Tiempo Argentino

Edición: 26 de Julio de 2014 | Ediciones Anteriores

26 de Julio de 2014

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Imágenes del peronismo: diez años de historia argentina en blanco y negro

El libro es un relato visual de 1945 a 1955, la década en que Perón y Evita le pusieron un sello indeleble al país. Desde la mítica foto de las patas en la fuente a los dolorosos claroscuros de la muerte y el derrocamiento, una manera de relatar los hechos históricos sin palabras, sólo con la complicidad de la cámara y la luz.

Por:
Mónica López Ocón

Los grandes relatos no siempre necesitan de palabras. Los historiadores Samuel Amaral y Horacio Botalla aceptaron el desafío de contar diez años clave de la historia argentina prescindiendo de ellas. El exitoso resultado de ese desafío fue Imágenes del peronismo. Fotografías 1945-1955, un libro publicado por la Editorial de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (EDUNTREF). Este relato visual que contó con la investigación del especialista Abel Alexander, tiene su origen en una exposición fotográfica que actuó como disparador de un nuevo proyecto. Los autores conversaron con Tiempo Argentino, sobre la particular tarea de narrar la historia desde la lente de la cámara.
 
-¿Cómo surge la idea de una historia gráfica del peronismo ?
Samuel Amaral: -El libro tiene su origen en una exposición de fotografías, que en su mayor parte están en el libro, que hicimos en el Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero entre noviembre de 2005 y marzo de 2006. Cuando terminamos con la exposición pensamos que era una buena idea poner todo eso en un libro. Habíamos visto que había una historia en todas esas fotos.
-¿Cómo se realizó la investigación, dónde se buscaron las fotos?
SA: -La mayoría nos las proveyó el Archivo General de la Nación. Llegaron ahí como parte del trabajo de la Secretaría de Prensa de la Nación que durante el gobierno peronista tenía 20 fotógrafos para seguir las actividades, muchos de ellos grandes fotógrafos que dejaron fotos espectaculares. También provienen de archivos particulares y de otras fuentes de coleccionistas.
-¿Cuál es la especialidad de cada uno? ¿Cómo confluyeron en este libro?
SA: -Soy historiador y desde hace muchos años trabajo sobre la historia del peronismo. No sobre las imágenes sino sobre otros aspectos. Lo de las imágenes surgió como una idea de Horacio, que sugirió esta exposición de fotografías. Me interesó presentar la historia del peronismo desde una perspectiva distinta de la que es habitual en los historiadores.
Horacio Botalla: -Mi experiencia está más alejada de la historia argentina, pero está mucho más cerca de la cuestión de la iconografía, de las imágenes, porque me dedico a la historia de la Edad Media. Una imagen es algo que posee una serie de datos y tiene sus vericuetos. Mientras trabajábamos en esto, le encontramos muchas vueltas nuevas, y conseguimos identificar muchas cosas que conocíamos desde la narrativa, a partir de imágenes.
-¿Cuáles, por ejemplo?
HB: -Hemos conseguido establecer momentos con bastante fineza siguiendo, por ejemplo, la evolución de la indumentaria de Eva, el modo de peinarse, de pararse, su postura actoral. En ese sentido fue muy enriquecedor. En el libro hay mucho trabajo en los epígrafes de las fotos, porque gran parte de este material estaba sin indicaciones. Samuel pudo establecer muchas fechas con precisión e identificar sujetos que estaban en las fotografías y no se sabía quiénes eran.
SA: -El libro mezcla fotos conocidas y desconocidas, y lo hicimos intencionalmente. Si la foto del 17 de Octubre no estuviera, faltaría algo muy importante. Pero también buscamos otras menos conocidas, como muchas de Eva Perón, con menos difusión. Por ejemplo, la foto de Eva en la Sociedad Rural data de mucho antes de que se involucrara en política y eso se refleja en su actitud relajada.
-¿Cómo podría caracterizarse al peronismo a partir de estas fotos?
SA: -Una de las características es la gente en la calle. Nos costó bastante organizar las fotos. A diferencia de lo que pasó en la exposición, para el libro debíamos organizarlas con algún sentido y así surgió la idea de armar capítulos, algunos de carácter cronológico y otros de carácter temático, las obras, las multitudes, las fiestas, el nacimiento del peronismo, el ascenso de Eva, los años cincuenta, la muerte de Eva y los años que van desde su muerte hasta la caída de Perón. Había que buscarle un sentido sabiendo lo que era el peronismo, y el peronismo era gente en la calle, en manifestaciones, en festividades con connotación política.
HB: -Lo temático no surgió tampoco per se, las imágenes no son inocentes y el peronismo probablemente sea la primera expresión política en que la imagen fotográfica y accionar político estuvieron íntimamente unidos. Ni Perón ni Eva se movían sin sus fotógrafos, por eso no es casual tanta fotografía de discurso, arengando, inaugurando obras, de multitudes. No es un recorrido azaroso, y el ojo de los fotógrafos tampoco se movía al azar, ya que tanto Perón como Eva tenían interés en fotografiar ciertas cosas y dejar de eso un registro gráfico.
-Eso parece dejar claro que había una fuerte conciencia, tanto de la trascendencia del hecho histórico que estaban protagonizando como de la importancia de la comunicación.
HB: -Sin duda. Hay toda una política icónica. Los actos políticos, la arquitectura efímera, el montaje a la hora de reuniones multitudinarias. Hay todo un grupo de fotografías que muestra el Primero de Mayo, el Día de la Lealtad. Había un despliegue escénico muy particular que implicaba comisiones de trabajo muy importantes. El grupo de fotos de fiestas tiene varias de estas cosas, por ejemplo, esculturas efímeras, una estructuras que se montan, de materiales perecederos que desaparecen en cuanto termina el evento.
SA: -Por ejemplo, hay varias fotos de un desfile de carrozas en el que las alegóricas llevaban los motivos del peronismo. Era una política de comunicación, que está expresada en la arquitectura y en las fotos de esa arquitectura. Creo que nuestro trabajo aporta la visión de una política de comunicación que realmente existió. Si no habría existido una intencionalidad previa, hubiéramos tenido un universo mucho más reducido para nuestra selección.
-¿Podría decirse que la iconografía del peronismo tiene mucho que ver con lo monumental, con lo grandioso al estilo del muralismo?
SA: -En parte sí, aunque sin muralistas. Hubo una intención de trascender a través de la imagen. De hecho, hay otra foto que nos dio un escultor, con bustos de Perón producidos en serie, grandes, chicos, en acero, en bronce. Eso evidencia un deseo de trascender a través de la imagen.
HB: -Y así como tenemos lo efímero, también tenemos lo permanente. Justamente este escultor, Leone Tomassi, tuvo quizá la comisión pública más importante del siglo XX, porque le comisionaron, no sólo la ornamentación de la Fundación Eva Perón, sino la creación del Monumento al Descamisado, con la cripta sepulcral, Eva Perón a una escala fenomenal de casi 140 metros de altura, con réplica en casi todas las provincias. Ahí pasábamos a lo permanente. Una manera contundente de estar en el imaginario de las personas.
-¿Qué desmiente este libro de la historia estereotipada del peronismo?
SA: -Quizá nada. No hay una historia estereotipada. Los historiadores seguimos produciendo y aunque pueda pensarse cómo a 50 años estamos revelando aspectos desconocidos del peronismo, es así. Muchos investigadores en los últimos diez años, en todo el país, van revelando nuevos aspectos de los orígenes del peronismo. Investigadores, en general muy jóvenes, del interior del país, han empezado a investigar acerca de los orígenes del peronismo en cada lugar, entrecruzan información, matizan, cambian la imagen que se tenía.
-¿Y cuál era la imagen que se tenía?
SA: -La imagen de que el peronismo había sido producto de las migraciones internas y que habían aparecido obreros nuevos que no habían sido captados por los viejos partidos obreros (ni socialista ni comunista). Entonces esa nueva generación, que había llegado desde mediados de los '30 hasta mediados de los '40, había sido la que había apoyado al peronismo. Puede haber sido así o no. Hay gente que se encarga de demostrar que no fue tan así, que los obreros viejos insertados antes de esa migración interna ya habían participado en las bases del peronismo. Toda esta discusión estaba en Buenos Aires, pero Perón triunfó en todo el país. En Jujuy, en San Juan, en Catamarca, ganó el peronismo y no había obreros. Esto demuestra que había habido una historia anterior: la clase obrera no nació ahí, los obreros no nacieron ahí, esta gente seguramente había votado por el radicalismo, y lo que se está viendo es que antiguos radicales fueron los que en esos lugares dieron origen al peronismo.
-Cuando hablaba de la imagen estereotipada del peronismo me refería a la imagen que tiene el antiperonismo.
HB: -Creo que el antiperonismo no existe más. Desde el abrazo de Perón y Balbín todos vivimos en una Argentina que tiene una historia común.
-Mucha gente sigue hablando de Perón como de un dictador.
HB: -Hay opiniones, por supuesto. La imagen es algo que cambia dificultosamente: cuando nos hacemos una imagen de una persona o de un período histórico, y no nos dedicamos a investigar eso, es posible que es imagen quede firme. En los años '72-'73, con Perón volviendo a la Argentina, algunos diarios extranjeros pusieron:  "Vuelve el dictador fascista." Claro, esa gente no había seguido la historia argentina. En la historia argentina, las cosas habían cambiado mucho en esos 17 años, y hasta la figura de Perón y su política habían cambiado. No estamos en la situación de septiembre del '55, situación que ya en el '72 no existía. No se puede decir que el antiperonismo exista como corriente política; ahora como sentimientos personales puede existir.
-¿Alguna foto particularmente reveladora?
HB: -Imágenes en las que Perón tenía un gesto de pleitesía ante autoridades eclesiásticas o en situaciones litúrgicas, cuando muchos decían que la Iglesia tuvo un papel decisivo en su derrocamiento, y me sorprendió una foto en la que Perón estaba de rodillas en un reclinatorio. Se crean contrastes con lugares comunes que son interesantes. Las imágenes no desmienten pero sí demuestran que el fenómeno es más complejo: la historia es un proceso donde las cosas cambian, nada está quieto. Los restos del pasado parecen comunicarnos imágenes de estatismo. El historiador, cuando las analiza, les da movimiento, las hace fluir. En nuestro caso, alinear todas las fotografías en un esquema generó también una suerte de película. Eso informa como las narraciones no informan. <