
Por:
Tiempo Argentino
Hay dos corrientes en el coaching: conductista y constructivista. "El ontológico es constructivista, un proceso de aprendizaje para no reaccionar sobre un hecho sino hacer que las cosas pasen. El conductista asiste para lograr resultados con el cambio de conducta. Es el típico norteamericano, que también se practica en México, Brasil y Venezuela", explica Daniel Rosales, director de la Escuela Latinoamericana.
La escuela más difundida del coaching ontológico es la de Rafael Echeverría, un filósofo chileno que todavía hace entrenamientos en su país y que, mediante sus libros y su actividad, se encargó de divulgar el estudio del ser a través del lenguaje (ver opinión).
Pero antes, en 1973, Fernando Flores, por entonces ministro de Economía del gobierno chileno de Salvador Allende, empezó a estudiar trabajos del biólogo Humberto Maturana sobre la teoría del observador y contempló el impacto de la escucha sobre la comunicación. El coaching ontológico toma este concepto para sostener que "lo que valida la comunicación es la escucha y no el habla".
En los Estados Unidos tiene más de 20 años y nació como herramienta para la alta gerencia.