácter asombroso de sus resultados. Esta es su principal fortaleza.
Pero la mayor diferencia reside en la ética. El coaching ontológico de antaño era muchas veces una práctica abusiva sobre el coachee, en la que predominaba la negatividad emocional, la falta de respeto y el uso del temor.
Uno de los objetivos que me propuse cuando me separé de Flores fue colocar a esta práctica en una base ética exactamente opuesta. El coaching ontológico que nosotros practicamos se caracteriza por un respeto irrestricto hacia el coachee, por la perseverancia de su dignidad y autonomía, por conferirle un papel fundamental a la confianza, y por su positividad emocional.