Tiempo Argentino

Edición: 29 de Julio de 2014 | Ediciones Anteriores

29 de Julio de 2014

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Ledesma y su historia amarga: del azúcar a la represión de la dictadura

Por:
Tiempo Argentino

La historia del ingenio azucarero de la familia Blaquier-Arrieta, cuyo predio se intentó desalojar ayer a sangre y fuego, constituye un largo rosario de abusos en el norte del país, que se consumó cuando los directivos de Ledesma se consustanciaron con los golpes militares de 1966 y 1976 en niveles difíciles de encontrar en otras industrias.
El Ingenio Ledesma tuvo su origen en los primeros intentos de producción de azúcar de manera artesanal, en el siglo XVII. Cuando los terratenientes lograron expulsar a los jesuitas -verdaderos pioneros de esa industria-, el negocio azucarero se desarrolló bajo dos modelos diferentes: en Tucumán, la concentración demográfica permitió a los campesinos vender su producción a los empresarios molineros, mientras en Jujuy, el rasgo distintivo fue la concentración de la tierra y la fábrica-ingenio con un mismo propietario. Ya para principios del siglo XX, Ledesma constituía uno de los mayores factores de poder en el norte argentino, porque producía cerca del 85% del presupuesto anual de la provincia de Jujuy. A mediados de 1923, se incorporó el ingeniero Herminio Arrieta, fundador del Ledesma moderno, que dirigió  la empresa entre 1945 y 1970. En 1952, ingresó como directivo su yerno, Carlos Pedro Blaquier, actual presidente de Ledesma.
En 1945, el peronismo trató de acotar el accionar monopólico de los grandes industriales azucareros. Pero Ledesma siempre recurrió a los militares para eliminar leyes y créditos para los minifundios. En uno de los contadísimos reportajes que concedió -publicado hace unos años por el diario La Nación-, Carlos Pedro Blaquier explicó las razones de su desconfianza hacia las mayorías, hablando peyorativamente de "votocracia": "El problema de los países en vías de desarrollo es que la mayoría de los que votan son subdesarrollados." Autor de varios libros de historia y filosofía, Blaquier, pronto a cumplir 83 años, elaboró una curiosa teoría de las desigualdades: "Es comprensible -no justificable- que por las características de la naturaleza humana los menos dotados se consideren injustamente tratados e intenten sustituir a los mejor dotados. Esto es lo que con toda razón se ha llamado la envidia igualitaria".  <