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Tiempo Argentino
Las miradas se posan. Esperan. Se aceleran al ritmo de las novedades. Se precipitan en sintonía con las necesidades. Se mueven, tienden a enfocar a los protagonistas de las circunstancias y depende de ellos, de sus paciencias y de sus capacidades para asumir los roles, el destino que deparen el sinfín de los ojos que los buscan. En ese juego vive Claudio Borghi, que semana tras semana nada entre las lupas de los perdedores y de los ganadores.
"El equilibrio es muy difícil de encontrar tanto en el fútbol como en la vida misma", explica en el final del partido contra San Lorenzo, mientras gambetea periodistas y trata de aclarar todas las conjeturas azarosas que empiezan a construirse en la periferias de las dudas sobre su continuidad. Hace dos semanas, cuando Boca perdía contra All Boys en la cancha de Huracán y la presión le asfixiaba el mundo, Borghi salió a declarar a la prensa. Siete días después, cuando en todos los costados mediáticos ya decretaban el hundimiento del barco bostero, le ganó un partido insospechado a Vélez, decidió guardarse y regalarle el espacio a los jugadores. Ayer, después de perder contra San Lorenzo, otra vez enfrentó a los micrófonos: "Vamos a seguir adelante, trabajando para mejorar", aclaró, tratando de descansar sus tranquilidades, que constantemente parecen tener que rendir exámenes frente al periodismo.
"Nos llama mucho la atención que de un partido a otro hubiera tanta diferencia deportiva -explicó cuando le preguntaron sobre las lógicas del partido-, pero en relación a la actitud de los jugadores no puedo quejarme", dijo Borghi en la ensalada de luces que lo enfocaban. Aunque nadie lo entienda, aunque parezca extraño, el Bichi habló tranquilo y logró respirar de palabra en palabra. Parece, cada día más, un experto en las presiones que giran en relación a Boca y, por eso, no se desespera con el intento de conjeturas que alrededor suyo buscan armarle: "Contra Vélez, quizás, fue un partido golondrina, pero las golondrinas vienen de a muchas así que, probablemente, conseguiremos más victorias."
No hay que preocuparse, parece decir Borghi, mientra todas las miradas y todos los focos intentan sacarle radiografías. A Boca le cuesta encontrar equilibrios y eso es visible para pocos, pero nada de eso desespera a este técnico, que cierra una comunicación con la prensa bastante desordenada diciendo que "acá hay que agradecerle a la gente y a todos los que nos bancan".
La semana lo encontrará entre fusiles que lo apuntan, pero, por las dudas, lo aclara: "Vamos a trabajar para revertir esto." <