
Por:
Mercedes Méndez
A los integrantes de la compañía de titiriteros de la Universidad Nacional de San Martín les pasó algo que nunca habían imaginado: se volvieron famosos. El episodio les sucedió durante el viaje a España, donde viajaron para presentar, hace dos meses, su versión de La vida es sueño en el Certamen Internacional de Teatro Clásico Almagro Off. Los artistas ganaron el primer premio del festival, y los habitantes los saludaban al reconocerlos mientras paseaban por la antigua ciudad. "Nosotros trabajamos con mucho amor, pero los titiriteros estamos alejados de la fama. Ni estamos acostumbrados ni la pretendemos. Le queremos dar todo el protagonismo al objeto, al títere", dice Carlos Almeida, director del grupo teatral, quien, junto al resto del elenco, se tuvo que acostumbrar por unas semanas a ser protagonista.
La versión sobre el clásico de Calderón de la Barca que los titiriteros de la Universidad Nacional de San Martín llevaron a España fue tan reconocida que les permitió ser recomendados por la Red Nacional de Teatro de España. El espaldarazo les aseguró dos nuevas giras por Europa para el año que viene. Ahora, presentarán por cuatro únicas funciones el trabajo que desarrollaron en torno al conflicto entre Segismundo y su padre, a partir de material plástico moldeado con aire en escena y la manipulación de títeres.
La tarea de llevar el texto en verso de Calderón al mundo de los títeres estuvo a cargo de Carlos Almeida, director del Centro de Investigación y Producción en Teatro de Objetos de la Unidad Académica de las Artes de la UNSAM, quien integró durante 20 años el Grupo de Titiriteros del Teatro San Martín, y que reconoce como sus maestros a Ariel Bufano y al artista francés Philippe Genty.
-¿Cómo se trabajan las ideas de la obra de Calderón de la Barca desde el universo del teatro de objetos?
-A mí me gustan los relatos. Las historias. Además del trasfondo que me pega a mí de La vida es sueño: acá hay un conflicto concreto que es el de Basilio con Segismundo. Y el teatro de títeres y objetos tiene la particularidad de ir directamente al inconsciente de las personas. Apela a lo infantil, a lo primario. Se trata de un teatro donde se usa mucho la materia prima, es decir, un objeto que no tiene una construcción determinada para ser utilizada. Ni siquiera es un objeto encontrado. Puede ser agua, arena, papeles, tela, plástico. Todo lo que uno puede construir genera universos que tienen múltiples experiencias. Y a esto le sumo el lenguaje de títeres y objetos que remiten a estos lugares tan primarios. También me pareció que la historia de La vida es sueño apelaba a lugares primarios. Un espectáculo no tiene que ser hecho para producir un efecto, tiene que surgir de una necesidad imperiosa. Si no es mentira, se muere uno y se muere el teatro.
-¿Qué es lo que generan los títeres?
-En la obra aparecen cuerpos humanos, se entremezclan las fronteras entre las distintas disciplinas artísticas, y eso me parece encantador. Lo que se logra es la deshumanización de lo humano. Aparece un cuerpo que está transfigurado, transformado en otra cosa, que no es el cuerpo que estamos acostumbrados a ver. Puede ser una extremidad, una mano, una cabeza extraña. En nuestro teatro está deshumanizado el intérprete. La expresión pasa por un objeto. El espectador no tiene la resistencia del otro ser humano. No es que haya otro ser humano que le está hablando a él, es sólo una cosa, que te está diciendo las ideas más terribles. Ariel Bufano decía que el títere era un objeto puesto en función dramática. Y bueno, esa cosa puesta en función dramática, desnuda el alma humana.
-¿Qué es lo que siente el espectador frente al objeto?
-Y el espectador piensa que al principio domina la situación, sabe que está en un teatro, que es ficción, que lo que va a ver es un pedazo de goma espuma, de plástico. Sin embargo, a los dos minutos que está transitando el espectáculo se vencen muchas resistencias y se permite navegar en su imaginario más primario. Ahí atacamos nosotros.
-¿Quiénes son tus referentes?
-Ariel Bufano es mi maestro, mi querido maestro, y sigue dándonos cátedra y trabajando en nuestro interior. Y tuve la suerte de compartir muchas experiencias con el gran Philippe Genty, un indiscutido referente en todo el mundo. <