
Por:
Daniel Mojica
Los periodistas Julio Blanck y Eduardo van der Kooy, a sueldo de Magnetto, han hecho una temeraria desmentida desde la pantalla de TN, acerca de la apropiación de Papel Prensa por parte de los diarios Clarín y La Nación.
Ignoraron los innumerables documentos escritos y fotográficos que certifican la complicidad entre la genocida dictadura cívico militar, respecto de cómo el Grupo Clarín se quedó con las acciones de la empresa que pertenecía a la familia Graiver. Hacían referencia al acto público en el cual la presidenta Cristina Fernández presentó a la sociedad el informe Papel Prensa - La verdad. Estos señores, que ostentan el grado de oficiales superiores en "la guerra" que el "general" Magnetto le declaró al gobierno nacional, y a los ciudadanos que lo votaron oportunamente, han dicho que el mencionado informe es "la historia oficial" acerca del tema. Manifestaron casi jocosamente que el gobierno nacional "necesitó construir este relato" como un capítulo más en una supuesta lucha "contra la libertad de prensa". Vale la pena recordar que Julio Blanck fue el responsable de la tapa del diario Clarín, cuando tituló "La crisis provocó dos muertos" haciendo referencia al asesinato de Kosteki y Santillán. Me pregunto: ¿se sentirán cómodos siendo cómplices de tanta sangre derramada? ¿Con cuánto dinero se compra la conciencia de un periodista para ocultar la verdad? En el caso de que estén convencidos de los argumentos que esgrimen, es entendible que se sientan a gusto compartiendo el mismo lado que Videla, Camps, Etchecolatz, Von Wernich, Massera, Cecilia Pando, Mirtha Legrand, Susana Giménez, Samuel Gelblung, entre tantos otros defensores y adoradores de genocidas. Lo bueno es que los de este lado seamos conscientes. Estos son los publicistas que quieren vendernos a los que hundieron el país, como si fueran la solución a los problemas que ellos mismos ocasionaron.