Tiempo Argentino

Edición: 22 de Mayo de 2012 | Ediciones Anteriores

22 de Mayo de 2012

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La invención de la realidad

Un despliegue admirable del lugar común que afirma que la realidad copia a la ficción. La propia autobiografía es un relato ficcional.

Por:
Mónica López Ocón

Famosa sobre todo por su biografía de Mary Shelley, Muriel Spark (Edimburgo, 1 de febrero de 1918 - Florencia, 13 de abril de 2006) hizo gala de una fina ironía y una gran imaginación. La intromisión, novela recientemente editada por La Bestia Equilátera, no sólo pone en evidencia estas dos cualidades, sino que, además, constituye una suerte de fresco trabajo teórico sobre la ficción, lo que equivale a decir que es también un trabajo teórico sobre la realidad, dos conceptos que siempre se muestran como opuestos aunque no lo sean tanto.
Según se dice, La intromisión es la novela más autobiográfica de la autora. Su personaje principal y narradora es Fleur Talbot, escritora y poeta con ciertos apremios económicos que acepta un trabajo en la Asociación Autobiográfica liderada por sir Quentin Oliver. La Asociación está integrada por personajes empeñados en escribir sus autobiografías, las cuales serán publicadas luego de 70 años, cuando todos los implicados en ellas ya no estén y, en consecuencia, no puedan sufrir ningún perjuicio. Fleur, que además de trabajar para sir Quentin está escribiendo una novela, Warrender Chase, modifica las biografías con su inventiva para darles interés literario. Muy pronto descubre que sir Quentin ha invertido la ecuación ficción-realidad y que está última comienza a copiar a la primera, es decir que Warrender Chase se ha convertido en el modelo que rige los destinos de los integrantes de la Asociación. El lugar común de que a veces la realidad copia a la ficción se desarrolla en este texto de manera admirable. Pero no se trata de una especulación teórica académica, sino de un relato fascinante que muestra a través de la literatura lo endeble que es el concepto de "verdad", que pone en evidencia que la biografía no es el mero reflejo de una vida sino una construcción literaria y que la vida de cada uno, en definitiva, no es sino el relato que cada quien arma con elementos tomados de su existencia sin otro criterio que la propia subjetividad. Como modelo de autobiografía se citan la de Benvenuto Cellini y Apología de John Henry Newman
Los personajes y los lugares están delineados de forma tan nítida que el lector tiene la impresión de que está asistiendo a una obra teatral que se despliega ante sus ojos. Contribuyen a este sentimiento, los espacios cerrados en que se desarrolla lo fundamental de la acción: el pobre cuartucho que alquila Fleur Talbot y las instalaciones de la Asociación Autobiográfica que funciona en la casa de sir Quentin.
 La novela deja en claro que, tal como sostiene Fleur, "el milagro del arte reside en la infinidad de maneras de contar una historia y los métodos son por naturaleza mitológicos." Habría que agregar que la biografía comparte el estatuto de toda historia, es decir, también echa mano de métodos mitológicos.  <