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Tiempo Argentino
Después de un primer semestre en el que pasaron por el banco Alfio Basile, Abel Alves y Roberto Pompei, con más problemas que satisfacciones, la dirigencia de Boca apostó por Claudio Borghi, campeón con Argentinos Juniors en el torneo Clausura, por la renovación del contrato al máximo goleador del club, Martín Palermo, y por algunos refuerzos como Matías Caruzzo, quien llegó de la mano del Bichi desde el Bicho de La Paternal, Juan Insaurralde y Damián Escudero, para asegurar las líneas más débiles en el esquema. A la vez hubo limpieza en el plantel, como el caso de las salidas de históricos como Hugo Ibarra y Morel Rodríguez. Pero la nota de la pretemporada la dio Juan Román Riquelme, ya que en plena gira del equipo por Brasil y Oceanía, el diez de Boca comenzó en Buenos Aires una batalla con la dirigencia para poder acordar su continuidad. Hubo misiles de todo calibre, pero finalmente, y luego de varias semanas de idas y vueltas, se llegó a un arreglo en lo económico, aunque al cierre de esta edición no había puesto la firma. De todas maneras, el conductor xeneize no podrá jugar en el arranque del torneo, porque se recupera de una lesión. Todo un desafío para Borghi, quien avisó que el equipo "está hecho para Riquelme" y que, aun sin él en el comienzo, buscará darle a Boca el título que se le niega desde 2008, cuando se llevó el Apertura, aunque el Bichi no hable de vuelta olímpica: "Vamos a tratar de hacer una campaña digna". <