
Por:
Felipe Yapur
Históricamente las políticas sociales del Estado fueron más una expresión masiva de caridad que la búsqueda de un cambio en los sectores marginados de la sociedad. La ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, quien llegó ayer hasta San Juan para presidir el encuentro del Mercosur Social, sostuvo ante Tiempo Argentino que desde 2003 todo cambió: "Se abandonó el neoliberalismo, la política de la dádiva. Nosotros, a diferencia de los años '90, realizamos políticas sociales inclusivas, donde hablamos de ciudadanos, trabajamos con personas que tienen derechos y obligaciones."
-¿Cuál fue la matriz de la política social neoliberal?
-Las políticas sociales se trabajaron, en especial durante los '90, desde un punto de vista asistencialista y clientelar, donde todo se solucionaba con la aplicación de paquetes de programas, que yo denomino enlatados, porque estaban condicionados por los organismos internacionales que los solventaban. Cuando me hice cargo del Ministerio, había en funcionamiento 76 de esos programas, absolutamente direccionados para niños, jóvenes o para grupos focalizados, que en sí mismo no está mal, porque a veces las circunstancias así lo requieren. Pero cuando eran la norma, terminaban siendo reduccionistas, por no tener una mirada del conjunto social.
-No es extraño lo que plantea, eran los años crudos del neoliberalismo.
-Efectivamente. Esos años se caracterizaron por ejercer la economía desde el dolor, por dejar excluidos a la vera del camino, por dejar pueblos inviables para que luego los grandes expertos en políticas sociales se preocuparan en discutir qué nombre le ponían a la bolsa de comida. Siempre se hablaba de beneficiarios, receptores, pero nunca de ciudadanos con derechos. Nosotros, en cambio, llevamos adelante políticas sociales que son inclusivas, donde hablamos de ciudadanos, trabajamos con personas que tienen derechos y obligaciones. Por eso planteo que las políticas deben tener eje en la solidaridad, y esto lo planteó bien Eva Perón y hace pocos días la presidenta Cristina Fernández, pero no desde la caridad, que a veces es usada por medios o personas para obtener rating.
-¿Las críticas de la oposición a la AUH son producto de esa confusión?
-Bueno, creo que algunos de estos sectores políticos han quedado paralizados en un esquema de proyecto de país para unos pocos. Eso no lo compartimos. Nosotros hablamos y trabajamos en pos de un proyecto nacional y popular, donde están comprendidos todos los sectores sociales, con equidad, salud y educación para todos. Este último punto es fundamental y para ello nada mejor que un ejemplo. En el programa de economía social tenemos un registro de emprendedores sociales, que asciende a 340 mil, que por ley tienen monotributo social y por lo tanto obra social. Estas personas son sujetos de microcréditos, pero el 70% de los jóvenes que allí participan no terminaron el secundario. Es la prueba de que la década de los '90 no sólo fue una economía del dolor, sino que dejó a la gente a la vera del camino, sin instrumentos para mejorar la calidad de vida, como es la educación.
-El gobierno puso en marcha de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que provocó un fuerte impacto económico y social en la sociedad argentina. ¿Es suficiente, alcanza?
-Estas medidas de inclusión, como es la AUH, a la que le sumo la asignación familiar y todas las políticas que tiene el gobierno para niñas y niños, alcanzan a una población de 11,2 millones de niños y niñas. El impacto es muy grande pero debe estar asociado a la educación, la salud, el desarrollo social, viviendas dignas, agua para todos. Por eso se hacen miles de caminos por todo el país, para permitir mayor integración regional y el traslado de bienes comerciales. Nosotros tenemos que mirar el país tierra adentro, buscando el mejoramiento de la calidad de vida y en la integración regional, recuperando pueblos que en los '90 fueron considerados inviables.
-Usted se encuentra en la asamblea del Mercosur Social, ¿es posible que la experiencia de la AUH se replique en los países miembros?
-Es posible, claro que es posible. Pero hay que ir construyendo todo lo que hizo la Argentina desde 2003, donde la política económica no se puede escindir de la política social. No pueden andar por caminos separados como ocurría en otros tiempos. Porque para poder hacer lo mismo, se tiene que aceptar que el modelo de mercado no sirve, el modelo neoliberal tampoco, y comenzar a desarrollar una mirada de tierra adentro, que genere sus propios recursos y que ejerzan su soberanía alimentaria.
-Como contrapartida, en el Congreso la oposición impulsa proyectos que desfinancian el Estado.
-La oposición está muy preocupada por nosotros, cuando debería estarlo por el país. Entonces la agenda, obviamente, la seguimos marcando nosotros, y ellos lo único que hacen es generar obstrucciones. Mire, muchos hablan, pero cuando tuvieron oportunidad de gobernar, lo que hicieron fue dejar millones de excluidos. Lo único que hace la oposición es poner en duda la fuerza y el trabajo que realizamos, en vez de encarar propuestas serias.
-¿Es simple mezquindad?
-Es que recibieron enseñanzas de organismos internacionales y quedaron atados a esas fórmulas. Yo quisiera que reflexionen y piensen que lo importante pasa por la construcción de ciudadanía todos los días, pasa por elevar la calidad de vida y no por ocupar escenarios.
-Entonces, en 2011, ¿su candidato es Cristina Fernández o Néstor Kirchner?
-(Larga una carcajada) Todavía no es tiempo de elecciones. Pero cualquiera de los dos son excelentes candidatos, porque lo importante es que se consolide y se profundice este proyecto, y ojalá que en todos lugares del país prosperen dirigentes que contribuyan a fortalecerlo.
-Por lo tanto y según lo que dice, ¿la obstrucción de la oposición es porque consideran que el proyecto continúa más allá de 2011?
-Yo no soy psicóloga, pero no sé si toda la obstrucción es por el contrario transferencia, no lo sé. <