Tiempo Argentino

Edición: 22 de Febrero de 2012

22 de Febrero de 2012

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Hebe quiso darse un gusto: festejar sus 80 con una fiesta de disfraces

Las imágenes aparecieron por primera vez en el periódico MU. Su editora reconstruye el contexto.

Por:
Julia Izumi

La fiesta de disfraces de las Madres de Plaza de Mayo que sólo la impudicia -y la falta de información- de algunos medios de comunicación como el diario Libre y sus amplificadores Clarín y La Nación convirtieron en nota de tapa esta semana, tiene una historia real, pública, y bien distinta del golpe de efecto de baja calidad con que se buscó destruir al símbolo que constituye Hebe de Bonafini.
El periódico MU, editado por la cooperativa La Vaca, anticipó el 11 de mayo de 2008, y por boca de la propia protagonista, que Hebe festejaría sus 80 años el 4 de diciembre de ese año con una fiesta de disfraces en la Casa de las Madres. En la entrevista, originada en un ataque que días antes había sufrido la sede de la Asociación, Hebe se negaba a revelar el disfraz que utilizaría en su propio cumpleaños.  "No te voy a decir de qué me voy a disfrazar", fue la respuesta, entre misteriosa y pícara, de la titular de la Asociación.
Una visita por el archivo permite comprobar que el 18 de diciembre de 2008, siete meses después de aquel anuncio, el periódico MU promocionaba la primicia sobre el festejo de esta forma: "Sólo 80: Hebe Bonafini cumplió años, festejó disfrazándose de bruja y muestra fotos de su vida (desde que tenía dos años), y de la fiesta, incluyendo a Sergio Schocklender disfrazado de obispo."
Claudia Acuña, directora de MU, relató a Tiempo Argentino que el contexto de ambas notas era la nulidad de las leyes de impunidad y la nueva etapa que decidía encarar la Asociación a partir de su proyecto de construcción de viviendas, que tenía a las Madres, por cierto, muy entusiasmadas. "Hebe anunciaba que había decidido festejar su cumpleaños 80 con algo que nunca había hecho porque su familia era pobre, porque se casó y tuvo hijos joven, y por todo lo que le ocurrió después. Decía que había llegado el momento de darse un gusto y que era hacer una fiesta de disfraces." La decisión de hacerlo en la casa -agregó Acuña- fue de todas las madres: querían que sus hijos -los mismos que se ven en las fotos- fueran testigos de aquel momento de alegría. "Era un momento para divertirse, y era con ellos, no a pesar de ellos", explicó la periodista. Acuña cuenta que después supo que cada uno había elegido el disfraz de fantasma que lo acosaba, "el disfraz de su alter ego".
"Puso en acto aquello que se decía de ella y se vistió de bruja. Fue la manera de vencer su peor fantasma", explicó. Un último detalle: Jorge Fontevecchia, dueño de Libre, ya había usado esas imágenes en sus recurrentes ataques contra Hebe para su diario Perfil. "El cinismo es un lugar del que no se vuelve", reflexionó Acuña, tras recordar que el empresario tenía antecedentes de haber ofendido la memoria de los desaparecidos.<