
Por:
Gastón Rodríguez
El 29 de julio un hecho brutal apuró la discusión sobre una modalidad del delito, cada vez más habitual: la salidera bancaria. Ese día Carolina Píparo, una mujer de 34 años que estaba embarazada de 40 semanas, fue asaltada y baleada en pleno centro de La Plata, luego de retirar diez mil dólares y 13 mil pesos de una sucursal del Santander Río. Píparo tuvo que ser auxiliada por los vecinos y trasladada al Hospital San Roque de Gonnet, donde todavía sigue internada. Pero peor suerte corrió su hijo. Por el disparo recibido, la mujer fue sometida a una cesárea de urgencia. Isidro, que sufrió un paro cardíaco al nacer, sólo vivió una semana.
Según datos proporcionados por las entidades financieras y organismos de seguridad, durante los primeros seis meses del año se cometieron 42 delitos de este tipo por día hábil bancario, que totalizaron cerca de 5000 hechos ilícitos en el primer semestre de 2010.
En abril de este año ingresó al Congreso un proyecto de ley que buscaba paliar la problemática. El proyecto establece que las entidades financieras y cambiarias deben contar con inhibidores o bloqueadores de señal que imposibiliten el uso de celulares en el interior de las mismas. De esta manera, se buscaba evitar que posibles "entregadores" o "marcadores" dentro de las sucursales avisen a sus cómplices, que frecuentemente aguardan en las inmediaciones del banco, que alguna persona extrajo dinero.
La iniciativa, que fue presentada en Diputados por los legisladores radicales Jorge Mario Álvarez, de Santa Fe, y Hugo Castañón, de Río Negro, explicaba que "la salidera bancaria consta de dos momentos: uno dentro del banco, donde una persona a la que se denomina marcador detecta a los clientes que retiran sumas importantes de dinero y advierte de esto a sus cómplices ubicados fuera de la entidad bancaria; y el segundo que se lleva a cabo a la salida del banco, cuando una o dos personas, generalmente a bordo de una motocicleta, abordan a quien ha sido marcado, arrebatándole el dinero".
Otro proyecto, del diputado Gerardo Milman, del GEN, planteó que las entidades financieras debían hacerse responsables por las consecuencias dañosas sufridas por el usuario de servicios financieros, ocurridas dentro de las tres horas del retiro de los bienes del establecimiento.
Finalmente, ambos proyectos salieron en despacho conjunto, es decir, se unificaron ambas propuestas, pero el último miércoles no se pudo tratar en el recinto por falta de quórum.
En tanto, en la Legislatura porteña, la ley impulsada por el diputado del PRO Gerardo Ingaramo -que propone combatir la modalidad de delito protagonizada por los denominados motochorros- ya obtuvo dictamen y será girada a las comisiones de Tránsito y Transporte, Seguridad y Derechos Humanos antes de pasar al recinto, aunque no se descarta la posibilidad de convocar a una sesión especial por este tema.
En este contexto, y mientras el ministro de Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, estudia medidas con la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, protagonistas, especialistas y referentes aportan posibles soluciones.
1-¿Cuáles son las medidas de seguridad que deberían adoptar los bancos para evitar las salideras?
2- ¿Cuáles son las medidas de seguridad que deberían adoptarse para evitar los asaltos en la vía pública de los comúnmente llamados motochorros?
LEÓN ARSLANIAN
Ex ministro de Seguridad bonaerense.
1-En primer lugar, los bancos deberían adecuar sus instalaciones a las exigencias de privacidad que deben rodear operaciones de extracción y de depósito. Uno de las causas más notables de despojo, robo y demás a clientes, es el carácter público de tal tipo de operatoria que permite que delincuentes al acecho tengan información no sólo del monto del retiro, sino incluso del bolsillo o cartera a donde la desprevenida víctima guarda el dinero.
Debe, además regularse el flujo de clientes en la sucursal o agencia. Es necesario que personal de seguridad del banco o afectado a este tenga un control respecto de quienes ingresan y verificar con qué fines. Además, debe controlarse, a través de las cámaras de filmación predispuestas en el local -preferentemente al final del día- quiénes permanecieron en el local sin justificar operatoria alguna y por cuánto tiempo, y cotejar tales imágenes con las filmaciones de los días anteriores. Esto es así dado que se ha detectado que operan en grupo.
2-Creo que hay que intensificar la vigilancia y control sobre este grupo sin caer en el riesgo del estigma o la caza de brujas. Hay que revisar las normas que regulan la circulación de las motos extremada e innecesariamente liberalizadas. Es una medida posible y razonable la restricción, y en zonas que lo justifiquen, impedir un acompañante. Signos visibles de identificación también pueden servir.
Los mayores casos de arrebato en la vía pública se vinculan con motos que suben y circulan por la vereda, práctica que debería ser estrictamente controlada.
Creo que sería muy conveniente que diariamente la policía suministre un parte de prensa con los hechos ocurridos en el día o en la víspera, con indicación precisa del lugar y hora de los hechos. Esto serviría para prevenir mejor a la comunidad y aventar las sospechas de "liberación de zona", práctica que quedaría neutralizada.
GERARDO MILMAN
Diputado del GEN, vicepresidente de la Comisión de Seguridad Interior e integrante de la Comisión de Finanzas.
1-A principios de mayo presenté una iniciativa que incluía blindaje de las bóvedas de los bancos (contra el delito perpetrado por boqueteros); otra para propiciar la instalación de barreras visuales (especies de mamparas) para preservar la privacidad de la relación entablada entre el primero de la fila y el cajero del banco; y un tercer proyecto para establecer un seguro de responsabilidad civil de los bancos, en los delitos de salideras.
Este último, porque estoy convencido de que, en la mayoría de los casos, el delito de las salideras comienza dentro de la entidad bancaria (a través de los marcadores). Por eso hay que legislar para que estas instituciones asuman su cuotaparte de responsabilidad, se involucren y garanticen la seguridad de quienes acceden a sus servicios acercándose a las sucursales. Por supuesto que estas son medidas preventivas e insuficientes ya que lo que se necesita es acordar e implementar una política de Estado en materia de seguridad. Una política planificada que implique la realización de inversiones, capacite recursos humanos e involucre activamente a todas las partes interesadas articulándose con políticas de seguridad social inclusivas orientadas al desarrollo.
2- Considero que estigmatizar a los trabajadores de mensajería es riesgoso e inútil. Eso es discriminar. El delincuente delinque en moto o como quiera y pueda. Yo creo que cualquier medida de seguridad con fuertes implicancias sociales tiene que ser analizada con responsabilidad antes de ser promovida.
Insisto que es importante diferenciar lo complementario de lo sustancial: dentro de una política de Estado podrán articularse diversas medidas. Cada una de ellas aisladamente no logra resolver el problema. Es necesario que el Estado se adelante al delito; desarrollar una política de seguridad es eso.
CARLOS HELLER
Diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Desde 2005 es presidente del Banco Credicoop.
1- Lo primero que quiero decir es que todas las medidas que se tomen deben ser a nivel nacional y así evitar que los diferentes distritos o provincias tomen sus propios recaudos, porque va a llevar a una anarquía incontrolable. Es indispensable avanzar sobre el manejo de los medios de pagos y lograr que se mueva menos efectivo. Eso resolvería gran parte de los problemas. Si no tuviéramos una economía informal y en negro seria más habitual que la gente use transferencias o cheques para sus operaciones y no se tomarían los riegos que se corren hoy. Pero este es un proceso de largo aliento. En lo inmediato, entorpecer la visual de lo que sucede en las cajas puede contribuir, no así crear recintos especiales para cobrar grandes sumas porque de esa forma los clientes se están "marcando" solos. Respecto de los interceptores de celulares, hay que tener cuidado porque las ondas que emanan pueden afectar al vecindario, a los sistemas de alarma de las propias sucursales y hasta a la gente que tiene marcapasos. Tampoco entiendo qué tiene que ver con las salideras el tema de blindar las bóvedas de los bancos.
2 -Hay que mejorar la vigilancia externa porque las salideras se producen afuera de los bancos y no adentro. Para eso es necesario instalar sistemas de monitoreo por cámaras que cubran los movimientos de todas las personas que están merodeando en la puerta de los bancos y no se sabe qué están haciendo. Un detalle fundamental es que las imágenes que entreguen estas cámaras deben estar supervisadas por las fuerzas de seguridad y no por personal bancario Que cada comisaría pueda ver qué ocurre en las puertas de los bancos -como también en las inmediaciones- que estén en su jurisdicción y que actúe en consecuencia. Creo que eso sería una medida muy positiva.
GERARDO INGARAMO
Legislador porteño por el PRO. Presentó una modificación a la Ley de Tránsito, conocida como ley anti motochorro.
1-Atento a que las entidades financieras realizan actividades calificadas como de interés público y son particularmente vulnerables a las actividades de la delincuencia organizada, resulta necesario establecer procedimientos únicos de actuación entre el sector financiero y las autoridades (Fiscalía General y policía) frente a la ocurrencia de asaltos bancarios. Estos actores deben consensuar procedimientos claros de prevención y que establezcan las conductas que se deben observar frente a los casos de siniestralidad del sector financiero.
Por otra parte, hay que facilitar a los clientes de los bancos la utilización de medios alternativos para las transferencias bancarias (actualmente las entidades financieras del mundo han implementado e impulsado diversas tecnologías de información y plataformas virtuales para los clientes con el fin de disminuir las extensas filas de personas que requieren adelantar alguna transacción). También es importante controlar los llamados a celulares dentro de los bancos (y evaluar su prohibición) y capacitar a los empleados.
2 -Ante el estado de crisis hay que tomar medidas extremas para el uso de las motos en los puntos de mayor concentración de gente de cada ciudad. Por ejemplo: prohibir que un conductor lleve a otro hombre como acompañante.
Además, los moto-delincuentes cuentan con el factor sorpresa a favor a la hora de los arrebatos o asaltos, ya que pasan desapercibidos y muchas veces no podrán ser identificados por sus víctimas por llevar cascos o algún otro elemento que tape su rostro y que son permitidos para conductores.
Por ello se incorporó como medidas de seguridad algunos elementos, como el casco especial identificado en la parte posterior con el número de patente de la moto y un chaleco identificado con el número de patente de la moto para el acompañante.
FRANCISCO NENNA
Legislador porteño por Encuentro Popular para la Victoria.
1-Existe desde 2001 una comunicación del Banco Central de la República Argentina (BCRA) que insta a las entidades bancarias a implementar medidas que contribuyan a la prevención. Sin embargo, año tras año los bancos piden prorrogar el plazo de vencimiento para la adecuación de los establecimientos a las pautas fijadas en ese documento.
Sopesando cada acción con la vara del costo-beneficio, las entidades no aplican lo que desde el BCRA se reclama para garantizar la seguridad de los clientes. Mientras reniegan en público sobre el incremento de las salideras, se oponen tras bambalinas a disponer de los recursos necesarios para evitar eventuales marcaciones y asaltos.
Entonces, el problema no es la ausencia de normas sino la falta de compromiso en los bancos para incorporar los elementos preventivos estipulados.
Es responsabilidad de las entidades colocar biombos y capacitar al personal de seguridad pero esas asignaturas siguen pendientes.
2 - En la Ciudad de Buenos Aires, la derecha deambula con avidez por sacar una norma que obligue a los motoqueros a usar chalecos, pero ese tipo de medidas obedecen más al márketing dictado por gurúes como Jaime Durán Barba que a una preocupación real por la seguridad de los vecinos. Esa iniciativa viola las garantías constitucionales de los trabajadores de mensajería y los estigmatiza.
Para quienes defienden esos proyectos, toda persona que viaja en moto es sospechosa. Pareciera que su objetivo es sembrar temor alrededor de ciertos actores sociales, como en las épocas más oscuras de nuestra historia.
Ponerle chalecos a los motoqueros porque cobraron trascendencia en la agenda pública los delitos perpetrados a bordo de motocicletas es como colocar chalecos a quienes trabajan en el ministerio de Educación porteño porque el espía Ciro James hacía inteligencia mientras estuvo contratado allí. <