Tiempo Argentino

Edición: 21 de Abril de 2014 | Ediciones Anteriores

21 de Abril de 2014

+Buenos Aires

T17° H72%

Licencias no Automáticas: consejos para entender una medida polémica

Los importadores protestan, el gobierno responde que sólo busca evitar abusos, y proteger la industria y el empleo. Los países vecinos miran de reojo. ¿Qué son y qué buscan estas licencias que exige el Estado para el ingreso de 17 categorías de productos?

Por:
Gisela Florio

Los importadores de productos de origen industrial están en vilo. Las licencias a las importación volvieron a ser noticia hace dos semanas, cuando el gobierno anunció su decisión de ampliar el universo de productos que deberán obtener una licencia no automática (LNA) para poder ingresar al país. Lo hizo a través de la resolución 45/2011, que controla el ingreso de productos de electrónica y otros (bicicletas y sus partes, textiles y metalúrgicos) a partir del 6 de marzo .
¿En qué consiste esta medida? ¿Qué alcance tiene y qué efecto busca? ¿Quiénes ganan y quiénes se sienten afectados? Ante todo debemos aclarar que en nuestro país existen dos tipos de licencias a la importación: automáticas, y no automáticas.  Las primeras son aquellas que se solicitan antes de materializar la  importación, pero cumpliendo los requisitos formales salen aprobadas en forma automática en 48 horas, o en casos excepcionales, en 10 días, cuando la solicitud ingresa al denominado "monitoreo sensible".  Sus fines son estadísticos, y apuntan a obtener un control  anticipado de los productos que ingresarán al país. Dentro de estas licencias encontramos la LAPI (Licencia Automática Previa a la Importación) y las DJCP (Declaración Jurada de Composición de Productos). Las Licencias No automáticas (LNA), en cambio, tienen otro efecto y otro fin. Cuando un producto está afectado por LNA, su importador debe realizar un trámite previo ante las autoridades administrativas pertinentes, quienes estudiarán si es conveniente o no otorgar la autorización. Muchas veces ese trámite consiste en presentar una solicitud o documentación adicional a la exigida por Aduana. Cabe mencionar que las LNA son exigibles para las importaciones a consumo y no para las mercaderías  que ingresan temporariamente.  De esta forma,  si un producto se importa para ser objeto de un perfeccionamiento industrial y luego se exporta el bien final, no está alcanzado por esta exigencia.
 INCERTIDUMBRE. El principal temor  que expresan los importadores es la falta de previsión que les genera la medida, y la incertidumbre por no conocer con antelación si efectivamente podrán importar  o no la mercadería. Temen que se generen demoras excesivas y consideran que hay una alta rigurosidad en la medida oficial, no permitiendo rectificaciones, modificaciones de datos, ni ampliaciones del plazo de vigencia.
Formalmente la autoridad de aplicación cuenta con 30 días a partir del ingreso de la solicitud para revisar la licencia en forma individual. Pero en caso de que decida reunir varias solicitudes y analizarlas conjuntamente, podrá tomarse 60 días para decidir si las acepta o no. Existe escepticismo en cuanto al cumplimiento de estos plazos.
No se trata de una medida nueva, sino de una ampliación del alcance de la misma. La extensión alcanza a productos metalúrgicos; electrónicos; bicicletas enteras o sus partes; autos de alta gama; hilados y tejidos,  moldes y matrices, entre otros.
Desde el gobierno sostienen que esta medida ayuda a proteger a la industria local, a mantener el nivel de empleo y a no afectar el Plan de Reindustrialización iniciado por la administración kirchnerista. El Ministerio de Industria  se refirió al objetivo de esta resolución, explicando que no hace más que defender al mercado interno de la competencia desleal.
Desde el lado de enfrente, los importadores afectados por la medida advierten que la misma es arbitraria, y que podría generar desabastecimiento o aumentos de precios, a causa de la menor oferta. Débora Giorgi  despejó esos temores, fundamentando que las nuevas licencias se aplican sobre productos que se fabrican en el país y que merecen ser protegidos porque han hecho inversiones para ganar competitividad, sustituyendo importaciones, que es lo que se busca como efecto de fondo. Además, aclaró que las excepciones estarán debidamente contempladas para evitar inconvenientes en el normal abastecimiento de la cadena productiva.
Los exportadores de países del Mercosur también levantaron la voz para hacer escuchar sus dudas y reclamos.  Las LNA, en principio, apuntan a controlar la competencia desleal causada por el ingreso de productos "extrazona", es decir, de países ajenos al Mercosur. En este sentido, el gobierno aclaró que no quiere perjudicar de ninguna manera el intercambio comercial con Brasil, Uruguay y  Paraguay.  Como muestra de esa actitud, se acordó con Brasil la creación de una Comisión de Monitoreo, para evitar que esto perjudique las operaciones con el mayor socio del bloque regional.   Desde Uruguay también llegaron las quejas. Incluso el presidente de ese país advirtió que entre Uruguay y la Argentina el comercio nunca fue fluido. <