
Por:
A.L.G
José Luis Gioja, el gobernador sanjuanino, se jugó una fuerte apuesta al organizar este encuentro de presidentes del Mercosur. Lo destacó en su discurso de apertura: "la Cumbre sirve también para que todos vean cómo los sanjuaninos acompañamos a un país que se está poniendo de pie", enfatizó. Luego, invitó a los presentes a degustar los buenos vinos locales, "que hacen a las mujeres más bellas y a los hombres más alegres".
Que la cumbre se haya hecho en esta provincia es una fuerte señal de Cristina Fernández hacia Gioja. Llegó al poder acompañada por quien fuera gobernador mendocino, Julio Cleto Cobos y las provincias cuyanas están tan estrechamente ligadas que le referencia es obvia.
El Centro Cívico, el imponente edificio donde se realiza la Cumbre, es el corazón de la burocracia provincial de San Juan. Fue inaugurado hace un par de años, sobre la estructura que se había iniciado en 1973, durante la última presidencia de Juan Domingo Perón. "Fue un elefante abandonado durante décadas, parecido al viejo albergue Warnes", resumió un lugareño que conoce Buenos Aires y la historia de aquel otro "elefante" del barrio de La Paternal tirado abajo para construir un hipermercado.
"Esto es una fiesta para nosotros", se entusiasma un kiosquero de frente a la plaza principal de San Juan. Es que la ciudad no tiene antecedentes de semejante convocatoria de personajes políticos: siete presidentes, cientos de funcionarios desde canciller hasta secretarios y otros tantos periodistas de varios países. Claro que esta "fiesta" genera consecuencias en esta ciudad normalmente apacible. Hay calles cortadas por seguridad en torno el Centro Cívico, desvíos de líneas de colectivos. Los taxis y remises tienen trabajo extra, algo que siempre se agradece. Los hoteles están a pleno en temporada invernal. El frío, mientras tanto, se hace sentir. Para hoy el pronóstico dice que llegará la ola polar con temperaturas de un grado bajo cero a la mañana.
La mayoría de los sanjuaninos admira a Lula da Silva, el presidente brasileño. "Me gustaría poder ir a verlo, pero tengo que trabajar" se lamenta un mozo de bar. "Hizo mucho para levantar a su país, mucho por los pobres", dice una vendedora de diarios.
Los medios locales ayudan, a su manera, a dar una imagen de lo que ocurre puertas adentro de la Cumbre. Pero obviamente, con su mirada particular. Así, la noticia de que más de 40 automóviles de lujo blindados habían llegado a la ciudad para que utilizaran los presidentes, devino en: "Chávez se hizo traer 40 coches para él y su custodia." El venezolano, finalmente, anunció que no asistirá a la Cumbre (ver aparte).
La provincia no está acostumbrada a este tipo de encuentros, se dijo. Y una prueba es que los camiones de bomberos con equipos antiexplosivos son del Cuartel de Barracas. Unos 200 efectivos de la Policía Federal custodian el edificio y los hoteles donde se alojan los presidentes. Las calles que los rodean también están cerradas con vallados, otro incordio para los sanjuaninos, que, sin embargo, no se hacen problema. Tenerlo ahí nomás a Evo Morales o Lula no es cosa de todos los días. <