Tiempo Argentino

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22 de Julio de 2014

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La ley contra la violencia de género busca erradicar un delito creciente

En las últimas semanas se registraron nuevos ataques contra mujeres, algunos de ellos fatales. La funcionaria Mariana Gras explica los alcances de una norma que tardó en reglamentarse, pero es una de las más avanzadas del mundo.

Por:
Lucia Alvarez

En solo diez días, tres mujeres murieron por quemaduras, entre otras que fueron atacadas con la misma modalidad. Los principales sospechosos son sus parejas. La propagación del brutal método puso en evidencia el componente clave de los femicidios: "Si no sos mía, no sos de nadie, o te mato o te desfiguro", y provocó un estado de alerta entre funcionarios y organizaciones.
La Argentina cuenta con una de las leyes contra la violencia de género más avanzadas en el mundo. Su abordaje incluye no sólo la violencia física, sino también la psicológica, sexual, reproductiva, obstétrica, económica y simbólica, sufrida tanto en ámbitos públicos como privados. Pero su lenta reglamentación y el escaso presupuesto de su órgano de aplicación, el Consejo Nacional de las Mujeres (CNM), que preside Lidia Mondelo, fueron hasta 2010 su talón de Aquiles.
Mariana Gras fue la mujer elegida para el desafío de implementar la Ley 26.485 en un año en que la violencia de género sigue creciendo. En septiembre de 2010 asumió como subsecretaria de la Unidad de Coordinación Nacional para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, el ente encargado de armar, según indica la norma, el Plan Nacional contra la Violencia, el Consejo Consultivo con organizaciones de la sociedad civil, las reuniones interministeriales y el Observatorio de Violencia.
En diálogo con Tiempo Argentino, Gras explicó los detalles del plan de acción sobre el que trabajan y estimó que este es un momento bisagra para el CNM.  "Las gestiones anteriores consiguieron que esté en vigencia una ley que es revolucionaria. Ahora tenemos que empezar a generar políticas concretas para gente concreta", explicó.
-¿En qué se avanzó desde la reglamentación en julio?
-La Subsecretaría está trabajando sobre tres líneas, que requieren diferentes lógicas y políticas públicas: la asistencia, la prevención y la erradicación. Lo primero sobre lo que estamos haciendo hincapié es en el armado de una red territorial para construir Mesas Nacionales contra la Violencia por provincia. Hoy existen programas pero están sobre todo en Capital Federal. Mi problema es la República Argentina. Las mujeres hoy dependen de la buena voluntad de las partes, y ese es un lujo que no me puedo permitir. En función de la suerte que tenga la mujer de estar en una provincia o en otra, o de la persona que la atendió, va a tener o no un compromiso del Estado. Este es un tema que no sólo debe contar con buena voluntad, es un tema que requiere respeto porque hablamos de vidas. Si acertás en la política, prevenimos muertes; si no, no somos responsables, pero estamos como Estado ausente.
-¿Quiénes van a componer esas mesas?
-Como mínimo van a tener representantes de las organizaciones sociales, de género, del Poder Judicial, de la Policía, del Ministerio de Salud, del gobierno provincial y de Nación. Con esos actores se pretende llegar a un acuerdo político sobre el abordaje y serán los encargados de darle asistencia directa a las víctimas. Vamos a utilizar las construcciones institucionales del Estado, no vamos a inventar nada nuevo, porque sería un error.
-¿En qué consistirá la asistencia?
-Lo primero que estamos armando con (la ministra de Desarrollo Social) Alicia Kirchner y Lidia Mondelo es la entrega de un subsidio en 12 horas y por única vez para que las mujeres dispongan como quieran: para un hotel, comprarle algo a los hijos, sacar un pasaje o irse a la casa de la madre. También estamos evaluando la posibilidad de comprar terrenos si hay emergencia habitacional. En paralelo, estamos gestionando con el Ministerio de Planificación la construcción de refugios. En la Argentina existirían 750 camas entre Refugios y Hogares de Tránsito. Es muy poco.
-¿Y después seguirá la atención?
-Cuando el Estado aparece en una situación de injusticia, es obligación no ver sólo lo urgente, sino dar derechos mínimos e indispensables. Por eso apostamos a una asistencia integral, que es la metodología de este gobierno: territorio, respeto a las personas y respuesta integral. Por eso, necesitamos generarle a la mujer independencia económica, para que no tenga que volver con el golpeador. Necesito ofrecerle trabajo. Alicia Kirchner impulsa un acuerdo con el Programa Argentina Trabaja, que además tiene terminación escolar, para que se disponga de un cupo para mujeres. En esto es importante ser expeditivos porque la urgencia lo requiere. Hoy viene la mujer, mañana debe tener el subsidio, pasado mañana analizar si tus hijos están cobrando la Asignación Universal y fijarnos si tienen DNI.
-¿Cómo se elaborarán los protocolos de atención?
-En las reuniones interministeriales. Tiene que ser un trabajo articulado, pero cada cual con la responsabilidad que amerita. El lugar donde aparece la mujer golpeada, no es la comisaría, es la guardia hospitalaria. Tendrá más injerencia el Ministerio de Salud, así como los protocolos de denuncias, que son del Ministerio de Seguridad. La ley me dice claramente qué debe hacer cada ministerio. Ya se hizo un relevamiento de las políticas con perspectiva de género en cada uno, ahora tenemos que hacer la devolución para ver dónde nos estamos superponiendo y qué lugares estamos dejando vacíos. Mi idea es hacer la interministerial una vez por mes.
-¿Se avanzó en el Consejo Consultivo?
-Se hizo una el año pasado, pero sólo se presentaron organizaciones de once provincias, lo que no es buen síntoma. Vamos a llamar a una nueva reunión el 18 de este mes. Es difícil no ponerse de acuerdo con este tema, pero vemos que hay provincias más abiertas al diálogo que otras.
-¿Qué lugar tendrán las organizaciones en el Plan Nacional?
-Queremos que sean parte importante de la construcción. Las organizaciones son sujetos claves porque tienen una pata en territorio, las mujeres asisten primero a ellas. Necesito jerarquizar esa organización y darle instrumentos, pero no le puedo pedir que haga algo que es responsabilidad del Estado provincial o nacional. Además estamos llevando adelante un esquema de promotores barriales para ocuparse de la difusión y sensibilización, replicando la experiencia del Programa de Jóvenes Padre Mujica.
-¿Habrá recursos para estas iniciativas?
-Para hacer esto ya tengo presupuesto. Yo me senté con los ministerios y consensuamos políticas. También buscaremos alianzas con los gobiernos provinciales para que pongan recursos en las Mesas. No he tenido problemas de presupuesto porque mientras esté clara la política, la plata está.
-¿Antes faltaban políticas?
-No, el CNM tuvo como primera lógica generar un marco legal y la norma es revolucionaria. Todas las gestiones anteriores consiguieron que esté la ley y ahora estamos en una bisagra: tenemos que empezar a generar políticas concretas para gente concreta. <