
Por:
Tiempo Argentino
Formosa es un destino turístico emergente, íntimamente ligado a la naturaleza propia de la región chaqueña de la Argentina. De relieve plano, clima tropical y bosques con espacios claros, Formosa se asemeja a un inmenso parque surcado por ríos, arroyos, riachos, lagunas y bañados propicios para la proliferación de una gran variedad de especies de flora y fauna.
La forma de conocer sus paisajes escondidos es recorrer la pródiga belleza de sus circuitos. Un ejemplo es el Bañado La Estrella, uno de los tres más grandes humedales de Sudamérica, apto para la práctica de actividades de turismo de aventura, como el resto de la provincia. Fascina la límpida transparencia de sus aguas, que reflejan el paisaje circundante y cambian de tonalidades con la altura del sol.
Con un fondo de ondeantes algas, se observa el deambular y las graciosas volteretas de pequeños peces y cardúmenes de sábalos, que reposan alertas ante la presencia de elegantes aves acuáticas. En sus orillas se alternan, junto a otros árboles de verde follaje, los champa, árboles secos totalmente cubiertos de enredaderas, que son sobrevolados por mariposas, enjambres de abejas, saltamontes, pequeñas aves y, ocasionalmente, por alguna curiyú. Esbeltas palmeras completan el paisaje.
El encuentro con algún ejemplar de su variada fauna es permanente: garzas blancas, moras y rosadas, cigüeñas, patos sirirí, ñandúes, chajáes y mbiguás aparecen en algún recodo del camino. En zonas más apartadas se pueden ver osos hormigueros, yacarés, carpinchos, nutrias, lobitos de río, vizcachas, pumas, guazunchos y chanchos moros.
Otro interesante paseo es Laguna Yema, un destino encantador, que representa fielmente el salvaje paisaje de naturaleza formoseña. Situado a 380 Km de la ciudad de Formosa, Yema es un grandioso espejo de agua, paraíso de pescadores, que concentra en abundancia los dorados, pacúes, sábalos y tarariras. Nadie que la visite resiste degustar el exquisito cabrito yemeño.
Entrar en estrecho contacto con la naturaleza formoseña, sentir y vivir sus espacios, es un placer emocional insuperable. Formosa pone a disposición del turismo de aventuras emotivos escenarios en todos sus senderos, ríos, esteros, cañadas y selvas. En los recorridos podrás avistar garzas, tucanes, chajaes y bandurrias. Y no será difícil que encuentres algún aguará guazú, un yacaré, un yaguareté o un oso hormiguero. En tanto, la flora pondrá en tu camino su marco de belleza y color: lapachos rosados, blancos y amarillos, la pseuda caoba, los chivatos en su variedad de intensos rojos, naranjas y amarillos, y las verdes palmeras atraparán tus sentidos. Y será el momento en que comiences a prometerte un pronto regreso. <