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Tiempo Argentino
Arthur Dapieve, columnista del diario O Globo, solía criticar abiertamente la oratoria de Lula, pero destaca la capacidad de Dilma: "Nadie en su sano juicio diría que es una buena oradora, pero es un símbolo fuerte. Es mujer y fue torturada por la dictadura militar. Su discurso es pragmático y sin resentimiento. Mérito de quien tuvo la sensibilidad de desinflamar los ánimos después de la campaña electoral." Dapieve y O Globo como órgano expresivo de la oposición muestran a que no acuerdan con Lula, pero esperan que Dilma no se aleje demasiado de lo visto en estos primeros meses de gobierno.
La derrota parlamentaria sobre el tema deforestación mostró una primera brecha, aunque no tuvo mayores consecuencias. Apenas días después, se anunció una represa de la Amazonia con la venia oficial, lo que generó polvareda entre los ambientalistas.
Los cariocas parecen recordar a Lula con un dejo de nostalgia, aunque esperanzados. No reparan en esas mamparas plásticas que ocultan las favelas tras el velo del arte popular. Algunos se animan a llamarle "costo social": Brasil está destinando millones de dólares a ponerse a punto para el Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.
Marconies es mesero en la playa de Barra de Tijuca, zona de lujo y exclusividad. Allí, bandeja en mano, despacha su confianza: "Lula está presente, pero no sobresale. Y hace bien, así deja que sea ella la que empiece a ganar su lugar. Cuando sea el momento, él volverá. Todos votamos a Dilma en apoyo a Lula y esperamos que estos años pasen pronto, para verlo volver."